La resignificación del «muelle de la vergüenza»: León XIV celebrará la misa rodeado de cayucos

La resignificación del «muelle de la vergüenza»: León XIV celebrará la misa rodeado de cayucos
Migrantes hacinados en el muelle de Arguineguín (2020)

Tres cayucos utilizados por inmigrantes para alcanzar las costas canarias rodearán el altar desde el que el papa León XIV celebrará la misa de clausura de su viaje a España el próximo 12 de junio en Santa Cruz de Tenerife. La iniciativa forma parte de una serie de actos preparados por la Iglesia local para poner el foco en la realidad migratoria del archipiélago y convertir algunos de sus símbolos más conocidos en una expresión de acogida y esperanza.

Según informaron los responsables de la organización del viaje durante una rueda de prensa celebrada en la sede de la Conferencia Episcopal Española, la intención es que tres embarcaciones llegadas a Canarias permanezcan fondeadas junto al altar como una presencia «significativa y silenciosa» de uno de los fenómenos que más ha marcado la vida de las islas en los últimos años.

Representación gráfica (ficticia) de la descripción del altar en el puerto.

Los cayucos llegan al centro de la escenografía papal

La misa que León XIV celebrará en la dársena del Puerto de Santa Cruz de Tenerife pondrá fin a su visita a España. La elección del lugar no fue casual. Según explicó Antonio Pérez, coordinador del Comité local de Tenerife, desde el inicio se buscó un emplazamiento que tuviera como telón de fondo el océano Atlántico y permitiera visibilizar la realidad migratoria asociada a las costas canarias.

La presencia de los cayucos junto al altar constituye uno de los elementos más llamativos de una visita en la que la cuestión migratoria ocupará un lugar destacado. Durante su estancia en Canarias, el Papa también visitará centros de acogida y participará en actos con inmigrantes y entidades vinculadas al acompañamiento de quienes llegan a las islas a través de la ruta atlántica.

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Del «muelle de la vergüenza» al «puerto de la esperanza»

La carga simbólica de estos gestos quedó especialmente patente en la presentación de los actos previstos en Gran Canaria. Allí, León XIV visitará el Puerto de Arguineguín, uno de los lugares asociados a la crisis migratoria vivida por Canarias a partir de 2020.

Durante la rueda de prensa, la coordinadora del Comité local de Canarias, Enélida Hernández, reivindicó abiertamente la necesidad de transformar el significado asociado a ese enclave. «Se conoció como el muelle de la vergüenza en el año 2020, por la forma como se gestionó toda la realidad que allí se vivió. Queremos que ese puerto deje de ser el muelle de la vergüenza para que sea el puerto de la esperanza», afirmó.

La expresión refleja el propósito de convertir un lugar identificado durante años con el colapso migratorio, las dificultades de acogida y las imágenes de miles de personas hacinadas en un símbolo de integración, solidaridad y acompañamiento. En este contexto se entiende también la presencia de los cayucos junto al altar de Tenerife, convertidos ahora en un elemento central de la narrativa visual de la visita papal.

Una visita marcada por la cuestión migratoria

La inmigración será uno de los ejes de la etapa canaria del viaje de León XIV. En Tenerife, el Pontífice visitará el dispositivo de emergencia de acogida de Las Raíces, donde algunos de los inmigrantes acogidos podrán compartir su testimonio. También participará en un acto en la Plaza del Cristo de La Laguna dedicado a mostrar experiencias de integración impulsadas por distintas realidades eclesiales.

Se espera que el encuentro en Arguineguín reúna a unas 1.800 personas procedentes de familias inmigrantes. El programa incluye testimonios, una ofrenda floral en memoria de quienes murieron en el mar y la bendición de una cruz elaborada con madera de patera, así como de un pequeño altar de pescadores dedicado a la Virgen del Carmen.

La visita de León XIV a Canarias concluirá así con una imagen cuidadosamente preparada: un altar rodeado de cayucos y una Iglesia que busca presentar la realidad migratoria no solo como un desafío humanitario, sino también como uno de los símbolos más visibles de su acción pastoral en el archipiélago.

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