El Gobierno de Andorra ya dispone de una propuesta cerrada para despenalizar el aborto, pero mantiene el proyecto en espera mientras continúan las conversaciones con la Santa Sede. Tras un largo tiempo de negociaciones discretas con Roma, el ministro de Relaciones Institucionales, Educación y Universidades, Ladislau Baró, reconoció este lunes que el texto legislativo está completamente redactado y preparado para avanzar cuando concluya el actual proceso de diálogo.
Según informa La Veu Lliure, Baró aseguró que «ya existe una propuesta normativa cerrada» y que «toda la parte técnica y de filosofía está escrita y preparada». Sin embargo, dejó claro que el Gobierno no dará todavía el siguiente paso y que antes deben completarse las conversaciones abiertas con la Santa Sede.
La cuestión cobró impulso el pasado mes de abril durante la visita oficial del presidente francés Emmanuel Macron a Andorra. En su condición de copríncipe, Macron situó la despenalización del aborto entre los asuntos prioritarios de su agenda y abordó la cuestión en sus encuentros con las autoridades andorranas.
Una ley terminada a la espera del desenlace de las negociaciones
Las declaraciones del ministro confirman que el proceso ha entrado en una fase decisiva. Después de varios encuentros entre representantes andorranos y responsables vaticanos durante los últimos meses, el texto para despenalizar el aborto ya está concluido. Lo que permanece abierto es la negociación política e institucional que acompaña a la reforma.
Baró explicó que todavía quedan algunas sesiones de trabajo antes de dar por finalizado el diálogo y poder valorar si la propuesta permite alcanzar los objetivos que persigue el Gobierno andorrano. Entre ellos figura la voluntad de despenalizar a la mujer en materia de aborto sin alterar el equilibrio institucional del Principado.
El Gobierno insiste en que la decisión final corresponde a Andorra
Durante su comparecencia, el ministro quiso subrayar que la decisión última no corresponde a la Santa Sede. «No es que la Santa Sede tenga la decisión sobre este tema, sino que la decisión la tiene el Consell General y el Gobierno debe presentar la iniciativa», afirmó.
No obstante, el hecho de que el proyecto permanezca paralizado pese a estar completamente redactado pone de manifiesto la importancia que siguen teniendo las conversaciones mantenidas con Roma en torno a una de las cuestiones más sensibles de la actual legislatura andorrana.
Una negociación abierta con el Vaticano
El diálogo entre Andorra y la Santa Sede sobre una posible despenalización del aborto no es nuevo, pero las conversaciones se han intensificado durante la actual legislatura, especialmente a partir de los encuentros mantenidos entre el Gobierno andorrano y la Secretaría de Estado vaticana.
Uno de los momentos más significativos tuvo lugar en octubre de 2025, cuando el jefe de Gobierno, Xavier Espot, el ministro Ladislau Baró y el embajador andorrano ante la Santa Sede se reunieron en el Vaticano con el cardenal Pietro Parolin. Tras aquel encuentro, ambas partes manifestaron su voluntad de seguir trabajando para encontrar una fórmula que permitiera avanzar en la despenalización del aborto sin alterar el marco institucional del Principado.
Desde entonces, el Gobierno andorrano ha insistido en varias ocasiones en que el proceso requiere discreción y tiempo. De hecho, Baró llegó a reconocer públicamente que los plazos inicialmente previstos eran demasiado optimistas y que Roma había pedido prudencia antes de cualquier avance público.
Una cuestión que deberá resolverse esta legislatura
Este lunes, la actitud de la espera paciente quedó atrás, aunque evitó fijar un calendario concreto, Baró aseguró que el debate sobre la despenalización del aborto deberá quedar resuelto durante la presente legislatura. El ministro se mostró convencido de que todavía existe margen para encontrar una solución satisfactoria y aseguró que Andorra se encuentra «muy lejos» de cualquier escenario de ruptura institucional.
Las palabras del responsable andorrano llegan después de años de contactos entre el Gobierno del Principado y la Santa Sede, en un proceso que ha estado marcado por la discreción y los continuos aplazamientos. Con el texto ya redactado, la atención se centra ahora en el resultado de unas negociaciones cuyo desenlace la Santa Sede ha ralentizado por largo tiempo en Andorra.