La polémica en torno a la denuncia difundida contra el sacerdote peruano Omar Sánchez ha sumado un nuevo capítulo tras la publicación de un comunicado por parte del programa Gatos por Liebre, de Origen Xtream.
El pronunciamiento llega pocos días después de la entrevista concedida por Nicolás Arosemena y de las informaciones difundidas por Epicentro TV y la periodista Paola Ugaz sobre una supuesta denuncia canónica contra el sacerdote. Lejos de aclarar la situación, las últimas declaraciones han puesto sobre la mesa una serie de contradicciones que afectan al propio núcleo de la acusación.
¿Existe o no existe una denuncia en la Santa Sede?
La principal contradicción señalada por Gatos por Liebre afecta a la existencia misma de una denuncia ante el Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Según el comunicado, Jordi Bertomeu habría afirmado públicamente en una entrevista concedida a Rosa María Palacios que no existe ninguna denuncia contra Omar Sánchez en dicho dicasterio. Sin embargo, Epicentro TV sostiene que existe una denuncia actualmente en curso en la Santa Sede.
La aparente incompatibilidad entre ambas versiones ha alimentado nuevas dudas sobre el estado real del expediente. Si la denuncia está siendo tramitada, resulta difícil conciliar esa situación con la afirmación de que no existe ningún caso en Doctrina de la Fe. Si, por el contrario, no existe denuncia alguna, quedaría en entredicho uno de los principales elementos sobre los que se ha construido la polémica de las últimas semanas.
¿La denuncia fue retirada o sigue en trámite?
Otro de los puntos de conflicto gira en torno a la propia existencia y estado de la denuncia.
Según recuerda el medio, en distintas intervenciones públicas la periodista Paola Ugaz habría sostenido que la denuncia presentada contra Omar Sánchez había sido retirada. Sin embargo, posteriormente Epicentro TV habría afirmado que existe una denuncia actualmente en curso ante la Santa Sede.
La discrepancia ha dado lugar a una pregunta que sigue sin respuesta clara: si la denuncia fue efectivamente retirada o si continúa siendo tramitada por las autoridades eclesiásticas.
La cuestión no es menor porque afecta directamente al fundamento de las informaciones difundidas durante las últimas semanas y a la credibilidad de las distintas versiones ofrecidas públicamente.
La controversia sobre la identidad de la supuesta denunciante
Otro de los elementos que ha generado nuevas dudas gira en torno a la documentación mostrada durante el reportaje.
Origen Xtream sostiene que una de las firmas exhibidas parcialmente en pantalla habría sido reconocida por Nicolás Arosemena Spitzer —supuesta víctima del padre Omar— como la de su propia madre. Según esa versión, Arosemena habría negado públicamente que ella presentara denuncia alguna contra el padre Omar Sánchez.
A partir de esa circunstancia, los responsables del programa han reclamado que se muestre íntegramente la firma del documento exhibido para aclarar definitivamente la identidad de la persona que figura en la denuncia.
Omar Sánchez asegura no haber sido notificado
Según la información difundida, Omar Sánchez ha reiterado que continuará siguiendo las indicaciones de sus autoridades eclesiásticas y que, hasta la fecha, no ha recibido ninguna notificación oficial por parte de ningún dicasterio de la Santa Sede relacionada con una denuncia en su contra.
Esta afirmación añade un nuevo elemento de incertidumbre al caso, especialmente en medio de las versiones contradictorias sobre la existencia y el estado de un eventual procedimiento canónico.
Un caso que trasciende la denuncia concreta
Más allá de la denuncia concreta contra Omar Sánchez, el episodio ha terminado abriendo un debate más amplio sobre los métodos utilizados en determinadas investigaciones eclesiales, el tratamiento mediático de las acusaciones y la necesidad de verificar rigurosamente la documentación presentada antes de difundir acusaciones de enorme gravedad.
Por el momento, lejos de aclararse, la situación parece haber entrado en una nueva fase marcada por versiones contrapuestas, documentos cuestionados y una creciente exigencia de transparencia sobre el origen y la autenticidad de las denuncias que han alimentado la polémica.