La aparición de Luis Alejandro Bazalar García como confesor y guía espiritual del candidato presidencial peruano Roberto Sánchez ha vuelto a situar en la actualidad un caso que, hace 10 años, enfrentó las conclusiones de la justicia civil y canónica. La reciente difusión de su papel dentro del entorno más cercano del aspirante de Juntos por el Perú llevó al Arzobispado de Ayacucho a recordar públicamente la sanción eclesiástica que pesa sobre el antiguo sacerdote.
Bazalar forma parte del entorno más cercano de Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú que disputará la segunda vuelta presidencial el próximo 7 de junio. Un reportaje televisivo lo identificó como uno de los colaboradores de confianza del aspirante presidencial, mientras que él se presenta como su director espiritual y confesor.
El comunicado del Arzobispado de Ayacucho
La controversia se reactivó el pasado 27 de mayo, cuando el Arzobispado Metropolitano de Ayacucho difundió un comunicado firmado por el arzobispo Salvador Piñeiro.
En el documento se recuerda que la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe emitió el 10 de julio de 2015 un decreto de dimisión del estado clerical contra Luis Bazalar. Según el texto, el organismo vaticano concluyó que existía «certeza moral suficiente» sobre los hechos investigados en el procedimiento canónico.
La arquidiócesis precisó además que la sanción comporta la pérdida de los derechos y obligaciones propios del estado clerical y la prohibición de ejercer el ministerio sacerdotal, salvo las excepciones previstas por el derecho canónico para situaciones de peligro de muerte.
La condena y la posterior absolución
El caso tuvo una amplia repercusión en Perú entre 2015 y 2016.
En primera instancia, la Corte Superior de Justicia de Ayacucho condenó a Bazalar a ocho años de prisión por delitos contra la libertad sexual en la modalidad de seducción de un seminarista de 17 años. La sentencia incluía además otros cargos relacionados con lesiones.
Meses después, la Corte Suprema de Justicia anuló la condena y absolvió al sacerdote de todos los cargos. El tribunal consideró que no existían pruebas suficientes para desvirtuar la presunción de inocencia y ordenó el archivo definitivo del proceso.
La resolución dispuso además la cancelación de los antecedentes penales, judiciales y policiales derivados del caso. Entre los argumentos recogidos en la sentencia absolutoria figuraban las contradicciones observadas en las declaraciones del denunciante y la valoración de que Bazalar había actuado en calidad de guía espiritual del joven.
El proceso canónico siguió un camino distinto
La absolución judicial no modificó la decisión adoptada por la Santa Sede.
Mientras la jurisdicción civil cerraba el caso, la sanción canónica continuó vigente. Durante los años posteriores, Bazalar emprendió diversas iniciativas para intentar que Roma revisara el expediente.
En entrevistas y escritos públicos sostuvo que había sido absuelto por los tribunales peruanos y reclamó que esa circunstancia fuera tenida en cuenta por las autoridades eclesiásticas. También aseguró haber viajado en varias ocasiones a Roma para presentar documentación y solicitar la reapertura de su caso.
En una carta dirigida al Papa en 2016, el exsacerdote afirmaba haber demostrado su inocencia ante la justicia civil y pedía que se le permitiera regresar al ministerio sacerdotal. Sin embargo, la decisión adoptada por la Congregación para la Doctrina de la Fe no fue modificada.
Del conflicto eclesial a la actividad política
Con el paso de los años, la presencia pública de Bazalar dejó de centrarse exclusivamente en la defensa de su situación canónica.
Durante la crisis política peruana de 2023 participó activamente en movilizaciones contra el Gobierno de Dina Boluarte y concedió entrevistas en las que manifestó posiciones políticas cada vez más definidas. En ellas defendió la convocatoria de una Asamblea Constituyente, expresó su admiración por Hugo Chávez, mostró apoyo al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro y llegó a plantear la posibilidad de participar directamente en la política peruana si así se lo solicitaban movimientos sociales y comunidades indígenas.
En esas mismas declaraciones sostuvo que había evolucionado ideológicamente con el paso de los años y vinculó su experiencia personal con la necesidad de impulsar cambios profundos en la estructura política del país.
Del estado laical a la campaña presidencial
Una década después de su salida del sacerdocio, Bazalar ha regresado a la actualidad pública a través de la campaña presidencial.
Además de presentarse como director espiritual de Roberto Sánchez, ha participado en actos vinculados a la candidatura y ha sido identificado por medios peruanos como uno de los integrantes de su núcleo de confianza. También ofició la bendición de uno de los actos de campaña del candidato y ha intervenido en espacios de comunicación próximos a su entorno político.