El sacerdote austríaco Toni Faber, párroco de la catedral de San Esteban de Viena desde hace casi tres décadas, podría estar viviendo sus últimos meses al frente de una de las parroquias más emblemáticas de Europa. Según informó el medio alemán Katholisch.de, la archidiócesis de Viena mantiene conversaciones sobre el futuro del sacerdote, cuya figura ha estado marcada durante años por la polémica, las apariciones mediáticas y sus declaraciones críticas sobre cuestiones sensibles dentro de la Iglesia.
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El portavoz de la archidiócesis confirmó que el arzobispo de Viena, Josef Grünwidl, dialoga desde hace tiempo con Faber acerca del futuro de la parroquia y del propio sacerdote, aunque evitó entrar en detalles. La posible salida supondría además un cambio de rumbo respecto al pontificado episcopal del cardenal Christoph Schönborn, quien durante años respaldó públicamente al conocido “cura de la alta sociedad vienesa”.
Un sacerdote mediático y controvertido
Toni Faber se convirtió en una figura habitual de la vida pública austríaca no solo por su actividad pastoral, sino también por su constante presencia en actos sociales y mediáticos. El sacerdote suele acudir cada año al célebre Baile de la Ópera de Viena acompañado por Natalie Nemec, a quien define como una “muy buena amiga”, aunque sus declaraciones sobre la relación han generado continuas especulaciones.
Precisamente este aspecto habría incomodado al nuevo arzobispo Grünwidl, quien poco después de asumir el cargo reconoció sentirse incómodo con la “solución” encontrada por Faber respecto al celibato sacerdotal.
La situación no resulta menor, especialmente porque el propio Faber se ha mostrado en repetidas ocasiones crítico con la obligatoriedad del celibato para los sacerdotes latinos.
Críticas abiertas al celibato obligatorio
En declaraciones recientes a la televisión pública austríaca ORF, Faber cuestionó directamente la vinculación necesaria entre sacerdocio y vida célibe.
“¿Debe la forma de vida sacerdotal católica seguir necesariamente unida al celibato para siempre?”, planteó el sacerdote.
Aunque aseguró mantenerse fiel a la vida célibe asumida con su vocación sacerdotal, también relativizó el valor espiritual automáticamente atribuido al celibato, al considerar “completamente sobrevalorada” la idea de que alguien sea más santo simplemente por vivir sin familia.
Paradójicamente, el propio arzobispo Grünwidl comparte parte de estas posiciones. El prelado ha defendido públicamente que debería estudiarse la posibilidad de sacerdotes casados, recordando que el celibato no siempre fue obligatorio en la historia de la Iglesia.
Coincidencias doctrinales, diferencias de estilo
Las diferencias entre ambos parecen no residir tanto en cuestiones ideológicas como en el modo de ejercer el ministerio sacerdotal y de presentarse ante la opinión pública.
Faber protagonizó numerosas controversias en las últimas décadas. En 2009 perdió el carné de conducir tras ser sorprendido conduciendo bajo los efectos del alcohol. En otra ocasión autorizó la instalación de una obra de un simpatizante de la Cienciología como paño cuaresmal en la catedral de San Esteban, decisión que posteriormente fue corregida por el cabildo catedralicio.
A ello se suman declaraciones polémicas durante la pandemia, comentarios sobre los católicos europeos y frecuentes apariciones en ambientes de la alta sociedad vienesa, lo que llevó a medios austríacos a apodarlo “el león de la jet set”.
Faber siempre rechazó esa etiqueta y prefirió definirse como un “pastor de ciudad” y no como un “cura de sociedad”.
El final de una era en Viena
Ordenado sacerdote y nombrado responsable de la parroquia de San Esteban en 1997, Toni Faber se convirtió con los años en uno de los rostros más conocidos del catolicismo austríaco contemporáneo. Sus defensores destacan su capacidad para atraer personas alejadas de la Iglesia y favorecer retornos a la práctica religiosa. Según sus propios datos, acompaña cada año a entre 80 y 100 personas en procesos de regreso a la Iglesia.
Sin embargo, la llegada de Grünwidl parece marcar una nueva etapa para la archidiócesis vienesa. Según la prensa austríaca, la posible jubilación de Faber podría producirse coincidiendo con el 30 aniversario de su nombramiento como párroco, en julio de 2027.
El propio sacerdote ha admitido recientemente que ya contempla la posibilidad de retirarse antes de tiempo, aunque espera poder continuar ejerciendo labores pastorales como sacerdote simple dentro de la catedral.