Grünwidl admite problemas con el celibato del célebre párroco Toni Faber

Grünwidl admite problemas con el celibato del célebre párroco Toni Faber
El sacerdote catedralicio Toni Faber y el arzobispo Josef Grünwidl (quien aún era administrador apostólico cuando se tomó esta fotografía) con una cruz decorada con ramas y sauces. ©Stephan Schönlaub

El nuevo arzobispo de Viena, Josef Grünwidl, ha reconocido públicamente que existen problemas en torno al celibato del conocido párroco Toni Faber, una figura mediática cuya vida personal lleva años generando dudas. Según recoge Aciprensa, el prelado admite que el sacerdote ha encontrado “una solución” respecto a la continencia “con la que me cuesta estar de acuerdo”.

La declaración, sin afirmar abiertamente una ruptura del celibato, confirma sin embargo que la situación ha dejado de ser un simple rumor para convertirse en un problema real dentro de la archidiócesis.

Un caso incómodo en el corazón de Viena

Faber, conocido como el “párroco de la alta sociedad”, se ha hecho habitual en eventos públicos acompañado de una mujer a la que evita definir con claridad. Ante preguntas directas, se limita a describirla como “buena amiga”, sin aclarar la naturaleza de la relación.

El propio Grünwidl ha reconocido que la situación le plantea dificultades y que ambos están “en conversación para encontrar una solución”, lo que confirma que el caso no es menor ni puntual.

Elogia el celibato… pero cuestiona su obligatoriedad

Las declaraciones del arzobispo resultan especialmente significativas porque llegan apenas unos días después de haber defendido públicamente el celibato como “una forma de vida valiosa”, al tiempo que abría la puerta a revisar su carácter obligatorio.

En esa línea, Grünwidl planteaba si el sacerdocio debe seguir necesariamente ligado a la renuncia al matrimonio, sugiriendo que podría existir un modelo en el que el celibato fuera opcional.

Este doble discurso —reconocer el valor del celibato mientras se cuestiona su exigencia— adquiere un nuevo significado a la luz del caso Faber, donde la dificultad no es teórica, sino práctica.

Un debate recurrente en el ámbito germánico

El planteamiento del arzobispo no es aislado. Desde su nombramiento, Grünwidl ha sido identificado con posiciones que abren el debate sobre cuestiones sensibles como el celibato o el papel de la mujer en la Iglesia.

Sin embargo, el propio prelado admite que modificar estas disciplinas no resolvería automáticamente la crisis eclesial. Ha llegado a reconocer que ni el fin del celibato obligatorio ni otros cambios estructurales provocarían un renacimiento de la Iglesia o un aumento masivo de vocaciones.

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