Israel fuerza la salida de un sacerdote católico palestino tras negarle el permiso de residencia

Israel fuerza la salida de un sacerdote católico palestino tras negarle el permiso de residencia

El sacerdote católico Louis Salman, párroco de Beit Sahour, localidad palestina situada junto a Belén, ha sido obligado a abandonar Tierra Santa después de que las autoridades israelíes se negaran a renovarle el permiso de residencia.

La decisión, denunciada por medios locales y comunidades cristianas palestinas, ha provocado conmoción en Cisjordania y vuelve a poner el foco sobre la creciente presión que sufren los cristianos árabes en Jerusalén y los territorios palestinos.

No hubo expulsión pública ni acusaciones formales. Simplemente, Israel dejó de renovar el visado del sacerdote jordano, una medida administrativa que, en el contexto de Tierra Santa, equivale en la práctica a forzar su salida del territorio.

Louis Salman celebró su última misa en Beit Sahour ante una iglesia llena y entre lágrimas. Pocos días después cruzó el puente Allenby hacia Jordania, el país donde nació en 1989.

Una comunidad cristiana que teme desaparecer

La salida del sacerdote ha sido vivida en Belén, Jerusalén Este y Ramala como algo más que el traslado de un párroco.

Para muchos cristianos palestinos, el caso refleja una presión creciente contra la presencia cristiana local, especialmente contra sacerdotes y religiosos árabes vinculados a la defensa de la población palestina.

En los últimos años se han multiplicado los ataques, insultos y actos de intimidación contra cristianos en Jerusalén. Escupitajos durante procesiones, ataques a cementerios, pintadas ofensivas en monasterios y agresiones a religiosos forman parte de un clima cada vez más denunciado por las Iglesias locales.

Las comunidades cristianas aseguran que episodios antes considerados marginales se han vuelto más frecuentes y agresivos.

Las Iglesias denuncian ataques “sistemáticos”

Aunque las autoridades israelíes suelen condenar públicamente estos hechos, las Iglesias cristianas consideran insuficiente la respuesta del Estado frente al crecimiento del radicalismo ultranacionalista.

Los patriarcas y responsables eclesiales de Jerusalén han hablado abiertamente de “ataques sistemáticos” contra la presencia cristiana y denuncian intentos de alterar el equilibrio histórico de la Ciudad Santa.

Una voz cercana a la causa palestina

Antes de entrar al seminario, Salman estudió diseño gráfico y animación en la Princess Sumaya University for Technology de Jordania.

Con los años se convirtió en un referente para muchas familias cristianas palestinas, especialmente por su cercanía a los jóvenes y por su defensa pública de la dignidad de la población palestina.

Participó activamente en las vigilias y ceremonias tras la muerte de la periodista palestino-estadounidense Shireen Abu Akleh, asesinada en 2022 durante una operación israelí en Yenín.

Además, denunció públicamente la guerra de Gaza y las acciones violentas de colonos israelíes en Cisjordania.

Para muchos cristianos locales, precisamente ahí reside el trasfondo de su salida: el temor de que cualquier sacerdote o religioso que defienda públicamente la causa palestina pueda convertirse en objetivo de presión política y administrativa.

La lenta desaparición de los cristianos de Tierra Santa

Las Iglesias locales denuncian además crecientes obstáculos burocráticos para sacerdotes y religiosos árabes: permisos temporales, renovaciones bloqueadas y controles de seguridad cada vez más estrictos.

Una presión silenciosa que rara vez ocupa titulares internacionales, pero que contribuye al debilitamiento progresivo de la presencia cristiana histórica en Tierra Santa.

En Belén, el número de cristianos continúa disminuyendo. En Jerusalén muchas familias históricas han emigrado. Y en Gaza, la guerra ha reducido a mínimos una comunidad cristiana milenaria.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando