La parroquia de San Nicolás de Valencia ha culminado un acontecimiento singular con la fundición de una nueva campana mayor dedicada al Papa León XIV, bendecida este miércoles en el Vaticano por el propio Pontífice.
El templo, conocido popularmente como la “Capilla Sixtina valenciana”, recupera así una de sus principales señas de identidad sonora tras la retirada de la antigua campana mayor, conocida como La Gran, que tuvo que dejar de utilizarse debido a una grieta estructural que comprometía su estabilidad y alteraba su sonoridad.
La nueva campana regresará ahora a Valencia para ser instalada en el campanario de San Nicolás, devolviendo al templo una pieza esencial de su patrimonio litúrgico e histórico.
Una campana dedicada a León XIV
Según ha informado el Arzobispado de Valencia, la campana accedió al Vaticano por la Puerta del Perugino acompañada por una comitiva encabezada por el arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent Vidal, y el párroco de San Nicolás, Antonio Corbí, junto a representantes de la sociedad civil valenciana.
Durante la bendición sonó con el tradicional toque valenciano “a la española”, caracterizado por el volteo completo de la campana mediante un giro de 360 grados. Este sistema, profundamente arraigado en la tradición campanera valenciana, contrasta con el modo habitual utilizado en Italia, donde las campanas suelen oscilar sin completar la vuelta.
El bronce incorpora el escudo pontificio de León XIV y el lema de su pontificado, In illo Uno Unum (“En el único Cristo somos uno”). En la tradición valenciana, las campanas suelen dejar memoria de un acontecimiento relevante del momento de su fundición, además de la advocación a la que quedan vinculadas.
El histórico vínculo de San Nicolás con el papado
La dedicación de la nueva campana al actual Pontífice no es un gesto casual. La parroquia de San Nicolás mantiene una relación singular con el papado desde el siglo XV.
En 1455, Alfonso de Borja, entonces rector de la parroquia valenciana, fue elegido Papa con el nombre de Calixto III. Tras su elección decidió conservar el título de rector de San Nicolás.
Desde entonces, el Romano Pontífice quedó establecido simbólicamente como rector del templo, mientras que el sacerdote encargado de la parroquia ejerce como vicerrector en su nombre.
Esta relación histórica explica que la nueva campana incorpore una referencia directa al pontificado de León XIV, como signo de continuidad entre la parroquia valenciana y la sede de Pedro.
La “Capilla Sixtina valenciana”
La parroquia de San Nicolás se ha convertido en uno de los grandes referentes del patrimonio religioso español tras la restauración de sus frescos barrocos, motivo por el que popularmente recibe el nombre de “Capilla Sixtina valenciana”.
La recuperación del templo fue posible gracias al impulso de la Fundación Hortensia Herrero y a la participación de la Universitat Politècnica de València en un largo proceso de restauración distinguido con reconocimientos como el Premio Hispania Nostra 2025.
Gracias a esta intervención se recuperaron más de 1.900 metros cuadrados de pinturas barrocas que devolvieron al templo parte de su esplendor artístico y litúrgico.
Tres mil kilos de patrimonio sonoro
La nueva campana ha sido fundida en bronce siguiendo técnicas artesanales tradicionales. Tiene un diámetro de 1,34 metros y un peso aproximado de 1.700 kilos.
El conjunto completo, incluyendo el yugo de madera, herrajes y perno, alcanza los 3,05 metros de altura y ronda los 3.000 kilos de peso.
La pieza ha sido diseñada para recuperar la sonoridad original del campanario y restituir una de las señales acústicas históricas del paisaje urbano valenciano.
Recuperar el lenguaje sonoro cristiano de Valencia
Más allá de su dimensión simbólica, la nueva campana supone también una recuperación de una tradición profundamente ligada a la vida cristiana de Valencia.
El toque manual de campanas está reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial y durante siglos marcó el ritmo religioso y civil de ciudades y pueblos, anunciando fiestas, funerales, celebraciones litúrgicas y acontecimientos relevantes para la comunidad.
La recuperación de la campana mayor de San Nicolás devuelve al templo uno de los elementos esenciales de ese lenguaje sonoro que forma parte de la identidad histórica y espiritual de la ciudad.
Un trabajo artesanal realizado en España
La campana fue fundida en el taller del maestro fundidor Abel Portilla, en Santander.
Posteriormente, el montaje del yugo, el badajo y los elementos mecánicos se realizó en Atzeneta d’Albaida por la empresa Electro-Recamp.
El traslado hasta el Vaticano y su posterior regreso a Valencia ha supuesto además una compleja operación logística para mover una pieza de grandes dimensiones y notable valor patrimonial.