Hay errores que no son simples equivocaciones. Son victorias dialécticas del adversario. Uno de los más rentables de los últimos cincuenta años ha sido la ecuación entre yihad y cruzadas: la idea de que ambas tradiciones religiosas —la islámica y la cristiana— producen formas equivalentes de violencia sagrada, y que, por tanto, ninguna puede arrojar la primera piedra contra la otra.
El relativismo cultural, el pacifismo cristiano mal entendido y la pereza intelectual del periodismo de opinión han convertido esa ecuación en un dogma no escrito.
Roberto de Mattei lleva décadas desmontando dogmas no escritos. El historiador romano, catedrático emérito, discípulo de Plinio Corrêa de Oliveira y presidente de la Fundación Lepanto, publica ahora en Homo Legens Islam y cristianismo. Guerra justa. Guerra santa, un ensayo de 132 páginas que hace exactamente lo que su subtítulo promete: separar, con bisturí de teólogo e historiador, dos conceptos que no tienen nada que ver el uno con el otro.
Dos religiones ante la pregunta que la modernidad quiere enterrar
El libro parte de una pregunta que el establishment político y mediático prefiere no formular: ¿puede una guerra ser justa?
Desde el 11-S, la conversación pública ha oscilado entre dos respuestas igualmente insuficientes: el pacifismo incondicional —que niega legitimidad a cualquier uso de la fuerza— y la indignación visceral —que prescinde de cualquier fundamento doctrinal—. Lo que falta en ese debate es precisamente lo que De Mattei ofrece: la distinción.
Porque el islam y el cristianismo no responden igual a esa pregunta. No es una cuestión de sensibilidades o interpretaciones: es una diferencia de estructura doctrinal que tiene consecuencias prácticas enormes. El libro las explica, capítulo a capítulo, sin condescendencia y sin trampa.
Lo que santo Tomás dijo en el siglo XIII y nadie ha superado
El corazón doctrinal del ensayo se encuentra en la primera parte, dedicada a la tradición cristiana sobre la guerra justa. De Mattei recupera la línea que va de san Agustín a santo Tomás —pasando por Carlomagno como modelo de soberano cristiano— y que la Escolástica posterior y el magisterio de la Iglesia han confirmado sin abandonar.
La aportación de santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica —concretamente en la Secunda Secundae— es, según De Mattei, de importancia decisiva «no solo por su propio valor, sino también por la influencia que ha tenido en la doctrina posterior de la Iglesia».
El Doctor Angélico sistematiza en tres condiciones lo que hace que una guerra sea justa.
Primera: la autoridad competente. La guerra solo puede ser declarada por quien tiene autoridad legítima para ello: «no incumbe a la persona particular declarar la guerra, porque puede hacer valer su derecho ante tribunal superior». La violencia privada, el terrorismo, la guerrilla sin mandato legítimo: ninguno de ellos puede reclamar para sí la cobertura de la guerra justa.
Segunda: la causa justa. No basta con querer defenderse o con sentirse agraviado. Se requiere que «quienes son atacados lo merezcan por alguna causa». Santo Tomás recoge la definición agustiniana: «Suelen llamarse guerras justas las que vengan las injurias; por ejemplo, si ha habido lugar para castigar al pueblo o a la ciudad que descuida castigar el atropello cometido por los suyos o restituir lo que ha sido injustamente robado».
Tercera: la recta intención. El combatiente debe actuar «con una intención encaminada a promover el bien o a evitar el mal». El Doctor Angélico es explícito: «el deseo de dañar, la crueldad de vengarse, el ánimo inaplacado e implacable, la ferocidad en la lucha, la pasión de dominar» son vicios que invalidan moralmente la guerra aunque sus causas externas fueran legítimas.
Tres condiciones que limitan, disciplinan y moralizan el uso de la fuerza. Tres condiciones que, como De Mattei demuestra en la segunda parte del libro, la yihad no comparte.
La yihad: lo que el «diálogo» no quiere ver
La segunda parte del ensayo está dedicada a las características doctrinales de la guerra santa islámica. De Mattei advierte desde el principio contra la tentación de aplicar al islam las categorías del pensamiento moderno: «La mejor manera de acercarse al islam es respetándolo. Y respetarlo significa aceptarlo tal y como es, sin tratar de “reinterpretarlo” cambiando su naturaleza».
Lo que el islam ortodoxo entiende por yihad es un deber religioso de expansión que no conoce las limitaciones estructurales de la doctrina tomista. No hay autoridad externa que pueda declararla o suspenderla: es un deber personal y colectivo derivado directamente de la revelación coránica.
No requiere una causa justa en el sentido agustiniano: el avance del islam es causa suficiente. Y la intención recta se mide no por la moderación de los medios sino por la fidelidad al mandato divino de sometimiento universal.
De Mattei documenta esta estructura doctrinal desde sus fuentes primarias, sin polémicas superfluas. No hay insulto en su análisis, pero tampoco condescendencia.
Las cruzadas no son la respuesta cristiana a la yihad
La tercera parte del libro afronta el argumento del relativismo con más munición retórica que rigor histórico: que las cruzadas son el equivalente cristiano de la yihad, y que por tanto el cristianismo no tiene autoridad moral para distinguirse de la violencia islámica.
Las cruzadas fueron convocadas como respuesta defensiva a siglos de expansión islámica que habían conquistado dos tercios del mundo cristiano. Tenían una dimensión jurídica específica, condiciones canónicas de legitimidad, y estaban sujetas —al menos en teoría— a las mismas tres condiciones tomistas de la guerra justa.
La diferencia estructural es la que importa: la cruzada era una respuesta coyuntural, convocable y revocable, sujeta a autoridad pontificia y condicionada moralmente. La yihad es una obligación permanente inscrita en la naturaleza misma del islam.
No son lo mismo. Nunca lo han sido.
Un libro para leer antes de la próxima conversación sobre el islam
Islam y cristianismo. Guerra justa. Guerra santa no es un libro de actualidad en el sentido periodístico del término. Es algo más útil: un libro que da las categorías para entender la actualidad.
En un momento en que la presión migratoria, los atentados islamistas en suelo europeo y los debates sobre la integración vuelven a colocar el islam en el centro de la conversación política y cultural, De Mattei ofrece el único antídoto real contra la confusión: la distinción precisa.
El ensayo incluye además una puntilla del traductor, Javier Navas-Hidalgo, que actualiza el análisis al contexto del islamismo en Europa occidental en 2026. El conjunto resulta una obra que Homo Legens publica con la misma convicción con que ha publicado los grandes libros de diagnóstico cultural de los últimos años: porque hay preguntas que no pueden dejarse sin respuesta.
Islam y cristianismo. Guerra justa. Guerra santa, de Roberto de Mattei. Homo Legens, colección Pensamiento. 132 págs. PVP: 12,90 €. Disponible en librerías y en homolegens.com/libro/islam-y-cristianismo/

