El cardenal Eijk acusa al informe sinodal sobre homosexualidad de socavar la doctrina católica

El cardenal Eijk acusa al informe sinodal sobre homosexualidad de socavar la doctrina católica

El cardenal Willem Eijk ha lanzado una crítica contra el informe elaborado por el Grupo de Estudio 9 del Sínodo sobre la Sinodalidad y acusa a sus autores de debilitar la enseñanza moral de la Iglesia, especialmente en cuestiones relacionadas con la homosexualidad.

En un análisis publicado por National Catholic Herald, el arzobispo de Utrecht denuncia que el documento introduce “peligrosas ambigüedades” sobre la doctrina católica y abre la puerta a reinterpretaciones incompatibles con la enseñanza permanente de la Iglesia sobre la sexualidad, el matrimonio y la ley moral.

La intervención de Eijk llega en medio de la creciente polémica provocada por el informe coordinado por el cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, especialmente por los testimonios incluidos en el texto y por las críticas dirigidas al apostolado Courage.

“Los actos homosexuales son intrínsecamente malos”

El cardenal holandés critica especialmente que el informe reproduzca sin corrección afirmaciones según las cuales el pecado no radicaría en la relación homosexual en sí misma, sino en “la falta de fe en un Dios que desea nuestra realización”.

Para Eijk, esta afirmación contradice directamente la doctrina católica.

“Los actos homosexuales son intrínsecamente malos; esta es una doctrina católica ya establecida”, afirma el purpurado. Aunque reconoce que todo cristiano necesita confiar en la gracia de Dios para evitar el pecado, subraya que eso no elimina la gravedad objetiva de determinados actos.

El cardenal acusa además a los redactores del informe de introducir deliberadamente confusión doctrinal al presentar esos testimonios sin aclaraciones ni referencias al Catecismo de la Iglesia Católica.

Eijk denuncia el ataque contra Courage

Otro de los puntos más criticados por el arzobispo de Utrecht es el tratamiento que el informe da a Courage International, apostolado aprobado por la Iglesia que acompaña a personas con atracción hacia el mismo sexo para ayudarlas a vivir conforme a la castidad cristiana.

El documento sinodal recoge el testimonio de una persona que acusa implícitamente a Courage de promover “terapias de conversión”, una afirmación que el movimiento ya rechazó públicamente calificándola de “calumnia y difamación”.

Según Eijk, el informe transmite implícitamente la idea de que las relaciones homosexuales pueden normalizarse dentro de la vida de la Iglesia, algo que considera incompatible con la enseñanza católica constante.

Críticas al método del proceso sinodal

Más allá de las cuestiones concretas sobre homosexualidad, Eijk critica el enfoque general del documento, al que acusa de sustituir la doctrina moral por un modelo centrado únicamente en experiencias personales y procesos de escucha.

El cardenal rechaza especialmente que los autores cuestionen la aplicación de normas morales universales y presenten la doctrina como algo “rígido” o meramente “abstracto”.

Según el purpurado, esta forma de plantear la pastoral termina debilitando la verdad moral y creando la impresión de que las enseñanzas de la Iglesia pueden modificarse según circunstancias culturales o experiencias subjetivas.

“Las verdades sobre el matrimonio y la sexualidad fueron establecidas por Dios de una vez para siempre”, sostiene Eijk.

El cardenal recuerda además que san Juan Pablo II ya condenó este tipo de planteamientos en la encíclica Veritatis Splendor, donde rechazó las llamadas “soluciones pastorales” contrarias al Magisterio.

“La doctrina no puede revisarse mediante procesos sinodales”

Eijk advierte de que las consecuencias del informe van mucho más allá del debate sobre la homosexualidad. A su juicio, relativizar normas morales universales termina afectando a toda la enseñanza ética de la Iglesia, incluida la defensa de la vida humana.

Por ello, considera que el documento debe ser “refutado con firmeza” y asegura que varios cardenales y obispos ya preparan objeciones dirigidas al Magisterio romano.

“La enseñanza de la Iglesia no está sujeta a revisión mediante procesos sinodales”, concluye el cardenal holandés. “Es la verdad que nos hace libres”.

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