«Beber cada día el cáliz del Señor»: Sarah define qué significa ser obispo

«Beber cada día el cáliz del Señor»: Sarah define qué significa ser obispo

El cardenal Robert Sarah presidió el pasado 9 de mayo la misa de toma de posesión del nuevo arzobispo de Conakry —capital de Guinea—, monseñor François Sylla, dejando una homilía de fuerte contenido espiritual y ascético en la que recordó que el episcopado no es un honor mundano, sino una vocación al sacrificio, al sufrimiento y a la fidelidad a la verdad.

Según recoge Advaticanum, el purpurado guineano exhortó al nuevo arzobispo a fundamentar su ministerio en la oración, el ayuno, la penitencia y la adoración eucarística, advirtiendo que sin vida espiritual un obispo no puede sostener el peso de su misión.

“No podrá soportar esta carga si no reza y hace penitencia”

Durante la celebración en la catedral Sainte Marie de Conakry, Sarah evocó sus propios años al frente de la archidiócesis —que gobernó entre 1979 y 2001 antes de ser llamado a Roma— y explicó que acostumbraba retirarse periódicamente para dedicarse al ayuno y a la oración.

“No podrá soportar esta pesada carga si no ayuna, si no reza, si no hace sacrificios y penitencia”, afirmó dirigiéndose directamente a monseñor Sylla.

El ex prefecto de la Congregación para el Culto Divino rechazó además cualquier visión mundana del episcopado entendida como ejercicio de poder o prestigio personal.

“Ser obispo no es exhibirse ni disfrutar egoístamente de la tremenda autoridad del episcopado”, afirmó el cardenal africano.

“Ser obispo es aceptar sufrir”

En uno de los momentos más intensos de la homilía, Sarah definió el ministerio episcopal como una participación diaria en la cruz de Cristo.

“Ser obispo es morir, es aceptar sufrir”, declaró.

Y añadió: “Ser obispo es beber cada día el cáliz del Señor, sufrir y morir por los demás, amar y permanecer unido a la verdad”.

Las palabras del cardenal han sido interpretadas por muchos como una nueva llamada a recuperar una visión sobrenatural y sacrificial del sacerdocio y del episcopado frente a las tentaciones del carrerismo eclesiástico y la burocratización de la vida pastoral.

Unidad sacerdotal y adoración eucarística

Sarah insistió también en la importancia de la unidad entre los sacerdotes y pidió al nuevo arzobispo mantenerse especialmente cercano a aquellos presbíteros con quienes pueda experimentar dificultades o sufrimientos.

“El segundo deber, querido monseñor François, es amar a tus sacerdotes, especialmente a aquellos que te hacen sufrir”, señaló.

Asimismo, reclamó una vida eclesial centrada en la oración y la adoración eucarística continua: “Una Iglesia que no reza no sobrevivirá”.

El nuevo arzobispo llama a la paz y a la unidad

Por su parte, monseñor François Sylla subrayó en su intervención final el papel de la Iglesia en la promoción de la paz y de la cohesión social en Guinea, un país marcado por tensiones políticas y dificultades sociales.

El nuevo arzobispo pidió además superar las divisiones internas y llamó a los católicos a ofrecer un testimonio coherente en medio de la crisis de identidad que afecta a la sociedad contemporánea.

“Estamos llamados a trabajar por la paz, la fraternidad y la cohesión social”, afirmó.

Sylla sucede a monseñor Vincent Coulibaly, cuya renuncia fue aceptada por León XIV el pasado 28 de febrero por motivos de salud.

Un perfil formado entre África y Roma

Nacido en Siboty en 1972, monseñor François Sylla estudió filosofía y teología en Mali antes de continuar su formación en Suiza y Roma.

Tras su ordenación sacerdotal en 2004, desempeñó diversos cargos en la archidiócesis de Conakry, incluyendo canciller, vicario judicial y presidente del tribunal metropolitano.

También fue rector del seminario mayor Benedicto XVI de Kendoumayah antes de ser nombrado arzobispo coadjutor de Conakry por el papa Francisco en mayo de 2024.

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