La presión contra los cristianos en India continúa aumentando. Cuatro católicos fueron arrestados en la localidad de Kalinjara, en el distrito de Banswara, perteneciente a la diócesis de Udaipur, en el estado de Rajastán, bajo acusaciones de “conversiones forzadas”, según denunciaron responsables eclesiásticos locales.
El incidente ocurrió durante una reunión católica en la que participaron alrededor de 70 fieles. Un grupo de activistas vinculados al movimiento Hindutva irrumpió en el encuentro acusando a los presentes de actividades de conversión y de sacrificio ilegal de vacas, desencadenando disturbios que terminaron con la intervención policial y la detención de cuatro católicos.
“Ser cristiano hoy supone grandes desafíos”
En una entrevista concedida a Crux, el obispo de Udaipur, monseñor Devprasad Ganawa, condenó enérgicamente lo sucedido y denunció el clima de vigilancia constante que padecen los cristianos en el país.
“Se estaba celebrando pacíficamente un acto religioso al que asistían únicamente fieles católicos. Hoy ser cristiano presenta grandes desafíos y muchas veces sentimos que estamos bajo vigilancia constante”, afirmó el prelado.
Ganawa recordó además que la Iglesia continúa desarrollando su labor educativa, sanitaria y asistencial “sin discriminación de castas o credos”, insistiendo en que los católicos siguen comprometidos con el servicio al conjunto de la nación india.
Crecen las denuncias de persecución contra los cristianos
Las detenciones se producen en un contexto marcado por el endurecimiento de las leyes anticonversión en distintos estados de India y por el incremento de la presión de grupos nacionalistas hindúes contra las comunidades cristianas.
India está gobernada desde 2014 por el Bharatiya Janata Party (BJP), formación estrechamente vinculada al movimiento nacionalista hindú Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS). Diversas organizaciones afines han impulsado campañas contra las supuestas conversiones ilegales, acusando habitualmente a los cristianos de utilizar métodos coercitivos o engañosos para evangelizar, acusaciones que la Iglesia rechaza sistemáticamente.
El arzobispo emérito de Guwahati, Thomas Menamparampil, denunció que la violencia contra los cristianos se está normalizando con la connivencia de las autoridades.
“Nuestros dirigentes nacionales consienten estos episodios de violencia”, aseguró.
Según datos de la Evangelical Fellowship of India (EFI), en 2025 se registraron 747 incidentes verificados de hostilidad contra cristianos, frente a los 640 casos documentados en 2024, lo que refleja un aumento sostenido de la persecución.
Acusaciones contra el nacionalismo hindú
Menamparampil fue especialmente crítico con el papel del RSS y del movimiento Hindutva en la creciente polarización religiosa del país.
Aunque reconoció que el RSS no practica directamente la violencia al estilo del Ku Klux Klan estadounidense, sostuvo que sí fomenta un clima de división comunitaria que termina desembocando en ataques contra las minorías religiosas.
“El RSS planta divisiones entre las comunidades que conducen a enfrentamientos y victimización de las minorías”, afirmó.
El arzobispo denunció además que grupos juveniles nacionalistas son alentados y preparados para actuar contra cristianos y musulmanes, mientras quienes participan en episodios violentos son posteriormente presentados como “héroes”.
Preocupación tras las victorias electorales del BJP
La inquietud de la Iglesia también ha aumentado tras las recientes victorias electorales del BJP en los estados de Bengala Occidental y Assam. Menamparampil teme que estos resultados refuercen todavía más las políticas restrictivas impulsadas por el nacionalismo hindú.
El prelado advirtió que podrían multiplicarse las campañas de “protección de la vaca”, las restricciones al consumo de carne cerca de templos hindúes, así como nuevas acusaciones de conversiones forzadas.
En Assam, recordó, ya están prohibidos por ley determinados servicios de sanación cristianos. “Estamos esperando ver cuál será la primera decisión del nuevo gobierno”, señaló.
Pese a todo, el arzobispo pidió evitar la confrontación directa y apostó por la colaboración social y el trabajo conjunto entre comunidades religiosas.
“Lo que proponemos no es la colisión, sino la colaboración; no la lucha permanente, sino trabajar juntos en el servicio social compartido”, concluyó.