James Martin celebra un “cambio histórico”: el Sínodo publica testimonios de homosexuales “casados” como nuevo paradigma eclesial

James Martin celebra un “cambio histórico”: el Sínodo publica testimonios de homosexuales “casados” como nuevo paradigma eclesial

La Secretaría General del Sínodo publicó es martes dos nuevos informes finales de los grupos de estudio sinodales. Los documentos abordan cuestiones relacionadas con la figura del obispo y con varios asuntos doctrinales, pastorales y éticos.

El Grupo de Estudio nº 9, dedicado precisamente a las denominadas “cuestiones emergentes” plantea un cambio metodológico y terminológico dentro de la Iglesia: abandonar la expresión “cuestiones controvertidas” para sustituirla por otra centrada en la “conversión relacional”, la escucha y el discernimiento comunitario.

El texto sostiene que la Iglesia debe impulsar un “cambio de paradigma” inspirado en el Vaticano II y basado en una nueva “hermenéutica de lo humano”, donde la verdad no aparece formulada “de una vez para siempre”, sino desarrollada históricamente en diálogo con culturas, comunidades y experiencias personales.

El documento propone escuchar las “experiencias” homosexuales

El Grupo 9 evita formular conclusiones doctrinales o juicios morales explícitos. En su lugar, propone que las comunidades eclesiales desarrollen procesos de discernimiento a partir de testimonios personales y de la llamada “conversación en el Espíritu”, reconociendo expresamente que no se ha querido cerrar el debate “con un pronunciamiento final”, sino abrir caminos para futuros discernimientos ético-teológicos.

El informe aplica este método a casos concretos que ponen como «ejemplo de vida» para argumentar las 32 páginas publicadas: dos extensos testimonios de hombres homosexuales casados civilmente con otros hombres y otro sobre la no violencia activa en contextos de guerra.

“Compartir mi vida con otro hombre ha sido la expresión más verdadera de mí mismo”

El primer testimonio corresponde a un católico portugués que relata cómo vivió durante años su homosexualidad en silencio dentro de ambientes eclesiales donde el tema apenas se mencionaba. Recuerda una juventud marcada por la sensación de aislamiento y por la necesidad de llevar “una doble vida”, mientras intentaba comprender unos sentimientos que —según explica— no encajaban en lo que entonces se consideraba normal.

El autor asegura que el cambio llegó cuando conoció al hombre con el que mantiene una relación desde hace veinte años y al que presenta como su esposo. “Compartir una vida de fe, servicio y amor con él ha sido la expresión más verdadera de mí mismo”, afirma en el texto, donde insiste en que su homosexualidad forma parte inseparable de su identidad personal.

A lo largo del relato, el participante critica las terapias de conversión y determinadas respuestas pastorales de la Iglesia, que describe como experiencias profundamente dolorosas. También sostiene que su relación homosexual le ha permitido vivir valores como la fidelidad, el compromiso y el servicio a los demás, hasta el punto de afirmar que ve en ello “un signo de Dios” en su vida.

“Mi sexualidad no es un desorden, sino un don de Dios”

Todavía más explícito es el segundo testimonio, procedente de Estados Unidos. El autor, también casado con otro hombre, comienza rechazando frontalmente la visión tradicional de la Iglesia sobre la homosexualidad. “Mi sexualidad no es una perversión, desorden o cruz; es un don de Dios”, escribe.

El relato describe sus años de conflicto interior dentro de ambientes católicos conservadores y su paso por Courage, el apostolado eclesial para personas con atracción hacia el mismo sexo que desean vivir conforme a la doctrina católica. Lejos de presentar aquella experiencia como una ayuda, el autor la describe como un entorno “secreto”, marcado por la soledad y la desesperanza.

Según explica, el giro decisivo llegó durante sus estudios de teología en la Universidad de Fordham, donde asegura haber encontrado “nuevas formas de teología” que le llevaron a «reinterpretar la Biblia» y a aceptar plenamente su homosexualidad. Allí comenzó además a frecuentar parroquias con ministerios LGBT, ambientes que se presenta como espacios de acogida e integración plena dentro de la Iglesia.

El testimonio incluye también críticas directas al Vaticano y a algunas declaraciones recientes del papa Francisco sobre homosexualidad y transexualidad. Aun así, el autor sostiene que durante el pontificado de Francisco ha percibido “una conversión” en la Iglesia respecto al mundo LGBT y expresa su esperanza de contribuir a una Iglesia “más inclusiva”.

James Martin celebra un “paso histórico”

La publicación de estos testimonios fue celebrada inmediatamente por el jesuita James Martin, una de las figuras más visibles del lobby LGBT dentro de la Iglesia y fundador de Outreach.

Martin calificó la inclusión de estos relatos en un documento oficial del Sínodo como “un cambio importante, incluso histórico, para la Iglesia”. Afirma que se trata de la primera vez que un informe vaticano incorpora testimonios tan detallados de católicos LGBT.

El jesuita defendió que el simple hecho de “escuchar” a personas homosexuales ya supone un avance significativo para la Iglesia y presentó el proceso sinodal como una validación progresiva de las reivindicaciones LGBT dentro del catolicismo.

El tono triunfalista de Martin y del entorno de Outreach refleja cómo los sectores más favorables a un cambio doctrinal y pastoral en materia homosexual interpretan este informe del Grupo 9: no como un documento meramente metodológico, sino como un nuevo paso dentro del proceso de normalización e integración de las relaciones homosexuales en la vida de la Iglesia.

Un “cambio de paradigma” que rompe con la concepción católica de la verdad

Este planteamiento supone un giro profundo respecto a la concepción católica tradicional de la verdad revelada. La doctrina de la Iglesia no nace de consensos culturales cambiantes ni de experiencias subjetivas, sino de la Revelación divina transmitida por Cristo y custodiada por la Iglesia que nos permiten comprender, desde La Verdad, la realidad del hombre.

El documento del Grupo 9 desplaza el fundamento doctrinal hacia categorías como la “experiencia”, la “conversión relacional” y el “discernimiento comunitario”, introduciendo una lógica en la que la realidad concreta de las personas termina condicionando la comprensión moral y pastoral de la Iglesia.

Precisamente por eso, el texto evita hablar de pecado, desorden moral o conversión, y opta por un lenguaje centrado casi exclusivamente en la escucha, la inclusión y el acompañamiento. El resultado es un enfoque donde la experiencia subjetiva adquiere progresivamente un peso superior al de la Verdad revelada, abriendo la puerta a interpretaciones cada vez más ambiguas sobre cuestiones morales ya definidas por la enseñanza católica.

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