La Secretaría General del Sínodo publicó este martes dos nuevos informes de los grupos de estudio de la Asamblea del Sínodo sobre la Sinodalidad. Los documentos —por ahora solo disponibles en inglés e italiano— abordan cuestiones relacionadas con la figura del obispo y con los criterios para afrontar las llamadas cuestiones doctrinales, pastorales y éticas “emergentes”.
La primera parte del informe del Grupo de Estudio nº 7, propone revisar los procedimientos de selección de candidatos al episcopado mediante un modelo más participativo, con una ampliación de las consultas dentro de las diócesis y una mayor implicación de distintos sectores de la vida eclesial.
Un “proceso auténticamente eclesial”
El informe sostiene que la elección de obispos debe entenderse como “un proceso auténticamente eclesial”, guiado por el Espíritu Santo y caracterizado “en cada una de sus fases por una actitud de oración, escucha y discernimiento”.
Para ello, el Grupo de Estudio propone que cada Iglesia local impulse periódicamente procesos de discernimiento sobre “su estado y sus necesidades”. El texto plantea que, cuando se acerque una sucesión episcopal, el obispo convoque al Consejo Presbiteral y al Consejo Pastoral Diocesano para elaborar un informe sobre la situación de la diócesis y proponer nombres de sacerdotes considerados aptos para el episcopado.
Cada miembro de estos organismos podría además entregar “en sobre cerrado” nombres de posibles candidatos y sugerencias sobre el perfil del futuro obispo.
El documento añade que, “cuando las circunstancias lo permitan”, también podrían participar en las consultas el Capítulo catedralicio, el Consejo de Asuntos Económicos, representantes de laicos, religiosos, jóvenes y pobres.
El informe pide obispos con “competencias sinodales”
Entre las cualidades que el texto considera necesarias para los futuros obispos figuran la “integridad moral”, la “ortodoxia doctrinal”, la sensibilidad pastoral y la capacidad de gobierno.
Junto a ello, se subraya la necesidad de contar con “competencias sinodales”, entendidas como capacidad de construir comunión, ejercer el diálogo y gestionar la sinodalidad en la Iglesia local. El informe añade que el obispo debe mostrar “apertura a la complejidad”, “propensión a la innovación” y “capacidad de adaptarse a nuevas situaciones”.
El texto cita unas palabras pronunciadas por León XIV durante el Jubileo de los Obispos de 2025, en las que afirmaba que corresponde al obispo “hacer que la Iglesia particular se edifique en la comunión entre todos sus miembros y con la Iglesia universal, valorizando la contribución de los diversos dones y ministerios”.
Consultas más amplias en las nunciaturas
El informe dedica también un apartado al trabajo de las nunciaturas apostólicas en los procesos de selección episcopal. El texto propone que los nuncios consulten no solo a clérigos, sino también a religiosos, laicos, jóvenes y otros representantes de la vida eclesial.
Entre los perfiles mencionados aparecen representantes de universidades y facultades eclesiásticas, miembros de movimientos eclesiales, personas con “carismas especiales”, pobres, marginados, comunidades indígenas y minorías étnicas o lingüísticas.
Además, el documento señala que “es posible escuchar también a personas que representan la sociedad civil y el mundo de la cultura, así como a personas que no se profesan creyentes o que han abandonado la práctica eclesial”.
Evaluaciones periódicas y revisión de procedimientos
El Grupo de Estudio propone igualmente revisar los procedimientos de los dicasterios de la Curia Romana implicados en los nombramientos episcopales para que el método de “discernimiento eclesial” marque más claramente su funcionamiento ordinario.
El informe plantea además mecanismos de evaluación periódica de los procesos de selección de obispos y la posible creación de una “comisión eclesiástica independiente” que supervise estos procedimientos y evalúe también el trabajo de los organismos vaticanos competentes.
La reflexión seguirá abierta
El Grupo de Estudio nº 7 precisa que esta primera parte del informe se limita a los procedimientos de selección de candidatos al episcopado. La reflexión continuará ahora sobre otros aspectos del ministerio del obispo, entre ellos su función judicial, la naturaleza y desarrollo de las visitas ad limina apostolorum y la formación episcopal.