La ‘estrategia polaca’ de VOX frente al aborto

La ‘estrategia polaca’ de VOX frente al aborto

El diputado de VOX por Murcia y portavoz nacional de Educación de la formación, Joaquín Robles, protagonizó este jueves uno de los episodios parlamentarios más comentados de la jornada al afirmar desde la tribuna del Congreso que su grupo estaría “de acuerdo con una ley de supuestos”. La frase, pronunciada durante el debate de las enmiendas a la totalidad presentadas por PP y VOX contra la reforma del artículo 43 de la Constitución impulsada por el Gobierno para blindar el aborto, ha sido inmediatamente recogida por buena parte de la prensa generalista como un “giro histórico” del partido de Santiago Abascal.

El Español titulaba pocas horas después: “VOX apoya por primera vez una ley del aborto que incluya supuestos”. La lectura que se ha extendido en redes y tertulias es, en esencia, que la formación habría virado hacia una posición posibilista equivalente a la ley de 1985, que despenalizaba el aborto en los supuestos de violación, riesgo grave para la madre o malformación del feto.

Lo que dijo Robles, en su contexto

La intervención de Robles se produjo en un debate cuyo objeto no era una hipotética futura ley del aborto de VOX, sino el rechazo a la reforma constitucional del Gobierno de Pedro Sánchez, que pretende elevar el aborto a la categoría de derecho fundamental incrustándolo en el Título I de la Carta Magna. En ese contexto, el diputado afirmó que “las prácticas abortivas son más viejas que el hilo negro” y que “lo que no puede ser es que el aborto sea considerado un método anticonceptivo”, antes de añadir la frase que ha generado el revuelo.

La enmienda a la totalidad de VOX, por su parte, mantiene un lenguaje frontalmente provida: denuncia que la reforma “contraviene el artículo 15 de la Constitución”, que “reconoce el derecho de todos a la vida”, y que el proyecto del Ejecutivo “encubre, bajo la apariencia de derechos a la salud sexual y reproductiva, un atentado contra la dignidad de la persona”. Nada en el texto registrado por el grupo apunta a una transacción con el modelo de plazos vigente ni a una nueva doctrina interna.

La “estrategia polaca”

Voces próximas a la formación, así como sectores provida que siguen de cerca la política antiaborto en Europa, vienen explicando desde hace años cuál es la estrategia real defendida por VOX en esta materia, y que poco tiene que ver con un supuesto entusiasmo por la ley de 1985. El planteamiento sigue el patrón de la llamada estrategia polaca: en un país que durante cuatro décadas ha sido aculturado por una propaganda ideológica favorable al aborto libre, el primer paso realista no es la ilegalización inmediata —políticamente inviable y socialmente contraproducente—, sino la derogación de la ley de plazos y la transición a una ley de supuestos cumplidos de forma estricta, eliminando además los supuestos más cuestionables como el riesgo psicológico o el de malformación, que en la práctica funciona como vía de eliminación eugenésica de niños con síndrome de Down y otras condiciones.

Desde ese punto de partida, la batalla es cultural antes que jurídica: ir creando progresivamente en la sociedad española una cultura a favor de la vida que permita, en sucesivos pasos legislativos, restringir cada vez más la práctica del aborto a medida que se contrarresta la propaganda de las últimas décadas. Es la lógica del gradualismo provida que han seguido —con resultados notables— países como Polonia o, en otra escala, Hungría.

Decir que VOX está “a favor” de una ley de supuestos en el sentido en que lo titulan algunos medios es, por tanto, una lectura sesgada. Según ha explicado el propio diputado Robles a la salida del hemiciclo, la formación está “de acuerdo” con una ley de supuestos en tanto en cuanto ésta sea un medio para reducir el número de abortos y facilitar una progresión hacia una sociedad en la que el aborto sea innecesario y ausente. Esa es una posición sustancialmente distinta —y mucho más coherente con la tradición provida— que la que sugieren los titulares.

El problema, entonces, es de comunicación

Lo cual no exime de crítica al diputado. Robles, sin ser portavoz en materia de Vida o Familia, abordó desde la tribuna una cuestión de extraordinaria sensibilidad doctrinal y estratégica, y lo hizo con una formulación que ha permitido titular contra el partido. Defender una ley de supuestos frente al aborto libre como si fuera un bien en sí mismo —y no como un escalón en una estrategia provida más amplia— es un error de comunicación que los adversarios políticos y mediáticos del partido aprovechan con eficacia.

La crítica legítima a VOX en materia de protección de la vida —y existe— pasa por otro lado. Durante el período 2023-2024, allí donde tuvo capacidad ejecutiva en gobiernos autonómicos, la formación llegó a impulsar medidas concretas de protección de la vida —como el conocido caso de la cartilla provida en Castilla y León—, pero se encontró con un frente mediático abrumador, en el que incluso medios formalmente afines como la COPE se sumaron al linchamiento, dejando aquellos intentos políticamente desactivados. Hay, sin embargo, una segunda oportunidad en marcha. En Aragón, el reciente acuerdo con el PP de Jorge Azcón ha colocado en manos de VOX la Consejería de Bienestar Social y Familia, con rango de vicepresidencia primera; y en Extremadura, el pacto con María Guardiola le ha dado competencias en áreas afines. Está por ver qué consigue VOX desde esas carteras en lo que queda de legislatura: ahí, y no en una frase desafortunada en la tribuna del Congreso, se medirá realmente su compromiso provida.

Qué hay realmente en juego

Mientras la prensa se entretiene con el supuesto cambio de posición de VOX, el dato político relevante de la jornada es otro: el Congreso ha tumbado las enmiendas a la totalidad de PP y VOX (171 votos a favor, 177 en contra), pero la reforma constitucional del Gobierno no cuenta con los tres quintos necesarios para prosperar. PNV, Junts y Podemos se han sumado a las críticas, y el proyecto está, en palabras de varios analistas, condenado al fracaso tras las elecciones andaluzas. Sánchez ha abierto un debate constitucional que no puede ganar, en plena ofensiva judicial sobre el caso Ábalos, y con el aborto convertido —una vez más— en cortina de humo.


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