Hay libros sobre Padre Pío escritos por historiadores, teólogos y devotos que nunca le conocieron en vida. Y hay un libro escrito por alguien que le visitó durante veintiséis años consecutivos, de 1942 a 1968, y que cuando murió seguía considerándolo su padre espiritual.
Ese libro es Padre Pío. Breve historia de un santo, de Gabriele Amorth. Y Homo Legens acaba de publicar su quinta edición.

Dos figuras que se necesitan mutuamente
Gabriele Amorth, nacido en Módena en 1925, estudió Derecho, se ordenó sacerdote en 1954 y pasó años como periodista y editor antes de descubrir su vocación definitiva: el exorcismo. En 1986 fue nombrado exorcista de la diócesis de Roma. A lo largo de su vida realizó más de 70.000 exorcismos. Fundó la Asociación Internacional de Exorcistas en 1990. Cuando murió en Roma, el 16 de septiembre de 2016, era la figura más reconocida mundialmente en ese ministerio dentro de la Iglesia católica.
Un hombre que se enfrentaba al mal absoluto cada día de su vida sacerdotal. Y que, al mismo tiempo, mantuvo durante más de dos décadas una amistad profunda con el hombre que muchos consideraban la mayor manifestación de santidad de su siglo.
No es una coincidencia.
Lo que solo él podía escribir
Amorth no se propuso escribir una biografía académica. Lo dice él mismo en la presentación del libro, con una honestidad desarmante: «No creo que diga nada nuevo, nada que no se haya dicho ya. Pero si puedo ayudar a dar a conocer a un gran santo, animando a leer otros libros sobre él y, sobre todo, sus escritos, con mucho gusto me pongo manos a la obra, aunque sé desde ahora que el resultado será modesto, demasiado desigual al personaje del que habla».
Esa modestia es en sí misma un retrato de la espiritualidad con la que vivió Amorth junto a Padre Pío. No hay grandilocuencia. No hay hagiografía de escaparate. Hay la mirada de alguien que conoció al santo de cerca, que lo vio confesar durante horas, que entendió desde dentro qué significaba la expresión «lucha contra el demonio» porque él mismo libraba esa misma batalla cada día desde otro frente.
El libro recorre toda la vida de Padre Pío desde su infancia en Pietrelcina, pasando por su entrada en los capuchinos con dieciséis años, hasta los estigmas recibidos el 20 de septiembre de 1918 y los dos períodos de tribulaciones en los que la Iglesia le impuso severas restricciones. Lo hace con la precisión de quien conoce los hechos y la calidez de quien amó al protagonista.
La santidad como combate
Uno de los hilos que recorre el libro —y que Amorth comprende como pocos— es la dimensión de la lucha espiritual en la vida de Padre Pío. Desde los quince años, el joven Francesco Forgione tuvo una visión que marcaría toda su existencia: se vio combatiendo contra un gigante cuya frente tocaba las nubes, con la promesa de un personaje resplandeciente que le decía: «Ánimo, entra en la lucha con confianza y combate con valentía. Yo estaré cerca de ti, te ayudaré y no permitiré que te derrote».
Amorth, que realizó decenas de miles de exorcismos, entiende ese combate desde las sus propias entrañas.
Esa comprensión compartida entre el autor y su sujeto es lo que da al libro una profundidad que ninguna otra biografía de Padre Pío puede replicar.
Cinco ediciones en ocho años
El dato editorial lo dice todo. Publicado por primera vez en España en 2018 por Homo Legens, el libro llega ahora a su quinta edición —la de 2026— con 204 páginas, formato de bolsillo con solapas y un precio de 9,90 euros. En un mercado donde la mayoría de títulos de espiritualidad no superan una edición, llegar a la quinta en menos de una década significa que el libro ha encontrado un público fiel, creciente y que lo recomienda.
No es un fenómeno de moda. Es el tipo de fidelidad que solo generan los libros que realmente cambian algo en quien los lee.
Un libro para este momento
La Iglesia lleva años debatiendo sobre cómo hablar de la santidad sin caer en la hagiografía edulcorada ni en la reducción sociológica. Padre Pío. Breve historia de un santo ofrece un tercer camino: el testimonio directo de un hombre que conoció al santo, que le trató con respeto y sin ingenuidad, y que lo recuerda con la misma convicción con la que vivió su propio ministerio.
En un tiempo en que la figura de Padre Pío sigue siendo la más invocada del santoral contemporáneo —con millones de devotos en todo el mundo y una intercesión que no cesa de generar testimonios— este libro es, sencillamente, el mejor punto de entrada para quien quiera entender quién fue realmente.
