La diputada de Aliança Catalana en el Parlamento autonómico, Sílvia Orriols, ha defendido abiertamente la eutanasia como un “derecho individual” que debe imponerse a “dogmas religiosos o morales”, en un discurso pronunciado el 16 de abril y difundido posteriormente en su cuenta de X.
Hace apenas tres semanas, la eutanasia de Noelia, una joven de 25 años, fue finalmente ejecutada tras una larga batalla judicial, pese a la oposición de su padre y de diversas asociaciones. La decisión fue avalada por múltiples instancias judiciales y provocó una fuerte controversia, así como el “profundo dolor” expresado por los obispos españoles.
“El derecho a decir basta” frente a límites morales
Durante su intervención, Orriols afirmó que su formación defiende “sin complejos ni eufemismos el derecho de toda persona adulta, consciente y libre que sufre un dolor insoportable, crónico o irreversible, a decir basta y a optar voluntariamente por una muerte digna, indolora y asistida”.
En esa línea, sostuvo que “del mismo modo que elegimos cómo vivimos, debemos poder decidir también los tiempos y circunstancias de nuestra muerte”, subrayando que en una democracia “la soberanía individual debe imponerse a dogmas religiosos o morales”.
Este planteamiento sitúa la decisión sobre el final de la vida en el ámbito exclusivo de la voluntad personal, dejando en segundo plano cualquier consideración ética objetiva sobre el valor de la vida humana.
Referencias implícitas a casos recientes
Aunque Orriols evitó mencionar nombres propios, varias de sus afirmaciones remiten claramente a situaciones recientes que han pasado por los tribunales, como el caso de Noelia en Barcelona.
La diputada denunció que “algunos recursos se han dilatado más de un año con medidas cautelares de suspensión para generar sufrimiento añadido y prolongado a personas que ya han manifestado activamente y de forma voluntaria su disposición a recibir la eutanasia”.
Asimismo, advirtió que “el control judicial no se puede convertir en una prórroga automática de la vida contra la voluntad expresa de la persona afectada”, en una crítica que coincide con los argumentos esgrimidos en ese tipo de procedimientos judiciales.
La “dignidad” vinculada a la decisión de morir
Orriols vinculó directamente la eutanasia con la dignidad humana, afirmando que “es de esta dignidad de donde emana el derecho a no alargar artificialmente y de forma forzada situaciones de sufrimiento extremo o de pérdida irreversible de autonomía”.
Esta interpretación identifica la dignidad con la capacidad de decidir sobre la propia muerte, una concepción discutida desde perspectivas que sostienen que la dignidad no depende de la autonomía ni del estado físico, sino que es inherente a toda persona.
Críticas a trabas legales y apoyo a la iniciativa
La diputada reclamó que el Estado “blinde esta libertad” con garantías, pero “sin obstáculos burocráticos innecesarios que retrasen la última voluntad”, insistiendo en que “no hacen falta trabas, pero sí tutela judicial y garantías médicas” ante una decisión que calificó de “transcendental” e “irrevocable”.
En la parte final de su intervención, Orriols cuestionó que el Parlamento catalán debata una propuesta que afecta a legislación estatal, señalando que la cámara autonómica “no tiene competencia legislativa” en esta materia y calificando de “indecente” no poder legislar plenamente sobre estos asuntos.
Pese a estas reservas, anunció el voto favorable de su formación, afirmando que lo hacen “con el convencimiento de que estamos defendiendo la vida y, sobre todo, la dignidad humana”.
La contradicción se hace aún más evidente en el propio mensaje con el que acompañó su intervención: “Soy cristiana, sí, pero quiero vivir en un país donde, en casos de sufrimiento extremo o enfermedad degenerativa irreversible, se te permita morir en paz y en la cama y no se te condene a tirarte por la ventana”-
La concepción cristiana de la dignidad, que no justifica provocar la muerte, sino acompañar y cuidar al que sufre, recuerda precisamente que ninguna vida pierde su valor por el dolor, la enfermedad o la dependencia.