El caso Salvoldi: denuncias, retrasos y prescripción de uno de los expedientes más controvertidos en Italia

El caso Salvoldi: denuncias, retrasos y prescripción de uno de los expedientes más controvertidos en Italia

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha decidido no levantar la prescripción en el caso del sacerdote italiano Valentino Salvoldi, de la diócesis de Bérgamo, acusado por al menos 21 personas de conductas de abuso sexual cometidas entre los años noventa y principios de los dos mil. La decisión, confirmada en 2025, cierra también el procedimiento canónico después de que la Fiscalía de Udine archivara la causa penal en septiembre de 2024 por prescripción de los delitos, según ha informado el portal de la asociación italiana Rete L’Abuso.

No habrá juicio. Ni civil ni eclesiástico.

Un perfil público de predicador y formador

Valentino Salvoldi no era un sacerdote desconocido ni vinculado a una parroquia concreta. Ordenado en 1970, desarrolló buena parte de su ministerio fuera del ámbito territorial de la diócesis de Bérgamo, alternando estancias en Italia y en distintos países africanos como misionero fidei donum. Su actividad se centró en la predicación, la formación y la organización de encuentros juveniles.

Se presentaba como profesor de filosofía y teología moral y como colaborador en iniciativas formativas vinculadas a la Iglesia. Publicó numerosos libros de divulgación espiritual y moral con distintas editoriales católicas, muchos de ellos centrados en el amor, la afectividad y la experiencia religiosa. En su propia presentación biográfica afirmaba estar al servicio de la Santa Sede en tareas de formación del clero en jóvenes Iglesias, aunque sin especificar en qué consistía exactamente esa función.

El sacerdote “mendigo de amor”

Valentino Salvoldi se presentaba como un predicador carismático, crítico con lo que consideraba una Iglesia excesivamente rígida. Se definía como “mendigo de amor” y defendía una espiritualidad centrada en el afecto, el cuerpo y la cercanía física.

Tras su etapa como misionero en África, organizó desde los años noventa campamentos para adolescentes y jóvenes adultos. Según los testimonios recogidos por la asociación Rete L’Abuso y publicados por la prensa italiana, en esos encuentros se desarrollaba un clima de fuerte dependencia emocional, con rituales nocturnos, cenas a la luz de las velas y dinámicas espirituales intensas.

Varios denunciantes describen un patrón reiterado: besos prolongados en la boca, invitaciones a compartir cama, baños colectivos desnudos durante campamentos y contactos físicos justificados como expresión de afecto espiritual. Algunos relatan que el sacerdote insistía en que en aquel contexto “las reglas comunes no valían” y que formaban parte de una élite espiritual.

Salvoldi ha negado las acusaciones y ha defendido que sus gestos eran expresiones de ternura dentro de una pedagogía que pretendía liberar de miedos y prejuicios.

Las denuncias y el archivo penal

En 2023, antiguos participantes comenzaron a organizarse y a presentar denuncias. Uno de ellos logró contactar con decenas de personas que relataron experiencias similares. La documentación fue trasladada tanto a la Fiscalía como a la diócesis de Bérgamo.

El 3 de septiembre de 2024, la fiscal adjunta Elena Torresin archivó el procedimiento penal al considerar que los delitos estaban prescritos. No se celebró juicio ni se valoraron pruebas en sede penal: el archivo se basó exclusivamente en el transcurso del tiempo.

La reacción diocesana

La diócesis fue informada oficialmente en octubre de 2023 y en diciembre emitió una breve nota indicando que había activado los mecanismos previstos por el derecho canónico.

Sin embargo, según la documentación difundida por los denunciantes, el procedimiento canónico no avanzó con rapidez. Algunas víctimas fueron contactadas más de un año después de que la diócesis tuviera conocimiento formal de los hechos. La gestión del Servicio diocesano de tutela de menores ha sido cuestionada por su tono burocrático y por la percepción de falta de independencia.

La decisión del Dicasterio

En 2025, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe decidió no derogar la prescripción en el ámbito canónico. El derecho eclesiástico contempla la posibilidad de levantarla en determinados delitos graves, pero en este caso no se ejerció esa facultad.

La consecuencia es el cierre definitivo del expediente sin sanción.

Desde el punto de vista jurídico, la decisión se ajusta a la normativa vigente. Desde el punto de vista pastoral y de credibilidad, el debate permanece abierto.

Más allá de la prescripción

Más de veinte denunciantes describen un mismo patrón prolongado durante años. El tiempo ha impedido un juicio penal. La decisión vaticana ha impedido un proceso canónico.

En su blog en Infovaticana, Specola ha sido especialmente crítico sobre el uso de la prescripción que termina funcionando como cobertura institucional, porque la decisión de no derogar la prescripción transmite el mensaje de que el paso del tiempo puede terminar neutralizando responsabilidades que, moralmente, siguen pesando.

La credibilidad de la Iglesia en materia de abusos no depende únicamente de declaraciones solemnes, sino de decisiones claras y concretas.

Cuando los procedimientos se cierran por razones formales sin una explicación pública exhaustiva, el daño no es solo jurídico, sino también pastoral.

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