La Conferencia Episcopal intentó censurar artículos de Infovaticana a cambio de 5.683 euros

La Conferencia Episcopal intentó censurar artículos de Infovaticana a cambio de 5.683 euros

En febrero de 2025, la agencia de medios que gestiona la publicidad digital de la Conferencia Episcopal Española contactó con Infovaticana, medio online líder en audiencia de información eclesial en español, para ofrecer una campaña publicitaria. La iniciativa no partió de Infovaticana, sino de la propia estructura publicitaria de la Conferencia Episcopal. En ese primer contacto no se planteó objeción alguna a los contenidos editoriales y el intercambio fue estrictamente comercial: fechas, formatos y condiciones económicas por un importe cerrado de 5.683 euros. Sin embargo, semanas después, en abril, aquella propuesta derivó en una exigencia expresa: retirar artículos críticos como condición previa para activar el pago. Ese fue el precio puesto a la censura.

Febrero y abril de 2025: la presión económica como método

La propuesta incluía formatos estándar y un calendario previsto entre el 1 de marzo y el 29 de junio de 2025. Nada hacía prever entonces que la oferta acabaría convirtiéndose en un intento de condicionar la línea editorial del medio mediante presión económica.

De la oferta publicitaria al ultimátum editorial

En abril de 2025, la agencia volvió a escribir a Infovaticana tras “revisar” artículos publicados en el medio. En esa comunicación se señalaban expresamente dos textos críticos con actuaciones recientes de la Conferencia Episcopal y se afirmaba que dichos contenidos “van en contra de los intereses del cliente y de la campaña”.

A continuación, la exigencia quedó formulada sin ambigüedad: mientras esos artículos siguieran publicados en la web, la campaña no se activaría. La retirada de los textos se convertía así en la condición previa para desbloquear los 5.683 euros ofrecidos. No se trataba de una decisión legítima de no anunciarse en un medio determinado, sino de un intento directo de forzar la eliminación de contenidos periodísticos a cambio de dinero.

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La agencia de la Conferencia Episcopal llegó incluso a normalizar esta conducta afirmando que ya se había actuado “de la misma manera” en otros medios, presentando como práctica habitual lo que en realidad constituye una forma de censura económica y una grave desviación de la ética institucional. La publicidad no es una herramienta para borrar contenido incómodo de medios libres.

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Cuando el dinero se usa para borrar opiniones

El núcleo del problema no es la cantidad, aunque la cifra resulta reveladora: 5.683 euros fue el precio que se puso a la retirada de artículos críticos. El problema es el método. Condicionar una inversión publicitaria a la supresión de contenidos ya publicados supone cruzar una línea muy clara: la del uso del poder económico para intentar moldear la información disponible al público. En nuestro caso no tuvieron éxito, pero el modo de operar puede servir para entender cómo funciona el panorama mediático eclesial.

No estamos ante un debate sobre afinidad editorial ni ante un ejercicio técnico de protección de marca. Estamos ante un “borra y te pago”. Ante un intento de comprar silencio. Ante una presión explícita para eliminar críticas legítimas en lugar de rebatirlas con argumentos.

Infovaticana no borra lo que incomoda

Infovaticana es una tribuna plural dentro del ámbito eclesial. Publica informaciones, análisis y opiniones diversas siempre dentro de la doctrina y el magisterio, también cuando resultan incómodas para la jerarquía. Esa es precisamente su función. No es un medio subordinado ni un altavoz institucional. No acepta consignas, ni censura previa, ni condiciones económicas que interfieran en su independencia editorial.

Aceptar la exigencia planteada habría supuesto renunciar a un principio esencial: que los contenidos se publican, se corrigen o se rectifican por criterios periodísticos o editoriales, no por presiones económicas externas. Por eso, Infovaticana no va a censurar artículos incómodos para la Conferencia Episcopal a cambio de ningún importe.

Una Iglesia sin crítica y sin libertad

El episodio revela una deriva preocupante. Se tolera en los medios «católicos» una diversidad de opinión en lo dogmático y magisterial, mientras se pretende imponer uniformidad y silencio en aquellas opiniones que legítimamente cuestionan estructuras, campañas o estrategias institucionales totalmente opinables. Hay una alarmante falta de libertad para la crítica y, al mismo tiempo, una confusión creciente entre lo debatible y lo dogmático.

Una Iglesia que no admite la crítica pública se empobrece. Una Conferencia Episcopal que intenta gestionar el disenso mediante presión económica daña su credibilidad moral. Y un sistema en el que la publicidad se utiliza para borrar opiniones es incompatible con cualquier noción seria de libertad de prensa.

Los donantes, la única garantía real

Frente a estas prácticas, solo hay una garantía efectiva de independencia: los lectores y donantes. Son ellos quienes permiten que un medio siga siendo libre, incluso cuando esa libertad resulta incómoda para quienes preferirían comprar silencio por 5.683 euros.

Gracias a ellos, Infovaticana no depende de campañas condicionadas ni de favores institucionales. Y gracias a ellos, seguirá publicando lo que considere relevante, veraz y necesario, aunque moleste. Porque la libertad no se alquila, y mucho menos se vende.

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