El exprefecto de Doctrina de la Fe aún no ha podido aparecer por el Aula Pablo VI debido a cuestiones médicas.
El cardenal Gerhard Müller, miembro del Sínodo de la sinodalidad por decisión del Papa Francisco, está fuera de juego. El purpurado alemán ha confirmado este extremo a InfoVaticana. El cardenal Müller padece una inflamación del nervio ciático lo cual le ha impedido hacer acto de presencia en la Asamblea sinodal.
El cardenal alemán, que acaba de regresar de una gira de conferencias y misas por América del Norte, tuvo que cancelar recientemente una misa que tenía prevista celebrar en Canadá debido a problemas de espalda.
Müller -quien ha pedido oraciones por su pronta recuperación- ya fue en la sesión de octubre del año pasado la voz que mejor representó la defensa de la doctrina y fe católica en medio de esta jauría de lobos. Durante todo este tiempo, el teólogo germano ha mostrado abiertas discrepancias con la finalidad de este Sínodo y por su misma composición al permitir la asistencia (con derecho a voto) de sacerdotes, religiosos y laicos cuando se trata de una Asamblea exclusivamente episcopal.
En esta primera semana de Sínodo, el bloque conservador está echando en falta las siempre valiosas y respetadas aportaciones del cardenal Müller. Según el periodista Hendro Münsterman, el influyente cardenal Müller espera poder aparecer pronto y discutir el futuro de la Iglesia católica. «Estoy esperando la luz verde del médico», le aseguró.
Müller y el Sínodo
El cardenal Müller, ya sin cargo relevante alguno, es de los que habla sin pelos en la lengua. Sin irnos muy lejos en el tiempo, a finales de septiembre fue el único cardenal miembro de la Asamblea sinodal que criticó el controvertido y polémico acto de penitencia presinodal. Aunque parezca paradójico, el purpurado alemán tuvo que escribir un artículo en prensa para dejar claro que no existe un pecado contra la sinodalidad.
El año pasado, al término de la Asamblea sinodal de octubre del 2023, el cardenal Müller reconoció no haber salido satisfecho de esas sesiones en las que se dedicó mucho tiempo a hablar mal de los sacerdotes. El ex prefecto de Doctrina de la Fe dijo en una entrevista al medio italiano La Brújula Cotidiana que «cuando el Papa llamó a los laicos cambió la naturaleza del Sínodo, que en cambio nació como expresión de la colegialidad de todos los obispos con el Papa. No es sólo el Papa quien gobierna la Iglesia, como algunos aduladores del Papa Francisco quisieran hoy».
El cardenal Müller, destacó a este medio el año pasado que su «influencia en el sínodo fue completamente limitada» pudiendo hablar en público solo una vez. Sin embargo, el cardenal alemán destacó que «las conversaciones en la mesa fueron buenas». Müller ofreció una ponencia sublime en la que manifestó que «Dios nunca bendice el pecado que separa al hombre de la fuente de la vida eterna y lo lleva a la ruina».