La embajada de España ante la Santa Sede ha organizado un acto con las mujeres españolas que asisten al Sínodo.
El acto estuvo moderado por el director de la revista Vida Nueva, José Beltrán, quien hace unos días recibió un duro rapapolvo del arzobispo Gänswein por una información errónea sobre él.
Al acto asistió la embajadora de España en el Vaticano, Isabel Celaá. En cuanto a la representación eclesiástica, en primera fila junto a la embajadora estaba el cardenal Omella; Luis Argüello, arzobispo de Valladolid; Francisco Conesa, obispo de Solsona y el cardenal Cristóbal López vestido de chaqueta y corbata. En la mesa redonda participaron -además de Cristina Inogés- la misionera digital y madre sinodal por designación papal Xiskya Valladares; la coordinadora del Foro Internacional de Acción Católica e invitada especial al Sínodo Eva Fernández; y la consultora de la Secretaría General del Sínodo y facilitadora en la Asamblea Sinodal, María Luisa Berzosa.
Sobre Cristina Inogés hemos hablado largo y tendido en estas páginas. Conocida por sus posturas heréticas en muchos campos y por ser la teóloga de referencia de Omella, entendemos la presencia de Omella en dicho acto pero no la de Argüello y Conesa.
Esta teóloga, formada en una universidad protestante, ha manifestado en reiteradas ocasiones su deseo de que la Iglesia acepte la homosexualidad y la bendiga y deje de considerar sus actos como pecaminosos. La ‘madre’ sinodal designada por el Papa Francisco para participar en el Sínodo, también desea ver en el futuro mujeres vestidas de sacerdotes a pesar de la negativa de san Juan Pablo II.
En un ejercicio de omnipotencia, llegó a decir que la Iglesia debería revisar la teología de todos los sacramentos. Nuestros obispos -a quienes también ha sacudido Inogés- prefirieron ir a escucharla ante que irse a dar una vuelta por Roma para tomarse un gelato. En un artículo publicado en Vida Nueva en febrero del año pasado, la teóloga amiga de Omella y del Papa, cargó directamente contra la propia Conferencia Episcopal Española por “su negativa a investigar los casos de abusos sexuales”, y añadió que “aunque siempre quedaba la esperanza de que lo hicierais, pero no. No ha sido así”.
Días más tarde, los obispos callaron la boca a Inogés al anunciar el encargo de una auditoria al despacho de Cremades para investigar los casos de abusos en el seno de la Iglesia española.
Aunque ahí estaban nuestros obispos en primera fila (Omella, Argüello y Conesa), afortunadamente sí sabemos que hubo otros eclesiásticos que rechazaron la invitación de la embajadora para asistir a este acto sinodal.