Un obispo de EEUU defiende a un sacerdote que quiere celebrar Ad orientem; Cupich le pide que reflexione sobre su sacerdocio

Un obispo de EEUU defiende a un sacerdote que quiere celebrar Ad orientem; Cupich le pide que reflexione sobre su sacerdocio

El obispo de la diócesis tejana de Tyler, Joseph Strickland, ha sido objeto de escándalo de los personajes más entusiastas del presente pontificado al defender a un sacerdote víctima de la arbitrariedad del cardenal Cupich.

El pasado 16 de enero, Strickland alababa a un sacerdote que escribió una carta a uno de los siete obispos auxiliares de la archidiócesis de Chicago, Robert J. Lombardo, en relación a la celebración de la misa y citaba alguna frase de la misiva del sacerdote.

«Este valiente sacerdote va al meollo del asunto. “¿Seguimos el camino de Jesucristo o nos acomodamos y comprometemos nuestra fe en deferencia al mundo?” Mi respuesta, elijo a Jesús. Oremos unos por otros mientras elegimos Su camino en esta tormenta», escribía el prelado en las redes sociales.

La carta publicitada por Strickland, fechada el 13 de enero, corresponde a Anthony Bus, sacerdote de la parroquia San Stanislaus Kostka de Chicago. «Gracias por consultar al Arzobispo sobre mi solicitud de permiso para ofrecer el Santo Sacrificio, “Ad Orientem”. Cumpliré con su directiva de que esto está prohibido en su Arquidiócesis», escribe el padre Bus al comienzo de la carta.

El citado arzobispo no es otro que el cardenal Cupich, que decidió a finales del año pasado –con publicidad vaticana, por cierto– aplicar Traditionis Custodes en toda su crudeza, prohibiendo directamente la Misa Tradicional en las fechas más señaladas del año. A juzgar por la carta, parece que también queda prohibida la celebración Ad orientem, es decir, sacerdote y pueblo mirando en la misma dirección, al altar.

Después de decir que cumplirá la normativa, el sacerdote se desahoga con su obispo auxiliar, comentándole sus preocupaciones acerca de la situación de la Iglesia en la actualidad.

 

El jesuita James Martin, el «apóstol de los LGTB», se mostró ‘rígido’ con las normas de obediencia a los obispos a través de su cuenta de Twitter: «Verdaderamente asombroso: un obispo elogia a un sacerdote de otra diócesis que está desafiando a su propio obispo, aparentemente diciendo que esto significa «elegir a Jesús». Por cierto, en la Misa de Ordenación, un sacerdote promete «respeto y obediencia» al obispo local y sus sucesores», escribió.

Austen Ivereigh, biógrafo del Papa Francisco y uno de los palmeros más rabiosos del presente pontificado -hasta el punto de empeñarse en decir que la famosa pachamama del sínodo de la Amazonía era la Virgen María; el propio Francisco le quitó la razón– también se rasgó las vestiduras: «Increíble. Y escandaloso», escribió haciéndose eco de la publicación de Martin; e iba más lejos: «Desafortunadamente, el cambio ontológico que ocurre en la ordenación episcopal no es garantía de que el obispo no se vuelva loco. Sucede», escribió contestando a otro usuario.

Otro gran admirador del pontificado de Francisco, Massimo Faggioli, profesor de Historia de la Iglesia en la Universidad Villanova de Filadelfia, también se hacía eco de la reacción de Martin a la publicación del obispo. «Esta situación no puede seguir así», sentenciaba.

Resulta que tras, la repercusión que tuvo la carta, el padre Bus escribió otra a sus parroquianos en la que, con «un profundo pesar», decía que su carta al obispo Lombardo «fue interpretada por las redes sociales como si estuviera siendo injustamente crítico, irrespetuoso, o si hubiera fustigado al Santo Padre, al cardenal arzobispo de Chicago o al obispo Lombardo».

El sacerdote dice que se la dicho que ha violado el canon 1373 y 1369 del Código de Derecho Canónico, algo que esa no era su intención. «Lamento que la carta haya sido interpretada como una casi violación de los Cánones mencionados anteriormente. Quiero dejar claro que siempre he tenido en alta estima los Documentos del Concilio Vaticano II y la autoridad eclesial de la Iglesia. No deseo añadir más división a la Iglesia. Sin embargo, siento que el Cuerpo de Cristo está roto y sentí ante Dios Todopoderoso y la Santísima Virgen María que había actuado de una manera para ayudar en su curación», escribió el 17 de enero.

El 19 de enero, el obispo Strickland no se amedrentó en absoluto con las críticas de los días anteriores y volvió a defender al sacerdote. «He vuelto a leer la carta del P. Bus y no veo nada irrespetuoso en su tono o en sus palabras reales. Es un grito sincero de un sacerdote que sufre profundamente y habla por muchos, muchos otros. Debe ser consolado en lugar de ser disciplinado», escribió el miércoles. El padre Martin no pudo resistirse y volvió a hacerse eco de la publicación de Strickland: «Un obispo repite su elogio a un sacerdote de otra diócesis por desafiar a su propio obispo». Aviso a navegantes, excelencia.

Pero la historia no terminó allí, al menos para el sacerdote. Ayer volvió a escribir a los fieles de su parroquia. «Estoy de retiro a petición del Cardenal para reflexionar sobre mi sacerdocio. A partir de ahí estaré en Rochester para mis tratamientos. Estaré rezando por todos ustedes y la Iglesia Universal. Siempre salvaguardaré la paz y la tranquilidad de nuestro adoración aquí en la Parroquia de St. Stanislaus Kostka: las personas confiadas a mi cuidado y a quienes amo mucho», escribió.

«Por favor, hágame el favor de abstenerse de cualquier correspondencia con la Arquidiócesis sobre la situación actual. He hablado en defensa de las personas a las que sirvo y he planteado preguntas legítimas sobre el estado actual de la Iglesia y la supresión de la celebración de la Misa “Ad Orientem” tal como se ofrecía universalmente hasta hace casi 60 años. El Cardenal Arzobispo ha optado por no permitir “Ad Orientem” en la Arquidiócesis de Chicago. Soy consciente de las oraciones que ha ofrecido en mi nombre y de sus preocupaciones. Estemos todos en paz. Como siempre, el Señor y Nuestra Señora nos ayudarán a superar esta prueba», concluye el padre Bus.

Qué tiempos.

Cupich prohíbe la Misa Tradicional en las fechas más importantes para los católicos

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