El Papa: La doctrina no es un sistema rígido, tampoco es una ideología que cambie

Vatican Media
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El Santo Padre ha recibido esta mañana en audiencia a los participantes en la Plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que se ha reunido esta semana en Roma.

«La doctrina cristiana no es un sistema rígido y cerrado en sí mismo, pero tampoco es una ideología que cambie con el paso de las estaciones», ha dicho el Papa a los miembros de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entre los que se encontraban, entre otros, los cardenales americanos Donald Wuerl y Sean Patrick O’Malley, o los españoles Ricardo Blázquez y Luis Francisco Ladaria, prefecto de la Congregación.

La doctrina cristiana es una «realidad dinámica que, permaneciendo fiel a su fundamento, se renueva de generación en generación», ha dicho Francisco, añadiendo que se puede compendiar en un nombre, «Jesucristo resucitado».

Durante su discurso, Su Santidad hablo sobre el cuidado de los enfermos «en las fases críticas y terminales de la vida», que invoca «la tarea de la Iglesia de reescribir la «gramática» de hacerse cargo y de cuidar de la persona que sufre».

También mostró su satisfacción por la publicación del documento preparado por la Pontificia Comisión Bíblica sobre los temas fundamentales de la antropología bíblica «que profundiza una visión global del proyecto divino, comenzado con la creación y que encuentra su cumplimiento en Cristo». Este documento fue el que causo polémica al aparecer en varios medios de comunicación extractos fuera de contexto sobre la homosexualidad. Ante la polémica Doctrina de la Fe aclaró que no había ninguna apertura a las uniones homosexuales.

Les ofrecemos el discurso del Santo Padre, publicado en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

Sres. cardenales, queridos hermanos en el episcopado y el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas:

Os recibo con ocasión de vuestra asamblea plenaria. Agradezco al prefecto sus amables palabras; y os saludo a todos vosotros, superiores, funcionarios y miembros de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Os doy las gracias por todo el trabajo que desempeñáis al servicio de la Iglesia universal, en ayuda del Obispo de Roma y de los obispos del mundo para promover y proteger la integridad de la doctrina católica sobre la fe y la moral.

La doctrina cristiana no es un sistema rígido y cerrado en sí mismo, pero tampoco es una ideología que cambie con el paso de las estaciones; es una realidad dinámica que, permaneciendo fiel a su fundamento, se renueva de generación en generación y se compendia en un rostro, en un cuerpo y en un nombre: Jesucristo resucitado.

Gracias al Señor resucitado, la fe se abre de par en par a nuestro prójimo y a sus necesidades, desde las más pequeñas a las más grandes. Por lo tanto, la transmisión de la fe requiere que se tenga en cuenta a su destinatario, que se conozca y se ame concretamente. En esta perspectiva, es significativo vuestro compromiso de reflexionar, en el curso de esta plenaria, sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida.

El contexto sociocultural actual está erosionando progresivamente la conciencia de lo que hace que la vida humana sea preciosa. De hecho, la vida se valora cada vez más por su eficiencia y utilidad, hasta el punto de considerar como «vidas descartadas» o «vidas indignas»  las que no se ajustan a este criterio. En esta situación de pérdida de los valores auténticos, se resquebrajan también los deberes inderogables de solidaridad y fraternidad humana y cristiana.

En realidad, una sociedad se merece la calificación de «civil» si desarrolla los anticuerpos contra la cultura del descarte; si reconoce el valor intangible de la vida humana; si la solidaridad se practica activamente y se salvaguarda como fundamento de la convivencia.

Cuando la enfermedad llama a la puerta de nuestra vida, aflora siempre en nosotros la necesidad de tener cerca a alguien que nos mire a los ojos, que nos tome de la mano, que manifieste su ternura y nos cuide, como el Buen Samaritano de la parábola evangélica. (cf. Mensaje para la XXVIII Jornada Mundial del Enfermo, 11 de febrero de 2020).

El tema del cuidado de los enfermos, en las fases críticas y terminales de la vida, invoca  la tarea de la Iglesia de reescribir la «gramática» de hacerse cargo y de cuidar de la persona que sufre. El ejemplo del Buen Samaritano enseña que es necesario convertir la mirada del corazón, porque muchas veces los que miran no ven. ¿Por qué? Porque falta compasión. Se me ocurre que, muchas veces, el Evangelio, al hablar de Jesús frente a una persona que sufre, dice: «se compadeció», «se compadeció»… Un estribillo de la persona de Jesús. Sin compasión, el que mira no se involucra en lo que observa y pasa de largo; en cambio, el que tiene un corazón compasivo se conmueve y se involucra, se detiene y se ocupa de lo que sucede.

Alrededor de la persona enferma es necesario crear una verdadera plataforma humana de relaciones que, al tiempo que fomentan la atención médica, se abran a la esperanza, especialmente en aquellas situaciones límite en las que el dolor físico va acompañado de desamparo emotivo y angustia espiritual.

El enfoque relacional – y no meramente clínico – con el enfermo, considerado en la singularidad e integridad de su persona, impone el deber de no abandonar nunca a nadie en presencia de males incurables. La vida humana, por su destino eterno, conserva todo su valor y dignidad en cualquier condición, incluso de precariedad y fragilidad, y como tal es siempre digna de la más alta consideración.

Santa Teresa de Calcuta, que vivió el estilo de la cercanía y del compartir, preservando hasta el final el reconocimiento y el respeto de la dignidad humana, y haciendo más humano el morir, decía: «Quien en el camino de la vida ha encendido incluso solo una luz en la hora oscura de alguien no ha vivido en vano».

A este respecto, pienso en lo bien que funcionan los hospices para los cuidados paliativos, en los que los enfermos terminales son acompañados con un apoyo médico, psicológico y espiritual cualificado, para que puedan vivir con dignidad, confortados por la cercanía de sus seres queridos, la fase final de su vida terrenal. Espero que estos centros continúen siendo lugares donde se practique con compromiso la «terapia de la dignidad», alimentando así el amor y el respeto por la vida.

Aprecio, además, el estudio que habéis emprendido sobre la revisión de las normas de los delicta graviora  reservados a vuestro dicasterio, contenidas en el Motu proprio «Sacramentorum sanctitatis tutela» de san Juan Pablo II. Vuestro esfuerzo va en la dirección adecuada de  actualizar la normativa con miras a la mayor eficacia de los procedimientos, para que sea más ordenada y orgánica, a la luz de las nuevas situaciones y problemáticas del actual contexto sociocultural. Al mismo tiempo, os exhorto a continuar resueltamente en esta tarea, para dar una contribución válida en un ámbito en el que la Iglesia está directamente implicada, a proceder con rigor y transparencia en la salvaguarda de la santidad de los sacramentos y de la dignidad humana violada, especialmente la de los pequeños.

Por último, me congratulo  por la reciente publicación del documento preparado por la Pontificia Comisión Bíblica sobre los temas fundamentales de la antropología bíblica que profundiza una visión global del proyecto divino, comenzado con la creación y que encuentra su cumplimiento en Cristo, el Hombre Nuevo, que constituye » la clave, el centro y el fin de toda la historia humana » (Conc. Ecum. Vat. II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, 10).

Os agradezco a todos, miembros y colaboradores de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el precioso servicio que prestáis. Invoco sobre vosotros la abundancia de las bendiciones del Señor; y os pido, por favor, que recéis por mí. ¡Gracias!

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Comentarios
19 comentarios en “El Papa: La doctrina no es un sistema rígido, tampoco es una ideología que cambie
  1. ¿Y entonces por qué llevan 60 años cambiando la doctrina con el pretexto de que no cambia el dogma de fe? Y Jesucristo cuantos dogmas puso? Dónde pone que puso una doctrina flexible que se adapta a los tiempos?. Seguimos con el mismo cuento de una cosa y su contraria: la doctrina es flexible pero no cambia, y las monjas tienen que seguir sus tradiciones pero adaptandose al mundo moderno, o sea, que no tienen que seguir sus tradiciones. La trola de la herme neutica de la continuidad: «que sí pero no».

    1. La verdad es q Cristo puso su doctrina, y la Iglesia de la doctrina va sacando dogmas de fe, pero dicen que la doctrina no es rígida y se va adaptando a los tiempos porque está viva (es decir,la tradición viva), con lo cual no se puede saber cual doctrina puso Cristo, pues ha ido cambiando pq la Tradición se puede cambiar. Entonces nos queda la sola escritura de Lutero, pero te salen con que ahora la entienden ellos mejor y la reinterpretan, que viene a ser el «libre examen» de Lutero pero sólo del Pa pa. Y cada pa pa va interpretando con su libre examen lo que quiere, pq es su autoridad y esa chorrada dicen que es el Magisterio, porque qué me importa a mí lo que dijo San Pio X, lo importante es lo que dice el Pa pa de ahora. 60 años con el mismo cuento.

  2. ESTÁ BIEN: «la vida se valora cada vez más por su eficiencia y utilidad, hasta el punto de considerar como “vidas descartadas” o “vidas indignas” las que no se ajustan a este criterio. En esta situación de pérdida de los valores auténticos, se resquebrajan también los deberes inderogables de solidaridad y fraternidad humana y cristiana»

    ESTÁ MAL: Gaudete et exsultate 101. «La defensa del inocente que no ha nacido… debe ser clara, firme y apasionada, …está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo. PERO IGUALMENTE sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte.»

    Rompe la gradación de los pecados graves. La opción preferencial por los débiles niños no nacidos, sufren el peor pecado: muerte.

    1. La incultura del descarte;!!!.los no nacidos,los débiles,los que no son exitosos según el mundo,son también prescindibles,descartables,según el mundo.

  3. En cambio Nuestro Señor Jesucristo dice: ‘Hablen «sí, sí, no, no», lo que pasa de allí viene del maligno’… pues eso, que ahora nos salen que no había grabadoras en esa época.
    Es que hasta en los mundanos saben que un hombre cabal mantiene su palabra, pero estos tipos salen que Dios habla pa’lante y habla pa’tras

  4. A veces pienso que está gente para conservar el salario se creen que tienen que estar revisando cosas bien revisadas ya. También pueden salir a predicar a los italianos, ah no, que eso es proselitismo.

  5. Le ha dado fuerte con lo de la rigidez. Como si la rigidez fuera mala…
    Y así, pues claro, odia los muros porque son rígidos. Mucho que no pide que se construyan de corcho.
    Eso sí, los del Vaticano, están genial así con su rigidez y todo.
    Total y resumiendo. Que la doctrina no es ni una cosa ni la otra…

  6. Es my triste esta situacion, creo que este senor debe tener alguna ta ra desde hace mucho tiempo…y de la ja uria que lo sigue adulando mejor ni hablemos…

  7. Con todo respeto pareciera una afirmación demasiado genérica no poder precisar, delante del Santo Oficio, qué es la doctrina de la Iglesia. Si el superior no lo sabe o no lo puede explicar claramente a quién recurriremos para saber.
    La vida es una Gracia y así debe ser tratada para que el hombre -pobre, alto, bajo, rico- pueda conocer la Doctrina y mediante la Fe y el «fervor imparable y permanente» pueda transitar el camino estrecho y llegar al Reino de los Cielos, no aquí en la Tierra donde nunca estará porque no pertenece al mundo.
    Cristo no hace acepción de personas, pero más que atender a los pobres («que siempre tendréis») vino a salvar a los pecadores, no hay pobreza más grande que la del pecado que nos separa del mayor bien y ahí es donde está el problema de la falta de Fe, del fervor por la Fe destinado a la Evangelización.

  8. Hay un hombre que se atreve a hablar sobre la Verdad. Y dice que no es una ideologia.Y dice bien pues una ideología no deja de ser una especulación de la realidad, de la verdad.Y también es cierto que toda ideología por el mero hecho de serlo es cambiante pues es especulativa.
    Pero este hombre en su discurso se está refiriendo a la verdad.La verdad ,el mensaje de Jesucristo;la tradición De la Iglesia católica por definición no es especulativa.La Verdad,el Ser es inmutable ,es eterno,es único; fuera de ella no existe nada .
    Puede ser flexible?.Puede no ser rígido?.
    Esa no es la cuestión porque la Verdad no es que pretenda ser rígida es que sencillamente es el Ser.Fuera de ella no hay nada.
    Pero entonces es arrogante ,orgullosa ,soberbia………
    No!!!!!!!!!!.Eres tu hombrecillo,que polvo eres y en polvo te convertirás que estas ciego de estupidez y que no quieres aceptar,en tu soberbia ,la oportunidad grandiosa que tu Creador te brinda.

    Necio!!!!.

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