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Viganò responde a Ouellet: «Usted admite mis afirmaciones principales»

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El arzobispo Carlo María Viganò ha vuelto a escribir, esta vez respondiendo a la carta publicada por el cardenal Ouellet, prefecto de la Congregación de los Obispos.

El exnuncio en EEUU había escrito otra misiva en la que, después de reafirmarse en todo lo que dijo en su célebre testimonio, hacía una apelación directa al cardenal canadiense Marc Ouellet para que contara lo que sabía sobre el asunto McCarrick.

El cardenal le contestó duramente el pasado 7 de octubre, censurando su testimonio y actuación en este sentido y haciendo una defensa férrea del Papa argentino, al que llamó «pastor insigne, un padre compasivo y firme, un carisma profético para la Iglesia y el mundo».

Hoy, Marco Tosatti, en su blog Stilum Curiae, publica la respuesta de Viganò a la carta del cardenal canadiense. Puede leerla de momento en inglés y en italiano.

Carta completa:

En la memoria de los Mártires de América del Norte

Testimoniar la corrupción en la jerarquía de la Iglesia católica ha sido para mí una decisión dolorosa, y siguen siéndolo. Pero soy un anciano. Un anciano que sabe que pronto tendrá que rendir cuenta al Juez de las propias acciones y omisiones, que teme a Aquel que puede arrojar su cuerpo y su alma en el infierno. Juez que, a pesar de su infinita misericordia, «dará a cada uno según sus méritos el premio o la condena eterna» (Acto de fe).  Anticipando la terrible pregunta de ese Juez: «¿Cómo has podido, tú que sabías la verdad, permanecer en silencio en medio de tanta falsedad y depravación?», ¿qué respuesta podría dar?

He hablado plenamente cosciente de que mi testimonio habría causado alarma y consternación en muchas personas eminentes: eclesiásticos, hermanos obispos, compañeros con los que he trabajo y rezado. Sabía que muchos se sentirían heridos y traicionados. Había previsto que algunos de ellos, a su vez, me acusarían y cuestionarían mis intenciones. Y, lo más doloroso de todo, sabía que muchos fieles inocentes se sentirían confundidos y desconcertados por el espectáculo de un obispo que acusa a sus hermanos y superiores de delitos, pecados sexuales y de negligencia grave hacia lo que es su deber. Estoy convencido de que mi prolongado silencio habría puesto en peligro muchas almas, y ciertamente habría condenado la mía. A pesar de haber informado en diversas ocasiones a mis superiores, incluso al Papa, de las acciones aberrantes de McCarrick, habría podido denunciar antes públicamente la verdad de la que yo estaba al corriente. Me arrepiento de verdad si tengo alguna responsabilidad por el retraso, que ha sido debido a la gravedad de la decisión que tenía que tomar y el gran sufrimiento de mi conciencia.

Me han acusado de haber creado, con mi testimonio, confusión y división en la Iglesia. Esta afirmación puede ser creíble sólo para quienes consideren que dicha confusión y división eran irrelevantes antes de agosto de 2018. Sin embargo, cualquier observador desapasionado seguramente ya se había dado cuenta de la prolongada y significativa presencia de ambas, algo inevitable cuando el sucesor de Pedro renunciar a ejercer su misión principal, que es la de confirmar a sus hermanos en la fe y en la sana doctrina moral. Cuando, además, acentúa la crisis con mensajes contradictorios o declaraciones ambiguas, la confusión se agrava.

Por lo tanto, he hablado. Porque es la conspiración del silencio la que ha causado y sigue causando enorme daño a la Iglesia, a las almas inocentes, a las jóvenes vocaciones sacerdotales, a los fieles en general. En mérito a esta decisión mía, que he tomado en conciencia ante Dios, acepto gustoso cualquier corrección fraterna, consejo, recomendación e invitación que se me haga para que progrese en mi vida de fe y de amor a Cristo, a la Iglesia y al Papa.

Permitidme que os recuerde de nuevo los puntos principales de mi testimonio.

– En noviembre del 2000, el nuncio en los Estados Unidos, el arzobispo Montalvo, informó a la Santa Sede del comportamiento homosexual del cardenal McCarrick con seminaristas y sacerdotes.

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– En diciembre del 2006, el nuevo nuncio, el arzobispo Pietro Sambi, informó a la Santa Sede del comportamiento homosexual del cardenal McCarrick con otro sacerdote.

– En diciembre de 2006, yo escribí una Nota al cardenal secretario de Estado Bertone, que entregué personalmente al sustituto para Asuntos Generales, el arzobispo Leonardo Sandri, en la que le pedía al Papa que tomara medidas disciplinarias extraordinarias contra McCarrick para prevenir futuros delitos y escándalos. Esta Nota nunca tuvo respuesta.

– En abril de 2008, una carta abierta al Papa Benedicto por parte de Richard Sipe fue transmitida por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Levada, al secretario de Estado, el cardenal Bertone, que contenía más acusaciones contra McCarrick por acostarse con seminaristas y sacerdotes. Esta carta me fue entregada un mes más tarde y, en mayo de 2008, yo personalmente presenté una segunda Nota al entonces sustituto para Asuntos Generales, el arzobispo Fernando Filoni, informando de las acusaciones contra McCarrick y pidiendo sanciones contra él. Tampoco esta segunda Nota tuvo respuesta.

– En 2009 o en 2010, el cardenal Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, me informó que el Papa Benedicto había ordenado a McCarrick que cesara su ministerio público y que empezara una vida de oración y penitencia. El nuncio Sambi le comunicó a McCarrick las órdenes del Papa, y al hacerlo elevó tanto el tono de voz que le oyeron en los pasillos de la nunciatura.

– En noviembre de 2011, el cardenal Ouellet, nuevo prefecto de la Congregación para los Obispos, me confirmó, como nuevo nuncio en los Estados Unidos, las restricciones impuestas por el Papa a McCarrick, y fui yo quien se las comuniqué personalmente, cara a cara, a McCarrick.

– El 21 de junio de 2013, hacia el final de un encuentro oficial con los nuncios en el Vaticano, el Papa Francisco me dirigió una palabras de reproche y de difícil interpretación sobre el episcopado americano.

– El 23 de junio, el Papa Francisco me recibió en una audiencia privada en su apartamento para algunas aclaraciones, y me preguntó: «¿Cómo es el cardenal McCarrick?», palabras que sólo puedo interpretar como una falsa curiosidad para descubrir si yo era aliado o no de McCarrick. Le dije que McCarrick había corrompido a generaciones de seminaristas y sacerdotes, y que el Papa Benedicto le había impuesto retirarse a una vida de oración y penitencia.

– McCarrick, en cambio, continuó disfrutando de una especial consideración por parte del Papa Francisco, quien le confió nuevas e importantes responsabilidades y misiones.

– McCarrick formaba parte de una red de obispos favorables a la homosexualidad que, gozando del favor del Papa Francisco, han impulsado nombramientos episcopales para protegerse de la justicia y reforzar la homosexualidad en la jerarquía y en la Iglesia en general.

– El mismo Papa Francisco parece, o ser cómplice con el difundirse de dicha corrupción o, consciente de lo que hace, es gravemente responsable porque no se opone a ella y no intenta erradicarla.

He invocado a Dios como testigo de la verdad de estas afirmaciones mías, y ninguna de ellas ha sido desmentida. El cardenal Ouellet ha escrito reprochándome mi temeridad por haber roto el silencio y haber lanzado graves acusaciones contra mis hermanos y superiores, pero su reproche, en realidad, me confirma en mi decisión y, además, confirma mis afirmaciones, una a una y en conjunto.

  • El cardenal Ouellet admite que me habló de la situación de McCarrick antes de que yo viajara a Washington para tomar posesión de mi cargo como nuncio.
  • El cardenal Ouellet admite que me comunicó por escrito las condiciones y restricciones impuestas a McCarrick por el Papa Benedicto.
  • El cardenal Ouellet admite que dichas restricciones prohibían a McCarrick viajar y aparecer en público.
  • El cardenal Ouellet admite que la Congregación para los Obispos le ordenó a McCarrick por escrito, primero por medio del nuncio Sambi y, después, a través de mí, llevar una vida de oración y penitencia.

¿Qué es lo que cuestiona el cardenal Ouellet?

  • El cardenal Ouellet cuestiona la posibilidad de que el Papa Francisco haya podido acordarse de informaciones importantes sobre McCarrick en un día en el que había recibido a decenas de nuncios, y en el que había dado a cada uno de ellos sólo pocos instantes de conversación. Pero no es lo que yo he testimoniado. Yo he testimoniado que en un segundo encuentro, privado, informé al Papa, respondiendo a una pregunta que él me planteó sobre Theodore McCarrick, entonces cardenal arzobispo emérito de Washington, figura preminente de la Iglesia de los Estados Unidos, de que el cardenal McCarrick había corrompido sexualmente a sus propios seminaristas y sacerdotes. Ningún Papa puede olvidarse de esto.
  • El cardenal Ouellet cuestiona la existencia en sus archivos de cartas firmadas por Benedicto XVI o por el Papa Francisco relacionadas con las sanciones impuestas a McCarrick. Pero no es lo que yo he testimoniado. Yo he testimoniado que en sus archivos tenía documentos clave -independientemente de su procedencia-, que incriminan a McCarrick y que tienen relación con las medidas tomadas respecto a su persona, y otras pruebas del encubrimiento de su situación. Y confirmo ahora lo que testimonié en su momento.
  • El cardenal Ouellet cuestiona la existencia en los archivos de su predecesor, el cardenal Re, de «notas de audiencias» que imponían a McCarrick las restricciones citadas anteriormente. Pero no es lo que yo he testimoniado. Yo he testimoniado que hay otros documentos: por ejemplo, una nota del cardenal non ex-Audientia SS.mi, o también firmada por el secretario de Estado o el sustituto.
  • El cardenal Ouellet cuestiona que es falso presentar las medidas tomadas contra McCarrick como «sanciones» decretadas por el Papa Benedicto y anuladas por el Papa Francisco. Cierto. Técnicamente no eran «sanciones», sino medidas, «condiciones y restricciones». Pero discutir si eran sanciones o medidas o cualquier otra cosa no es más que puro legalismo. Bajo el perfil pastoral, son la misma cosa.

En resumen, el cardenal Ouellet admite las afirmaciones importantes que he hecho y hago, y cuestiona las afirmaciones que no hago y nunca he hecho.

Hay un punto en el que debo desmentir totalmente lo que escribe el cardenal Ouellet. El cardenal afirma que la Santa Sede tenía conocimiento sólo de simples «voces», que no eran suficientes para poder tomar medidas disciplinarias contra McCarrick. Yo afirmo, en cambio, que la Santa Sede tenía conocimiento de una multiplicidad de hechos concretos y que estaba en posesión de documentos probatorios y que, a pesar de ello, las personas responsables prefirieron no intervenir, o se les impidió hacerlo. Las indemnizaciones a las víctimas de los abusos sexuales de McCarrick en la archidiócesis de Newark y en la diócesis de Metuchen; las cartas del P. Ramsey, de los nuncios Montalvo en 2000 y Sambi en 2006, del Dr. Sipe en 2008, mis dos Notas sobre el tema a mis superiores de la secretaría de Estado que describían con detalle las acusaciones concretas contra McCarrick, ¿son sólo voces? Son correspondencia oficial, no cotilleos de sacristía. Los delitos denunciados eran gravísimos, e incluían también los delitos de absolución de sus cómplices en actos obscenos, con la sucesiva celebración sacrílega de la misa. Estos documentos detallan la identidad de los perpetradores, la de sus protectores y la secuencia cronológica de los hechos. Están custodiados en los archivos correspondientes, no es necesario hacer ulteriores investigaciones para obtenerlos.

En las acusaciones que se han vertido públicamente contra mí he observado dos omisiones, dos silencios dramáticos. El primero está relacionado con las víctimas. El segundo con la causa principal de que haya tantas víctimas, es decir, sobre el papel de la homosexualidad en la corrupción del sacerdocio y la jerarquía. En lo que respecta al primer silencio, es sobrecogedor que, en medio de tantos escándalos e indignación, se tenga tan poca consideración por quienes han sido víctimas de depredadores sexuales que habían sido ordenados ministros del Evangelio. No se trata de ajustar las cuentas o de una cuestión de carreras eclesiásticas. No es una cuestión de política. No es una cuestión de cómo los historiadores de la Iglesia puedan valorar este o ese papado. ¡Estamos hablando de almas! La salvación eterna de muchas almas ha sido puesta en peligro; y siguen estando en peligro.

En lo que respecta al segundo silencio, esta gravísima crisis no puede ser abordada correctamente y resuelta mientras no llamemos a las cosas por su nombre. Esta crisis está causada por la plaga de la homosexualidad en quienes la practican, en sus mociones, en su resistencia a que sea corregida. No es una exageración decir que la homosexualidad se ha convertido en una plaga en el clero y que sólo puede ser erradicada con armas espirituales. Es una hipocresía enorme reprobar el abuso, decir que se llora por las víctimas y, sin embargo, negarse a denunciar la causa principal de tantos abusos sexuales: la homosexualidad. Es una hipocresía negarse a admitir que esta plaga es debida a una grave crisis en la vida espiritual del clero y no buscar los medios para resolverla.

En el clero existen, es indudable,  sacerdotes mujeriegos que causan un daño grave a sus almas, a las almas de las mujeres a quienes corrompen y a la Iglesia en conjunto. Pero estas infidelidades al celibato sacerdotal están habitualmente limitadas a las personas directamente implicadas; no tienden, de por sí, a difundir comportamientos similares, a encubrir delitos similares; en cambio, las pruebas de que la homosexualidad es endémica, que se difunde por contagio y que tiene raíces profundas, difíciles de eliminar, son aplastantes.

Se ha demostrado que los depredadores homosexuales abusan de su privilegio clerical en su provecho. Pero reivindicar la crisis misma como clericalismo es un puro sofisma. Es fingir que un medio, un instrumento, es en realidad la causa principal.

La denuncia de la corrupción homosexual, y de la vileza moral que permite que crezca, no encuentra apoyos ni solidaridad en nuestros días, ni siquiera, por desgracia, en las más altas esferas de la Iglesia. No me sorprende que al llamar la atención sobre estas plagas, yo haya sido acusado de deslealtad hacia el Santo Padre y de fomentar una rebelión abierta y escandalosa. Pero la rebelión implicaría empujar a los demás a derrocar el papado. Yo no estoy exhortando a nada de esto. Rezo cada día por el Papa Francisco más de lo que he hecho por otros papas. Pido, es más, imploro ardientemente que el Santo Padre haga frente a los compromisos que ha asumido. Al aceptar ser sucesor de Pedro, ha tomado sobre sí la misión de confirmar a sus hermanos y la responsabilidad de guiar a todas las almas en el seguimiento de Cristo, en el combate espiritual, por el camino de la cruz. Que admita sus errores, que se arrepienta, que demuestre que quiere seguir el mandato dado a Pedro y, una vez que se haya arrepentido, que confirme a sus hermanos (Lucas 22, 32).

Concluyendo, deseo repetir el llamamiento a mis hermanos obispos y sacerdotes que saben que mis afirmaciones son verdaderas y que están en condiciones de poderlo testimoniar, o que tienen acceso a los documentos que pueden resolver esta situación más allá de toda duda. También vosotros estáis ante una decisión. Podéis elegir retiraros de la batalla, continuar en la conspiración de silencio y desviar la mirada ante el avance de la corrupción. Podéis inventar excusas, compromisos y justificaciones que pospongan el día del juicio final. Podéis consolaros con la hipocresía y la ilusión de que mañana, o el día después, será más fácil decir la verdad.

O podéis elegir hablar. Confiad en Aquel que nos ha dicho «la verdad os hará libres». No digo que sea fácil decidir entre el silencio y hablar. Os exhorto a considerar qué decisión nos os arrepentiréis de haber tomado cuando estéis en el lecho de muerte y ante el Juez justo.

+ Carlo Maria Viganò

Arzobispo tit. di Ulpiana
Nuncio Apostólico

19 de octubre de 2018

Memoria de los Mártires de América del Norte

*Traducción Elena Faccia Serrano para Infovaticana

53 comentarios en “Viganò responde a Ouellet: «Usted admite mis afirmaciones principales»
  1. Muchísimas gracias InfoVaticana, estoy leyendo con calma el comunicado de Mons. Viganò en inglés, os ruego incluyáis cuando sea posible la traducción al español para difundirlo a los cientos de millones de hispanohablantes. El Señor bendiga y nuestra Madre del Cielo cuide a Mons. Viganò.

      1. Mons. Viganò es, seguramente, la última oportunidad que el Cielo concede para rescatar a la Iglesia de Cristo y evitar el cisma. El Señor lo bendiga y nuestra Madre del Cielo lo cuide.

      2. Mons. Viganò es, seguramente, la última oportunidad que el Cielo concede para rescatar a la Iglesia de Cristo y evitar que se rompa. El Señor lo bendiga y nuestra Madre del Cielo lo cuide.

  2. Esto salpica de lleno la época de Juan Pablo II. No consta que hizo algo respecto a McCarrick. ¿O le escondieron los informes? Al parecer, Benedicto XVI sí hizo algo. Le faltaba salir a la ventana del Vaticano y decir que McCarrick está suspendido.

    1. $Es lamentable decirlo, pero Juan Pablo II fue favorecido masivamente con el dinero que muchos enviábamos a Ayuda a la Iglesia Necesitada, para los mártires católicos del mundo, con objeto dehacer una operación político-religiosa que partía de la operación de Nova Hutta; y los hermanos laicos y sacerdotes perseguidos de todos los regímenes anticatólicos siguieron pasando hambre y necesidad para ello. La suciedad impregna todo. Van Strateen fue cómplice muy activo y ahora seguimos recogiendo frutos de algo de lo sembrado.

      1. Su acusación contra San Juan Pablo II y el padre Van Straaten me parece miserable y no se sustenta en prueba alguna. Y, en todo caso, no creo que a los mártires de la Iglesia del Silencio les molestara mucho esa operación que usted cita si, por medio de ella, finalmente, se alcanzó la caída del Muro de Berlín y se puso fin, gracias a Dios y a la Virgen, al Bloque Soviético, que llevaba décadas machacando a la Iglesia.

        1. No sea ingenuo. La operación se fraguó fuera de Polonia. El objetivo del llamado Padre tocino no era promocionar a un prelado sino ayudar a los hermanos perseguidos.Por eso tantos renunciamos aseguir apoyando la perversión. Si faltan maestros nadie los sacariía del ministerio de agricultura. Si hay un convenio para sacar a Woijtila, por bueno que sea para todos, solo un traidor quitaría el sustento a los mártires. Nadie niega lo del telón de acero, pero la operación fue una traición a la Iglesia perseguida. Y con costo de vidas de hermanos.

          1. @Lucas

            Usted es un enfermo mental, de comunismo retrógrado. Usted juntos a sus bolches la tienen bien adentro la construcción de Arka Pana, pilar básico de la destrucción pacífica del comunismo asesino por parte del santo polaco. Un régimen criminal sólo superado en víctimas mortales por el actual gender mundialista.

        2. Y además no hacen falta pruebas: las propias cuentas de la organización, que conservo, nos lo explicaron. No sea sectario y busque referencias objetivas.

          1. La única prueba real es su escrito que marca que es usted una reliquia pro-bolchevique disfrazada de católica.

  3. Mons. Viganò va aquí al centro de la cuestión y al porqué era importante que él hablara: la red clerical homosexual, el cáncer de la Iglesia en nuestro tiempo. Esta carta tiene todo para quedar como un documento histórico.

  4. Ya quedó claro, en su momento, que tanto a Juan Pablo II (el Secretario de Estado Sodano) y a Benedicto XVI (Bertone) les ocultaron TODO este tema, hasta que, por otras vías lo conoció y actuó Benedicto XVI. El TESTIMONIO ANTE DIOS de Mons. Viganó no puede ser más creíble y a quien salpica de lleno es al actual papa y al Card. Ouellet, del que jamás hubiera imaginado que actuara como lo está haciendo. mi alto concepto de él se ha caído al suelo… Qué pena que te fallen hasta los pocos que consideras íntegros.

    1. Y yo empiezo a chuparme el dedo índice y acabo por chuparme el meñique… ¡No te fastidia! Como la infanta, que no sabía nada. Como la Cospedal, que no sabía nada. Por favor… cuánto bendito inocente chupándose el dedo.

  5. «Ésta es una crisis originada por la lacra de la homosexualidad, en sus perpetradores, en sus motivaciones, en su resistencia a la reforma. No es exagerado decir que la homosexualidad se ha convertido en una plaga dentro del clero y que sólo puede ser erradicada con armas espirituales. Es de una enorme hipocresía condenar al abusador, aparentar llorar por las víctimas y aún así negarse a denunciar la causa fundamental de tanto abuso sexual: la homosexualidad. Es hipocresía negarse a reconocer que esta lacra se debe a una crisis seria en la vida espiritual del clero y fracasar en dar los pasos necesarios para remediarla.»

  6. «Es incuestionable que hay miembros del clero mujeriegos, y es incuestionable que ellos también dañan sus propias almas, las almas de aquellas a quienes corrompen y a la Iglesia en su conjunto. Pero estas violaciones del celibato sacerdotal normalmente se limitan a los individuos inmediatamente implicados. Los miembros del clero que son mujeriegos no suelen recrutar a otros mujeriegos, ni trabajan para promoverlos, ni encubren sus faltas – mientras que la evidencia de una colusión homosexual, con sus raíces tan difíciles de erradicar, es abrumadora.»

  7. ¡Bendito sea Dios! Dios Se ha elegido un testigo, Mons. Carlo Maria Viganò, el Señor lo bendiga y nuestra Madre del Cielo lo proteja.
    “Scio Cui credidi“

  8. Esto es una bomba de relojería jurídica. Viganó va estrechando el cerco, y cada vez tengo más claro que tiene papeles que sacará a relucir en caso de ser llamado a declarar. Los laicos americanos están hasta el gorro de pagar las perversas juergas de este equipo, y no van a permitir que esto siga. Así las cosas, Ladaria que se tiene que acoger a la inmunidad diplomática y los fiscales americanos acariciando un escándalo que les puede llevar al estrellato, al Vaticano le va a resultar muy difícil mantener esto oculto. Con el sínodo se está escenificando la huida hacia adelante que puede contentar a Soros y compañía, pero dudo mucho que contente a nadie más. Y Soros está vejete, la crisis de deuda que se avecina puede arruinar a todos esos fondos de inversión, y los americanos están hartos de todo, y Europa se va a la mierda sumida en el caos del Brexit y la debilidad de Merkel. Me temo que Francisco, con una mala salud de hierro y una soberbia a prueba de bomba, puede acabar desbaratado

  9. El abuso sexual, la pederastia, aparte de graves delitos, son un ARMA, un arma utilizada para perjudicar y chantajear a personas e instituciones, como la Iglesia Católica. Durante décadas el Enemigo ha erigido un entramado de sacerdotes, obispos y cardenales que funcionan como una ESTRUCTURA DE PODER PARALELO dentro de la Iglesia, encubriendo y promocionando a personas no aptas para ser ministros de Cristo, plantando auténticas bombas de relojería que sirven para chantajear y postrar ad aeternum a la Iglesia. La actitud del Papa Francisco con McCarrick o Wuerl no se explica sin el supuesto de una connivencia de la cúspide de la Iglesia con esta estructura de poder paralelo.

    1. ¡Cómo me mola usted, Mikel!

      Los sacerdotes violan niños a placer, los obispos lo ocultan, los cardenales se van al Vaticano para evitar dar cuenta de sus fechorías (como Bernard Law en tiempos de Juan Pablo II), y oiga usted, algunos son capaces de «darle la vuelta» al argumento y decir que es «el enemigo» que se ha metido a sacerdote en masa, y se ha apoderado de los obispados e incluso del papado… ¡Cómo mola! Conspiranoia en estado puro.

      ¡Han sido los comunistas! Sacrificando sus vidas miles de comunistas se han hecho pasar por sacerdotes, y violado niños, y alcanzado obispados, etc…

      Al parecer, ser «sacerdote» u «obispo» o incluso «papa» es «así de fácil»: Cualquier perroflauta puede serlo sin ningún problema, ¿verdad?

      1. Dice usted:
        «y decir que es “el enemigo” que se ha metido a sacerdote en masa, y se ha apoderado de los obispados e incluso del papado… ¡Cómo mola! Conspiranoia en estado puro.»

        Yo también hubiera llamado a eso conspiranoia, hace tiempo. Ahora no. Busque las declaraciones de la ex-miembro del Partido Comunista Americano, Bella Dodd, acerca de ese tema. Ella misma reconoce ser responsable de la infiltración de 1.000, sí mil, seminaristas y presumían incluso de que algunos llegaron a Cardenales.

        1. Ado:

          Quien sabe. Quiza TODA la Iglesia Católica no es más que un gran engaño de los comunistas. A principios del siglo XX se inventaron todo esto de la Bibia, Jesucristo, y demás, en un gran experimento de ingeniería social. Quienes se dieron cuenta en aquel momento fueron silenciados y finalmente sus hijos y nietos acabaron por creérselo. Le puedo dar también un enlace de una tal Ugly Dedd en la que cuenta cómo funcionó todo (eso sí, deme un tiempo para fabricar la historia y que sea verosimil…).

          Puestos a tirar por la conspiranoia…

          OK. Aceptemos que es cierta. ¿Va usted a volver a comulgar sabiendo que podría estar tomando una ostia consagrada a Satán por uno de esos comunistas malévolos?

          1. No digo que todos los problemas vengan por la infiltración, ni mucho menos. Pero que hay que asumir que como dijo Jesucristo, los hijos de la obscuridad son más astutos que los hijos de la Luz. Una manzana podrida pudre un cesto, así que imagine el daño que hacen mil sacerdotes infiltrados (esos sólo los de Bella Dodd), que alguno ha llegado al cardenalato. Y, como se está viendo, unos se tapan a otros y procuran que en los seminarios entren de los suyos. Es un mal exponencial.

          2. Ado:

            No me responde usted. ¿Va usted a arriesgarse a comulgar con uno de esos sacerdotes comunistas pedófilos, sabiendo que la ostia podría haber sido «consagrada a Satán» y no a Dios?

      2. Pues menos mal que te molo… Ya te imaginarás lo mucho que me importa que tú pienses que es «conspiranoia» lo que escribo, lo preocupante sería que un troll de izquierdas estuviera de acuerdo conmigo. Tiene guasa que un ateo y defensor de la ideología de género como tú venga a un portal católico a gritar lo pedófila que es la Iglesia Católica, a ver si te vemos alguna vez en foros de cierta «religión» que acepta las relaciones entre adultos y niñas de 9 años (como la de su «modélico» profeta) y enseña cómo azotar a la mujer…

        1. Mikel:

          ¿No me ha visto usted en esos foros? Será porque no aparece usted por allí, ¿verdad?

          Enhorabuena. Hay religiones «peores» que la suya. Pero ahora no estamos hablando de ellas, ¿verdad? Estamos hablando de la religión católica. En esa religión me adoctrinaron y obligaron a rezar a su Dios cuando yo era pequeño. En esa religión obligaron a mi hijo recientemente a cantar villancicos a su Dios. De esa y sólo de esa religión hay una X en mi IRPF todos los años, y sólo por esa religión mi hijo tiene una asignatura de «perder el tiempo» una vez por semana, porque al parecer el suyo estaría en desventaja si el mío aprovechase para aprender más matemáticas o más inglés. Es en su religión en la que se regalan los dieces, mientras mi hijo tiene que currarse el aprobado.

          Comprenda usted que me preocupe más su religión, y no la mayoritaria en otros países.

        2. Para Mikel, Ado y otros ingenuos en otros artículos:
          Dialogar con un TROL es tiempo perdido. Para el TROL los males de su enemigo son una oportunidad de deleitarse hurgando en la herida.
          Por cierto, TROL, ¿por qué no te animas y nos cuentas qué opinas de los que en el 36 decían que los curas y las monjas daban caramelos envenenados a los hijos de los obreros?

          1. Lo que no es tiempo perdido es RESPONDER.

            Un troll arrasa con la discusión, insultando, cambiando de tema, etc, etc…

            Yo NO. Yo me ciño a la cuestión. Yo aporto datos. Y yo RESPONDO.

            El problema de anti-Troll, y otros como él, es que no tienen capacidad para responderme. Y cuando lo intentan, una y otra vez les sale el tiro por la culata.

            Como ejemplo, cuando yo menciono +410 abusos en Pennsylvania, de unos 1000 sacerdotes, NADIE responde. Hace tiempo alguien dijo que no eran mil, sino 10 mil. ¿De dónde sacó esa cifra? No se sabe. Y en cambio aporté mis fuentes (informe del gran jurado y página web de la Iglesia Católica en Pennsylvania).

            Lo mismo en Boston. Lo mismo con el John Jay report, etc, etc…

            Menudo troll que estoy hecho, aportando fuentes, datos, estadística, etc…

          2. Copio y pego:
            www . bostoncatholic . org/Offices-And-Services/Office-Detail.aspx?id=21314&pid=21606
            es el enlace citado por DESIDEREO.
            Si se entra en ese enlace, los 140 sacerdotes forman los grupos A-B-C-D-E, de los que solo el grupo A (=32 sacerdotes) ha sido sentenciado como culpable; los demás grupos, B C D E (140-32=108) han sido acusados, pero no hay resolución (There has been no formal determination of guilt in these cases).
            Y después va y nos cuenta que no, que no se refería a eso de la propia iglesia católica de Boston, sino a un periódico de Boston cuyo enlace no cita (y anque la cita fuera exacta, ¿por qué me tengo que creer lo que cree este TROL?)

          3. Anti-troll:

            Repito: Lo que es una pérdida de tiempo es no responder.

            ¿Cree usted que la diócesis de Boston publicaría los nombres de todos esos sacerdotes si no tuviera evidencias sólidas de que efectivamente son pedófilos? Usted y yo sabemos la respuesta, ¿verdad? Sólo falta que usted lo admita.

            La diócesis de Boston admite, con nombres y apellidos, 140 sacerdotes pedófilos.
            El Boston Globe, en cambio, encontró 270.
            En la diócesis de Boston había unos 900 sacerdotes en 1950, y unos 900 ahora (con pequeña subida en los 70).

            Yo he proporcionado ambas cifras, con ambas fuentes. Usted dirá qué cifras quiere discutir, si los 140 admitidos por la Iglesia Católica o los 270 del Boston Globe. Básicamente unos le dan un 30% de sacerdotes pedófilos, y la otra cifra un 15% de sacerdotes pedófilos.

          4. El enlace lo tiene usted aquí:

            www . bostonglobe . com/metro/2015/11/06/least-clergy-have-been-accused-child-sex-abuse-boston-archdiocese/5cKpjVOPhEh7IYnCwRqIJI/story . html

            A mandar.

        1. Total… para lo que ha contestado usted.

          Yo por contestar entiendo «otra cosa» que gritar, no el «y tú más», porque no puede, sino el «y otros más».

          Yo por contestar entiendo «otra cosa» que inventarse las respuestas (¿qué sabe usted si yo voy o dejo de ir a «otros foros» a meterme con los musulmanes?).

          Entiendo que les molesten a ustedes tantas verdades. Pero hombre… de vez en cuando deberían ustedes intentar «refutar» esas verdades que yo grito constantemente. De lo contrario se les ve el plumero.

  10. Rezo por monseñor Viganó. Pienso que tiene toda la razón y que le mueve sólo una obligación de la conciencia. Pobretín, tiene que estar sufriendo mucho. Rezo por él, y por la Iglesia y el Papa.

  11. Arzobispo Vigano: claro, directo, sensato, despues de esa carta creo que cualquier Catolico con un poco de conocimiento sobre moral Catolica, no queda la menor duda que Arzobispo Vigano habla con la verdad, un hombre de Dios, que le ha dado la fortaleza y enteresa de hacer pública la plaga masonica homosexual enquistada en la Iglesia tal cual lo profetizo Anna Catalina Emmerich, La Virgen del Buen Suceso, La Virgen de Fatima y otras profecias y revelaciones ya conocidas por todos.

    Dios lo Bendiga Arzobispo Vigano, Dios y la Santisima Virgen Maria nos proteja de la secta satanica de la masoneria.

  12. 18 de Junio de 1965. Mensaje que la Santísima Virgen ha dado al mundo en Garabandal por la intercesión de San Miguel. El Ángel ha dicho:

    Como no se ha cumplido y no se ha dado mucho a conocer mi mensaje del 18 de octubre, os diré que este es el último. Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Los Sacerdotes, Obispos y Cardenales van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas mas almas. La Eucaristía cada vez se le da menos importancia.Debemos evitar la ira de Dios sobre nosotros con nuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con alma sincera, Él os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos. Debéis sacrificaros mas, pensad en la Pasión de Jesús.

  13. Impresionante, esta tercera carta de Mons. Viganó. En ella, manifiesta tres cosas importantísimas:

    1. Que lo que dijo sobre el ex-cardenal McCarrick es cierto.

    2. Que la Iglesia tiene un problema terrible con la red de homosexualidad introducida en el Clero y que hay adoptar medidas firmes frente a este hecho que, además, pone de manifiesto una grave crisis de espiritualidad en el Clero.

    3. Que la Iglesia se encuentra bajo una situación de dura confusión desde bastante antes de la publicación de la primera carta-denuncia del Arzobispo y que la responsabilidad de tal confusión recae sobre el actual Papa, que no está cumpliendo con su misión primordial de confirmar en la fe a los hermanos.

    Visto el tenor de la misiva, este hombre me parece un auténtico San Pablo. E, incluso, aunque se hubiera equivocado al denunciar públicamente todo esto, no cabe duda de que lo ha hecho en conciencia. Sobre todo, se percibe en él una honda preocupación pastoral por la salvación de las almas

  14. El testimonio/denuncia al mundo de Viganò funciona como motor para una reforma de la concepción de la homosexualidad en la Iglesia, en este Sínodo o próximamente. S.S. Francisco ya había desaconsejado frecuentemente el ingreso de homosexuales a los seminarios. Pero en quienes conforman la opinión pública, ahora son muchos más los que se muestran contrarios a la erradicación de homosexuales, insistiendo especialmente en la penalización de abusos contra menores. Así en la práctica, este asunto de los sacerdotes y religiosos homosexuales, dejó de ser un tema exclusivamente interno de la Iglesia. Una persona con atracción hacia el mismo sexo, puede comportarse castamente y puede abandonar las prácticas homosexuales. Al respecto cabe preguntarse si una persona homosexual ya lo es por la atracción hacia personas del propio sexo, o lo es por la práctica consecuente de relaciones carnales. Al parecer predomina la convicción de que la atracción ya define a una persona como homosexual.

  15. Dudo que después del testimonio de Viganò, no fuera destruida la documentación incriminatoria.
    La razón por la que el Vaticano no negó las acusaciones es porque hay muchas personas implicadas que pueden testimoniar, no saben si hay documentación que este fuera de su alcance.
    Están midiendo la situación, no quieren dar un paso en falso, decir una cosa y ser descubiertos en la mentira.
    Otra razón de que no negaran las acusaciones realizadas por Viganò, es que Benedicto XVI aún está vivo, y de hecho Benedicto mencionó que efectivamente, el depravado cardenal recibió prohibiciones.
    Como Viganò señala, Ouellet básicamente confirma una a una sus acusaciones:
    1. El Vaticano sabia de la corrupción sexual de McCarrick.
    2. El Vaticano le impuso restricciones.
    3. Francisco lo sabía, y lo convirtió en un estrecho colaborador. Por lo tanto Francisco es encubridor del depravador sexual.

  16. Monseñor Vigano nos recuerda las Postrimerías del hombre, Muerte, Juicio, Infierno y Gloria, cuando reflexiona sobre ese momento incomparable en el que todos tenemos que presentarnos delante de Dios para ser juzgados. y en consecuencia, salvados o condenados según Su divina justicia.
    El temor de Dios, don del Espíritu Santo que genera un sentimiento de devoto respeto como el que espontáneamente siente el buen hijo hacia su padre, debería ser nuestra salvaguarda, si nos acompañase durante la vida, propiciándonos la salvación eterna…
    De esto hoy en día no se habla.

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