El pasado 21 de noviembre el Papa Francisco decidió poner al frente de la archidiócesis de La Plata al cura villero Gustavo Carrara, quien se desempeñaba como obispo auxiliar de Buenos Aires.
El Papa Francisco sigue adelante con su plan de dejar atadas las manos a su sucesor con nombramientos a largo plazo. Durante estos dos últimos años, el Pontífice ha metido el acelerador para dejar cubiertas las principales diócesis de grandes países a largo plazo. En todos estos nombramientos existe un común denominador: obispo joven de entre 50 y 55 años, que tenga experiencia en pastoral social y que no destaque especialmente por sus estudios teológicos o filosóficos.
Todos esos requisitos los reunía Gustavo Oscar Carrara a quien Bergoglio ordenó sacerdote en 1998 cuando era arzobispo de Buenos Aires. Durante sus años de cura, ha estado vinculado a las zonas más humildes y marginadas de Buenos Aires convirtiéndose en un referente del clero progresista e izquierdista de la capital de Argentina a quienes se les conocen como los ‘curas villeros’.
El Papa Francisco pensó en él y el 20 de noviembre de 2017 lo nombró obispo auxiliar de Buenos Aires. Fue consagrado el 16 de diciembre del mismo año, en la Catedral de Buenos Aires, a manos del cardenal-arzobispo Mario Aurelio Poli. De tal modo, que se convirtió en el primero obispo villero ad hoc de la Argentina. El báculo fue obsequiado por excombatientes de la guerra de las Malvinas.
Siete años más tarde, el Pontífice le ha confiado a él que a sus 50 años se haga cargo de la archidiócesis de La Plata tras el nombramiento fallido de Gabriel Mestre, que fue nombrado y destituido por el Papa en menos de un año. Esa archidiócesis, fue en la que estuvo también el cardenal Víctor Manuel Fernández, ahora prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y Héctor Aguer, quien sigue batallando con artículos y escritos semanales exponiendo la situación actual de la Iglesia.
El arzobispo electo de La Plata saltó a la palestra internacional el pasado mes de junio cuando se vio envuelto en una polémica que lejos de perjudicarle, parece haberle beneficiado. Siendo obispo auxiliar y vicario general de la archidiócesis de Buenos Aires, Gustavo Carrara celebró una misa en la iglesia de la Santa Cruz, ubicada en el barrio de San Cristóbal de la Ciudad de Buenos Aires que generó gran controversia y revuelo en redes sociales y en la política nacional argentina.
En el vídeo que se difundió por redes sociales, se ve a Carrara levantando el vino y el pan, mientras los feligreses presentes en los bancos del templo cantaban: “No se vende, la Patria no se vende, la Patria no se vende”. Este cántico es común en las movilizaciones políticas, especialmente en las asociadas al kirchnerismo. Originalmente se usó como una consigna contra el gobierno de Mauricio Macri y ahora se ha convertido en una crítica contra las políticas del presidente Javier Milei.
En la grabación, se aprecia como otros dos sacerdotes que concelebran aplauden al ritmo del cántico. Tras la polémica, a Gustavo Carrara no le quedó más remedio que emitir un comunicado y pedir disculpas “al que pudiera sentirse ofendido”.