Con escaso entusiasmo ha reaccionado la Conferencia Episcopal italiana a la victoria de Giorgia Meloni.
El presidente de los obispos italianos, el cardenal Zuppi ha declarado que “Italia necesita el compromiso, la responsabilidad y la participación de todos”.
En el llamamiento del Consejo Episcopal Permanente, que se difundió en vísperas de las elecciones, los prelados italianos subrayaron la importancia de involucrarse en el futuro del país. «Lamentablemente, debemos observar con preocupación el creciente abstencionismo que ha caracterizado esta vuelta electoral, alcanzando niveles nunca vistos en el pasado», dice Zuppi quien añade que «es el síntoma de un malestar que no se puede archivar superficialmente y que, por el contrario, debe ser escuchado».
Ante este escenario, la Conferencia Episcopal italiana renueva «con mayor convicción la invitación a “ser protagonistas del futuro”, conscientes de que es necesario reconstruir un tejido de relaciones humanas, del que ni siquiera la política puede prescindir».
El purpurado italiano pide a Meloni que «cumplan su mandato con una «alta responsabilidad», al servicio de todos, empezando por los más débiles y más desfavorecidos». Además, Zuppi cita la que considera que es “la agenda de los problemas de nuestro país como la pobreza en constante y preocupante aumento, el invierno demográfico, la protección de los mayores, las brechas entre territorios, la transición ecológica y la crisis energética, la la defensa del empleo, especialmente para los jóvenes, la acogida, protección, promoción e integración de los migrantes, la superación de los trámites burocráticos, las reformas de la expresión democrática del Estado y de la ley electoral”. Estos son algunos de los desafíos que el país italiano está llamado a enfrentar de inmediato, según el presidente del episcopado de Italia.
«La Iglesia, como ya ha reiterado, «seguirá indicando, con severidad si es necesario, el bien común y no el interés personal, la defensa de los derechos inviolables de la persona y de la comunidad». Por su parte, en el respeto de la dinámica democrática y en la distinción de roles, no dejará de hacer su aporte a la promoción de una sociedad más justa e incluyente», concluye la declaración del cardenal.
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