El obispo emérito de Almería, Adolfo González Montes, ha vuelto a hablar desde que abandonó Almería tras el hostigamiento que padeció desde la llegada de Gómez Cantero.
La entrevista a Barriocanal ha sido contestada por González Montes que ha concedido una entrevista para otro medio almeriense. Es la segunda vez que habla en público desde su exilio en Madrid. La primera vez que lo hizo fue en una entrevista para InfoVaticana.
En una amplia entrevista con Diario de Almería, González Montes ha salido en defensa propia contra la campaña que se orquestó contra él. Preguntado por esas críticas, asegura que «vienen de los mismos que han creado un relato de hechos que no son ciertos y que por lo que veo muchos han creído».
González Montes explica en la entrevista que a su llegada a Almería urgía emprender una serie de reformas y restauración en numerosas parroquias e inmuebles de la diócesis. El obispo emérito de Almería cuenta que «necesitábamos cerrar el Plan director para la Catedral, rehabilitar el Seminario, la Casa de Espiritualidad, que encontré cerrada por aluminosis y refundar el viejo Colegio de San Ildefonso» además de restaurar iglesias y afrontar la construcción de algunas nuevas.
La explicación del origen de la deuda
Por enésima vez, el obispo emérito de Almería ha vuelto a recordar que son muchas las diócesis que deben pedir créditos para afrontar importantes inversiones. «Se trata de inversiones no sólo en patrimonio inmobiliario, también en el funcionamiento de las instituciones diocesanas. En diciembre de 2021, el Obispado no llegaba a los 7,5 millones en crédito, el resto hasta 22,66M eran créditos de parroquias y del Colegio de san Ildefonso», añade. Además, critica que «se ha engordado la deuda indebidamente, incluyendo en ella el gasto de algunos fondos de ahorro o inversión».
González Montes se defiende y pasa al ataque asegurando que «repetir cada cierto tiempo la cuestión de la deuda, ha debido responder a alguna estrategia o tener alguna finalidad, porque no han dicho ni repetido nunca que el patrimonio inmobiliario de la diócesis, que se valoraba en unos 10 a 12 millones (según distintas tasaciones) y al termino de mi ministerio estaba en torno a 47 millones de euros, según datos de la auditoría». Es más, confirma de nuevo que el crédito solicitado contó con los permisos correspondientes y la autorización de la Santa Sede «cuando fue necesario».
«Mala idea» la venta del seminario
Preguntado por su opinión ante la posible y cada vez más cercana venta de edificio del seminario, Adolfo González Montes cree que es «una mala idea y me crea, como a la mayoría del clero y de los diocesanos gran preocupación».
El obispo emérito de Almería sostiene que «vender el Seminario no parece tener en cuenta el bien de la diócesis. Siempre cabe la pregunta de a quién beneficia. El Seminario es el alma de una diócesis y nada lo puede sustituir, salvo en períodos pasajeros, como sin duda es el presente».
González Montes habla abiertamente y sin tapujos y afirma que «no me parece moral deshacer todo lo que han hecho los demás, una obra que queda descalificado. Tampoco se puede ignorar el derecho de los obispos que vengan a tener Seminario, que es el referente principal para las vocaciones sostenidas».
Además, también confirma en la entrevista que nadie le consultó sobre el traslado de los seminaristas a Murcia ya que la decisión la tomó unilateralmente Antonio Gómez Cantero cuando era obispo coadjutor de Almería.
Con todo ello, asegura que se le ha tratado con «injusticia y sé que donde me importa que conste la verdad, se reconoce que no se ha procedido bien». Tal es así, que en la última Asamblea Plenaria, Gómez Cantero perdió el puesto que tenía en el Consejo económico en la Conferencia Episcopal Española, lo que denota una falta de confianza en él por parte del resto del episcopado español.
Situación de la Iglesia
Sobre la actualidad eclesial, el obispo emérito de Almería reconoce que «vivimos una situación confusa, como ha sucedido siempre en los cambios de época». Es por ello que lamenta que «algunos parece que quieren inventar la Iglesia, pero la Iglesia está ya inventada por Jesucristo, que está presente en ella por medio del Espíritu Santo». En ese sentido, señala que la sinodalidad mal entendida puede «anular la enseñanza del Vaticano II sobre la colegialidad episcopal».
«El ministerio de los obispos es para custodiar la tradición de fe revelada y transmitirla, y hoy tenemos notables dificultades para transmitirla a las jóvenes generaciones», recuerda González Montes.
González Montes ha salido en defensa de la enseñanza católica al recordar que «la moral cristiana no la hace la opinión pública ni la estadística, sino la revelación de Dios».
«La conducta moral no se puede cambiar por razones pastorales, es una falacia y un autoengaño pensarlo así», zanja el prelado.