Un creyente en extraterrestres impulsa devoción a la Guadalupana

Nuevo escándalo surge en torno al arzobispo Aguiar, la Basílica y el dinero…

Un creyente en extraterrestres impulsa devoción a la Guadalupana

En medio de la dura situación que vive el arzobispado de México y la Basílica de Guadalupe, aparece otro esquema potencial de escándalo por el uso de la Virgen de Tepeyac como marca y objeto de lucro para unos cuantos a costa de la buena fe del pueblo de Dios.

Ha aparecido carta, membretada con el sello y escudo de armas de su Eminencia, el arzobispo Aguiar, que parece apuntar a lo que siempre es la pastoral del Primado de México, la de libar al Mammón. El 25 de marzo de 2026, en la Solemnidad de la Encarnación del Señor, Carlos Aguiar Retes, quien debería ser custodio de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, firmó una carta oficial en la que presenta la labor voluntaria de logística y recaudación de fondos de un curioso personaje: Martín Achirica Ramos. Según el documento, el devoto guadalupano ha sido uno de los responsables de las visitas papales en México. Junto con los conocidos hermanos Héctor y Mauricio Sulaimán Saldívar, ofrecen toda su vida de apostolados como ofrenda en favor de la devoción a María de Guadalupe con un objeto loable y encomiable: la promoción de esa devoción en el marco del jubileo de los 500 años de las apariciones en el Tepeyac, el impulso de la Novena Intercontinental Guadalupana y los procesos de hermanamiento de santuarios marianos que llevan el mensaje del Acontecimiento Guadalupano a distintas partes del mundo. Siempre en el tono que le caracteriza, el arzobispo agradece las atenciones y el apoyo para el éxito de esta encomienda y para la Virgencita y, desde luego, las arcas particulares.

Sin embargo, mucho salta sobre la trayectoria pública de Martín Achirica Ramos. Y tal parece que en su vida ha conjugado que es lo mismo ser adorador de Dios como promotor de supercherías,  ondas holísticas, descubrimientos ufológicos y de afirmaciones sobre las momias de Nazca presentadas como cuerpos no humanos de origen extraterrestre en colaboración con los conocidos gurúes del tercer mileno que han embaucado al mismo Poder Legislativo.

Achirica es autor del libro Expediente abierto, en el que detalla su participación en el análisis y promoción de las momias peruanas y dirige o está vinculado a la SPES Clínica del Alma, donde se promueven enfoques de salud integral con componentes cuánticos, energéticos y de transformación espiritual de corte holístico. Quien tenga un mínimo de doctrina, sabe que estas creencias y actividades son incompatibles con la fe y espiritualidad cristiana que no admite ese tipo de herejías panteístas y energéticas, que diluyen la centralidad de Cristo y de su Madre en favor de narrativas sincretistas que mezclan devoción guadalupana con misterios extraterrestres y prácticas alternativas ajenas al Magisterio de la Iglesia.

Quién o por qué el mencionado personaje ha sido colocado al frente del Proyecto de salvamento de la Antigua Basílica de Guadalupe y del recorrido de la Virgen monumental que ha visitado Estados Unidos y Filipinas sigue sin respuesta clara. En sus redes sociales anunció, el 4 de noviembre de 2024, la gira por Estados Unidos de su Virgen peregrina, misma que fue bendecida por el exrector de Basílica, Efraín Hernández, quien está bajo el ojo del huracán acusado de diversas irregularidades canónicas que le valieron la imposición de medidas cautelares por el tribunal eclesiástico de México.

Achirica aparece públicamente como comisionado de logística y recaudación en ese proyecto, con vínculos a encuentros empresariales y con el respaldo de figuras como el presidente de Farmacias Similares. La experiencia peregrina fue una idea propia sin el respaldo de un decreto público que detalle las facultades, límites y rendición de cuentas de Achirica en este proyecto genera legítimas dudas sobre los criterios que llevaron a confiarle una encomienda de tal envergadura en el principal santuario mariano de América.

Aguiar. Con el poder de su firma.
Aguiar. Con el poder de su firma.

Por qué el arzobispo Carlos Aguiar Retes respaldó con su firma la labor de Achirica resulta especialmente problemático cuando se constata que todos los videos y evidencias del respaldo ya no están disponibles ni circula en las redes sociales del arzobispado ni de los involucrados con la misma visibilidad inicial; sin embargo, tal carta funciona en la práctica como un cheque en blanco que permite usar el nombre y la autoridad del Primado de México para solicitar recursos económicos a diestra y siniestra de los cuales, hasta la fecha, se desconoce el monto exacto recaudado desde marzo de 2026, las cuentas receptoras, los donantes y, sobre todo, si esos recursos se han aplicado efectivamente a los propósitos declarados de promoción de la devoción, impulso de la Novena Intercontinental Guadalupana o hermanamientos de santuarios. La ausencia de balances públicos y mecanismos transparentes de fiscalización convierte la recomendación en un instrumento de alto riesgo para la credibilidad institucional.

La Novena Intercontinental Guadalupana es una iniciativa colegiada de la Iglesia cuyo objetivo central es articular y avivar la sensibilidad guadalupana a través de la oración, la catequesis y el reencuentro con Dios, sin que sus instancias oficiales hayan solicitado donativos ni recaudado fondos de manera centralizada. Cualquier eventual recaudación requeriría autorización expresa y colegiada de las autoridades que la organizan. Datos confirmados indican que las instancias oficiales de la Novena niegan conocimiento de Martín Achirica Ramos y de los hermanos Sulaimán como interlocutores autorizados, y que el Episcopado Nacional no ha recomendado ni avalado recaudación alguna a través de esta iniciativa por personas ajenas a los canales oficiales. Utilizar el nombre de la Novena para gestionar recursos sin esa autorización representa una apropiación indebida de un sello eclesial y genera confusión entre los fieles que podrían suponer que sus aportaciones van directamente a una causa oficialmente respaldada, pero es fraudulenta.

La acumulación de estos elementos, la trayectoria de Achirica en ámbitos ajenos a la ortodoxia católica, la opacidad, la falta de rendición de cuentas sobre los recursos gestionados y el uso no autorizado del nombre de la Novena Intercontinental, genera una sospecha fundada de que el prestigio del arzobispo es un instrumento para dar cobertura a una operación de recaudación cuyo control y destino final permanecen en la penumbra. Cuando se invoca la autoridad del primado de México para avalar gestiones económicas en nombre de la Virgen de Guadalupe y de una iniciativa eclesial de alcance continental, sin transparencia ni alineación con las instancias oficiales, se abre la puerta a un uso indebido de lo sagrado que erosiona la confianza de los fieles y compromete la integridad de las instituciones que custodian la devoción. La Virgen de Guadalupe se convierte en objeto de lucro y de pecado, el de la simonía de un arzobispo a través de cuestionados personajes que lo mismo les da creer en Dios como en extraterrestres, ángeles y demonios.

 

 

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