La Conferencia del Episcopado Mexicano -CEM- conmemoró el primer aniversario luctuoso del papa Francisco, quien falleció el 21 de abril de 2025 en la Casa Santa Marta del Vaticano a los 88 años. A través de un comunicado oficial, los obispos mexicanos invitaron al Pueblo de Dios a recordar la vida y el pontificado del primer papa latinoamericano y jesuita.
“En sus palabras y gestos nos animó a no caer en la resignación ni en la indiferencia, sino a ser una Iglesia que acompaña, que consuela y que se compromete con la dignidad de cada persona, especialmente de quienes más sufren”, señala el texto firmado por el obispo Ramón Castro Castro. Destacaron que Francisco será recordado por su énfasis en la misericordia, el compromiso ecológico, la promoción de la fraternidad, la escucha sinodal y una mayor participación de la mujer en la vida de la Iglesia. Su visión de una Iglesia cercana y en salida, agregaron, continúa inspirando un compromiso misionero con los más vulnerables.
En el contexto mexicano, marcado por la violencia y la polarización social, la CEM subrayó que el llamado de Francisco a construir una cultura del encuentro y a caminar como hermanos sigue siendo urgente. Recordaron su visita apostólica a México en febrero de 2016, en la que recorrió periferias urbanas y regiones del sur y norte del país, con mensajes sobre paz, solidaridad con los migrantes, denuncia de la corrupción y defensa de la justicia social.
Al mismo tiempo, en el Vaticano se desarrolló una jornada de recuerdo en la Basílica de Santa María la Mayor, el lugar elegido por el propio Francisco para su sepultura. El 21 de abril se rezó el Rosario y se celebró una misa de sufragio presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio cardenalicio. El templo reunió a cardenales, obispos, religiosos y fieles que acudieron a la tumba, adornada con flores blancas y amarillas.
Durante la eucaristía se leyó un mensaje del Papa León XIV, quien se encontraba de gira apostólica en África. El sucesor de Francisco recordó a su predecesor como “sucesor de Pedro y pastor de la Iglesia universal en un tiempo que marcó y aún está marcando un cambio de época”. Lo describió como un “discípulo-misionero” que invitaba a la misericordia “a todos, a todos, a todos”.
Como gesto permanente, se inauguró una lápida conmemorativa en bronce con una inscripción en latín que indica: “Francisco, Sumo Pontífice, que se detuvo 126 veces en devota oración a los pies de la Salus Populi Romani, por su propia voluntad descansa en esta Basílica Papal, el primer aniversario de su muerte”. La placa recuerda la devoción especial del pontífice argentino que visitaba la Basílica antes y después de cada viaje internacional.
En el marco de este aniversario, el portal Infovaticana publicó un extenso balance del pontificado titulado “Un año sin Francisco: balance de un pontificado que fracturó la Iglesia”. El artículo, firmado por la redacción, evalúa el legado de Bergoglio con una mirada crítica. Destaca que su gobierno se caracterizó por un estilo autoritario que contradecía su prédica de sinodalidad, así como por la promoción de ambigüedad doctrinal en documentos como Amoris Laetitia que abrió la posibilidad de la comunión en situaciones irregulares y Fiducia Supplicans sobre bendiciones a parejas irregulares. También critica las restricciones impuestas por Traditionis Custodes a la liturgia tradicional y señala fracturas en la unidad sacramental y disciplinar de la Iglesia con rechazos episcopales en varios continentes.
A un año de su partida, la conmemoración oficial de la CEM y las actividades en el Vaticano conviven con estas reflexiones críticas. Tanto en México como en Roma, la figura de Jorge Mario Bergoglio genera todavía interpretaciones diversas sobre su impacto en la Iglesia universal. La cercanía con los descartados y su insistencia en una Iglesia en salida continúan presentes en el debate eclesial.