En el marco de la celebración de los 50 años de ordenación sacerdotal del cardenal José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, la arquidiócesis lanzó este domingo la fase pionera del Camino de San Máximo Confesor, un itinerario de peregrinación de aproximadamente 350 kilómetros que nace hermanado espiritual y pastoralmente con el histórico Camino de Santiago de Compostela. La iniciativa, impulsada en conjunto con el Gobierno del Estado de Jalisco, busca fortalecer la espiritualidad, promover el turismo religioso y ofrecer a los fieles una experiencia de encuentro con Cristo en los senderos del occidente mexicano.
El propio cardenal Robles Ortega dirigió un mensaje a los fieles en el que expresó su agradecimiento por el don de la vocación y los invitó a participar en la caminata vocacional. “Este año el Señor me concede darle gracias por 50 años de mi ordenación sacerdotal. Quiero celebrar este jubileo caminando con ustedes como peregrinos de esperanza, dando gracias a Dios por el don de la vocación y pidiéndole que siga llamando a muchos jóvenes a seguirlo con generosidad”, señaló. La caminata inició a las 7:00 horas en la parroquia de San Pedro, en Tlaquepaque, y concluyó con la Eucaristía a las 12:00 horas en la Catedral metropolitana donde se puso bajo la bendición del Señor este proyecto pastoral destinado a fortalecer la espiritualidad de la Iglesia particular. En catedral también estuvo presente el gobernador del Estado de Jalisco, Pablo Lemus.

El cardenal subrayó que la peregrinación continuará en los días siguientes y tendrá un significado especial, la apertura formal del Camino de San Máximo Confesor. “Un camino de fe para nuestra arquidiócesis que nace hermanado espiritualmente con el histórico camino de Santiago de Compostela, para que muchos peregrinos experimenten en él una oportunidad de encuentro con Cristo”, afirmó. Invitó a las familias, grupos y comunidades parroquiales a vivir la experiencia “con alegría y sencillez” para que la fe se mantenga como “testimonio vivo del amor de Dios”.
El hermanamiento, solicitado por la arquidiócesis de Guadalajara y aceptado por la de Santiago de Compostela, es de carácter exclusivamente religioso y pastoral. Los kilómetros recorridos en Jalisco podrán reconocerse como parte del Camino de Santiago, siempre que el peregrino complete al menos 70 kilómetros en territorio español para obtener la Compostela, conforme a las normas vigentes. Algunos reportes indican que se requerirán al menos 180 kilómetros en la ruta jalisciense. Por primera vez en México, una ruta local obtiene este reconocimiento, lo que convierte a Jalisco en una posible antesala espiritual para quienes desean prepararse antes de cruzar el Atlántico o en una experiencia completa de peregrinación más íntima y cercana.
El Camino de San Máximo Confesor recorre senderos no motorizados a través de entre 11 y 14 municipios, integrando la zona de los Valles, la región tequilera, el paisaje agavero y el área metropolitana de Guadalajara. Atraviesa territorios vinculados a la historia del cristianismo en la antigua Nueva Galicia, desde los procesos de evangelización del siglo XVI hasta los testimonios de fe y martirio del siglo XX. Su meta es la localidad de Los Pueblitos, en el municipio de San Cristóbal de la Barranca, donde se encuentra una réplica arquitectónica de la edícula del Santo Sepulcro de Jerusalén, única en su tipo en México.
El Gobierno del Estado de Jalisco ha respaldado activamente el proyecto. Alberto Esquer, jefe de Gabinete, confirmó el apoyo en materia de cartografías, infraestructura, mantenimiento de caminos rurales, protección civil y seguridad. Este domingo, coincidiendo con el arranque de la fase pionera (que se extenderá aproximadamente hasta el 3 o 10 de agosto, según distintas fuentes), se presentó la Credencial del Peregrino, documento que permitirá registrar el recorrido y acreditar los kilómetros válidos para el Camino de Santiago. Esquer destacó que el trabajo conjunto entre la arquidiócesis y el Gobierno consolida a Jalisco como uno de los principales destinos de turismo religioso en Latinoamérica.
El destino final del camino es el Monasterio de San Máximo Confesor, un espacio de silencio, oración y contemplación ubicado a unos dos kilómetros de Los Pueblitos, en un entorno natural privilegiado cercano a la Barranca de San Cristóbal. Surgió alrededor de 2012 a partir de la visión de un grupo de sacerdotes, impulsado especialmente por el presbítero Javier Magdaleno, quien buscaba crear un lugar de adoración y retiro. Influenciado por la espiritualidad de la Iglesia oriental, el conjunto arquitectónico se fue construyendo de manera orgánica, adaptándose al terreno.
El monasterio está dedicado a San Máximo Confesor (c. 580-662), padre de la Iglesia de Oriente, monje y teólogo considerado uno de los hombres más cultos de su tiempo. Recibió el título de “Confesor” por su valiente testimonio de la fe en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, incluso ante el sufrimiento. Su pensamiento anima la espiritualidad del lugar. El sitio cuenta con capillas decoradas con pintura bizantina del artista Arturo Ruvalcaba Salazar, que evocan la iconografía oriental, y con la réplica del Santo Sepulcro: un primer espacio llamado “sala del ángel” y un segundo que evoca el lugar donde fue depositado el cuerpo de Cristo. Ofrece retiros en silencio, celdas individuales, hospitalidad y formación espiritual, y abre sus puertas a quienes buscan paz y encuentro con Dios.
La Oficina del Peregrino, operada por la Cofradía de San Máximo Confesor, ofrece orientación, acompañamiento espiritual y registro. El proyecto se enmarca también en el Centenario de la Persecución Religiosa (2026) y mira hacia el quinto centenario de la llegada del Evangelio al occidente de México (2030). Más que un recorrido físico, el Camino de San Máximo Confesor se presenta como una invitación a caminar en la sencillez de la fe, reconstruir el tejido social y renovar la esperanza, en sintonía con el llamado del cardenal Robles Ortega a vivir el jubileo como peregrinos que dan testimonio del amor de Dios.