El Observatorio de Ciudadanía Católica y Análisis Social presentó el lunes 11 de mayo de 2026 su reporte número 54, titulado “La Estrategia de los Estados Unidos contra el Narcoterrorismo”. El documento, elaborado bajo el criterio ético del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (número 448), urge a la Comunidad Internacional a superar la “estrecha lógica del mercado” y asumir un deber de solidaridad, justicia social y caridad universal. Sin embargo, el informe centra su atención en la creciente tensión entre México y los Estados Unidos, cuestionando abiertamente si el actual gobierno defiende la soberanía nacional o encubre presuntas alianzas con el narcotráfico.
El reporte plantea dos interrogantes centrales, sin llegar al sometimiento, ¿Es válido envolverse en la bandera de la soberanía mexicana ante las exigencias de los Estados Unidos para combatir enemigos comunes en territorio nacional? Y, ¿qué pretende la presidente de México con su actitud retadora hacia los Estados Unidos ante la denuncia de la alianza entre políticos y criminales? Estas preguntas no son retóricas. El Observatorio afirma que el gobierno de Donald Trump ha colocado a México en la misma lista de enemigos que China, Rusia, Irán y Venezuela, y ha redefinido radicalmente la lucha contra el crimen organizado.
Según el documento, Donald Trump ha abandonado la visión tradicional de los cárteles como meras organizaciones criminales. Ahora los cataloga como “grupos narcoterroristas”. Cualquier persona, organización, empresario o gobierno que les brinde encubrimiento, apoyo, soporte o protección se convierte en objetivo legítimo de intervención extraterritorial por parte de la justicia y las fuerzas armadas estadounidenses. El reporte cita declaraciones públicas de Donald Trump y de sus colaboradores más cercanos, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, quienes han señalado explícitamente al expresidente Andrés Manuel López Obrador como uno de los objetivos prioritarios por supuestas relaciones con organizaciones criminales.
El análisis de los hechos al afirmar que el gobierno estadounidense ha abierto tres frentes simultáneos contra México. En el frente jurídico, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusó formalmente el 29 de abril de 2026, ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y al senador Enrique Inzunza Cázeres, entre otras personas, de coludirse con líderes del Cártel de Sinaloa para importar narcóticos a cambio de apoyo político y sobornos. El fiscal interino Todd Wallace Blanche anunció que vendrán más acusaciones contra “narcopolíticos” mexicanos y que el objetivo es desmantelar las redes de protección política de los cárteles. El propio fiscal señaló que la administración de Donald Trump busca eliminar la corrupción al interior del actual gobierno.
En el frente militar, el Pentágono, ahora Departamento de Guerra, publicó el 5 de mayo de 2026 la Estrategia Nacional para el Control de Drogas 2026 y la Estrategia de los Estados Unidos contra el Terrorismo 2026. Ambos documentos otorgan carácter de “combatientes” a los narcoterroristas y a sus colaboradores, incluyendo políticos y gobiernos. Donald Trump ha declarado públicamente que, si el gobierno mexicano “no va a hacer el trabajo, lo haremos nosotros” a través de operaciones terrestres. El reporte recuerda que el presidente estadounidense ha ordenado en secreto al Pentágono utilizar la fuerza militar directa contra determinados cárteles latinoamericanos, con la posibilidad de actuar en suelo extranjero.
El tercer frente es diplomático y comercial. El embajador de los Estados Unidos en México, Ronald Johnson —coronel retirado del Ejército y exagente de la Agencia Central de Inteligencia durante veinte años— ha endurecido el discurso contra la corrupción y la extorsión, advirtiendo que estos delitos afectan directamente a las empresas estadounidenses y al libre comercio bajo el tratado de libre comercio. El Observatorio destaca la debilidad de la diplomacia mexicana, la inexperiencia del nuevo secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, “Lord Cacahuates” y del embajador en Washington, Roberto Lazzeri, contrasta con la profesionalidad y cercanía de Ronald Johnson al presidente Donald Trump y a Marco Rubio.
El reporte sitúa estas acciones en el contexto de la urgencia electoral de Donald Trump quien busca consolidar mayorías republicanas en las elecciones intermedias de noviembre de 2026 para evitar un juicio político. Al mismo tiempo, Trump promueve la “doctrina Donroe” (América para los americanos) y el proyecto “Escudo de las Américas”, una coalición de gobiernos derechistas para combatir el populismo de izquierda vinculado, según Washington, a los cárteles y a los intereses de China y Rusia en la región. México no fue invitado a esa cumbre precisamente por su supuesta implicación.
En contraste, la presidente de México participó en abril en la “IV Cumbre en Defensa de la Democracia” en Barcelona, junto a Pedro Sánchez, Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro y Miguel Díaz Canel, donde asumió un liderazgo visible de las izquierdas latinoamericanas y defendió a Cuba. El Observatorio interpreta este activismo como un intento de regenerar el liderazgo regional de la izquierda, pero advierte que ocurre precisamente cuando los Estados Unidos radicalizan su ofensiva.
Las conclusiones preliminares del reporte son alarmantes. México enfrenta “las horas más difíciles” de lo que resta de 2026. Prácticamente todos los liderazgos del partido Movimiento Regeneración Nacional están amenazados con enfrentar la justicia estadounidense. El discurso sobre la defensa de la soberanía, según el Observatorio, “nos hace pensar más bien en esfuerzos desesperados por la defensa de la impunidad”.
El documento no llama a la sumisión, pero invita al discernimiento ético y al realismo, la cooperación internacional, basada en la dignidad humana y el bien común, no puede confundirse con complicidad. El régimen se encuentra bajo la más seria sospecha internacional de haber tolerado o protegido alianzas con el narcotráfico. La pregunta que deja flotando el Observatorio de Ciudadanía Católica y Análisis Social es si México elegirá la verdadera soberanía —que incluye combatir sin miramientos a los enemigos comunes— o si insistirá en una retórica que, a ojos de Washington, solo encubre la protección de intereses criminales.
El reporte completo puede ser leído aquí.
Ciudadania Catolica y Analisis Social 54