Julio va avanzando, Su Santidad esta en sus villas, el Vaticano ha entrado en el letargo veraniego y sus eminencias y excelencias de desplazan a sus discretos lugares de reposo. Aquí seguiremos para contarles lo que pueda pasar en fechas aparentemente muertas, nunca lo han sido y menos en estos tiempos. Las fuerzas el mal nunca descansan y gustan de aprovechar el relajo de estas fechas para sorprendernos. Ya sabemos que asentados en la fe: «a la corta o a la larga, para bien viene cuanto pasa».
León XIV y la libertad.
Critica de Fabio Nones al discurso de León XIV con motivo del 250 aniversario de la fundación de los Estados Unidos: «Aunque con frecuencia se entiende como la capacidad de actuar según la propia voluntad, la auténtica libertad es mucho más profunda. Se fundamenta en la capacidad de la persona humana para conocer la verdad y adherirse a lo que es bueno, incluso a un alto precio». El Papa León define acertadamente la libertad como la capacidad de conocer la verdad y adherirse a lo que es bueno. En consecuencia, ante Dios, quien se revela como el Camino, la Verdad y la Vida, la libertad humana está llamada a conocer y adherirse a nuestro Señor Jesucristo con todas sus fuerzas, incluso a un gran costo. León continúa: «Las respuestas (a las preguntas más profundas sobre el sentido de la vida) determinan inevitablemente la dirección que buscamos dar a nuestras vidas, y Estados Unidos ha promovido durante mucho tiempo la libertad religiosa necesaria para seguir responsablemente los dictados de la conciencia en este sentido, sin temor ni coacción».
En la encíclica “Libertas” (20 de junio de 1888), León XIII aclaró que el criterio para el uso correcto de la libertad no es subjetivo sino objetivo y se basa en la ley divina: “Una vez que el criterio de la verdad y del bien se limita a una sola razón humana, desaparece la distinción correcta entre el bien y el mal; las infamias no difieren de la rectitud objetivamente, sino según la opinión y el juicio de los individuos”. León XIV, sin embargo, prosigue en su discurso: «Esta libertad considera sagrada la esfera íntima de la persona, donde se forman las convicciones y donde la conciencia puede guiar las decisiones tomadas en lo más profundo del corazón humano. Esta misma libertad garantiza también el derecho de toda persona a practicar su religión según sus propias creencias, y el de los individuos, las comunidades y las asociaciones a expresar públicamente su fe».
El problema no es negar el libre albedrío, sino de equiparar la religión verdadera y objetiva revelada por Dios con otras religiones producto del pensamiento humano, contaminadas por el pecado original. Según Santo Tomás, la libertad es la capacidad del hombre de elegir consciente y voluntariamente los medios más adecuados para alcanzar su fin último: la salvación eterna. León XIII en la encíclica «Libertas»: «La verdadera perfección de todas las criaturas consiste en perseguir y alcanzar su propio fin; el fin supremo al que debe tender la libertad humana es Dios. Observamos en los individuos una actitud profundamente opuesta a la virtud religiosa, a saber, la llamada libertad de culto. Esta libertad se basa en el principio de que cada uno es libre de profesar la religión que desee o de no profesar ninguna. Sin embargo, de todos los deberes humanos, sin duda el más noble y santo consiste en la obligación de honrar a Dios con profunda devoción. Por lo tanto, puesto que la profesión de una sola religión es necesaria en el Estado (y por parte de los individuos), es necesario practicar la única que es verdadera». «La verdad es obligatoria», escribió Romano Amerio en «Stat Veritas» con su extraordinaria capacidad de síntesis. Desde los primeros tiempos de la Iglesia, los cristianos fueron odiados no tanto por creer en Jesucristo como Dios (el Imperio Romano era muy tolerante con las diversas religiones), sino por su pretensión de proclamar la verdadera religión universal para todos. Por ello, los mártires derramaron su sangre.
Recuerdamos la famosa disputa del siglo IV entre Símaco y Ambrosio de Milán sobre la relación entre cristianos y otras religiones. Símaco: «Es correcto considerar como una misma cosa aquello que todos veneran. Contemplamos las mismas estrellas. El cielo es común a todos. El mismo mundo nos rodea. ¿Qué importa qué doctrina siga cada uno en la búsqueda de la verdad? Un misterio tan grande no puede alcanzarse por un solo camino». San Ambrosio ante la afirmación de Símaco de que «un Dios tan grande no puede ser alcanzado por un solo camino», responde: «Pero lo que ignoras es que hemos aprendido el único camino de la propia voz de Dios, y que lo que buscas mediante hipótesis, nosotros lo sabemos con certeza, por la sabiduría de Dios y por su Verdad».
Hoy escuchamos al Magisterio pronunciar otras palabras, más cercanas al pensamiento de Símaco que al de San Ambrosio. Palabras que, en esencia, relativizan la religión católica, guardiana del tesoro de la verdad de origen divino, convirtiéndola en una más entre tantas proposiciones religiosas, y parecen decirle al mundo: elige la que prefieras según tu conciencia. Quienes, inocentemente, ignoran a Cristo, pero siguen los dictados de su conciencia observando la ley natural, pueden salvarse mediante un bautismo de deseo explícito o incluso implícito de adherirse a la fe; esto siempre se ha enseñado. Dios, que quiere salvar a todos, dispone de muchos medios para hacerse oír en las conciencias sensibles a su voz. Esto, sin embargo, sucede a pesar de su religión, no gracias a ella.
Las virtudes que adornan al renunciado cardenal López Romero.
Es una vergüenza para cualquier institución, mucho más para la Iglesia, el que nos pongan, más bien impongan, a personajes de esta catadura. El descubrimiento de sus lamentables comportamientos no es un hecho aislado sino que viene precedido de todo un ramillete de virtudes proges. No lo vamos a repetir, lo tienen en el artículo de Infovaticana «Del diálogo con el islam a la sinodalidad: la trayectoria del cardenal López Romero», El papa Francisco lo designó arzobispo de Rabat el 29 de diciembre de 2017 y recibió la ordenación episcopal el 10 de marzo de 2018 de manos del cardenal Juan José Omella. En mayo de 2019 asumió también la administración apostólica de la Archidiócesis de Tánger y, pocos meses después, el 5 de octubre, Francisco lo creó cardenal. La Archidiócesis de Rabat apenas reúne unos 20.000 católicos distribuidos en 18 parroquias y Marruecos nunca había contado con un cardenal. Preguntado por su posición política, respondió con una frase que tuvo amplia difusión: «La extrema izquierda me queda muy a la derecha; yo soy del Evangelio». López Romero es el primer cardenal español de la historia reciente que afronta públicamente un procedimiento canónico por denuncias de conducta sexual impropia. Su desenlace será seguido con especial atención en Marruecos y en Roma.
¿Pero eligió Francisco a un cardenal » bueno «?
Alguno habrá, aunque solo sea por excepción. El caso López Romero lleva a muchos a hacerse esta pregunta. No es la primera vez que un nombramiento del Papa Francisco se convierte, con el tiempo, en fuente de graves escándalos. ¿Cuántas veces en los últimos años hemos visto a hombres elevados a puestos muy altos cuyo desempeño anterior ya generaba serias dudas, o que posteriormente defraudaron estrepitosamente las expectativas de fidelidad doctrinal e integridad moral? La prudencia evangélica —que debería guiar la elección de todo pastor— a menudo parece haber cedido ante otros criterios: visibilidad «periférica», equilibrio dentro de la curia o, simplemente, una confianza excesiva en figuras insuficientemente contrastadas.
El resultado siempre es el mismo: la Iglesia se humilla, los fieles se escandalizan y las almas más sencillas y fieles se alejan o se desaniman. La Esposa de Cristo no merece pastores que, en lugar de cuidar del rebaño, se conviertan en motivo de escándalo y dolor. Lo triste de tantas renuncias episcopales como vivimos es que nadie es responsable se semejantes nombramientos. Se le impone al sufrido pueblo de Dios «por la gracia de Dios y de la Sede Apostólica», una tribu de pastores indignos. Cuando el escándalo ya no se puede ocultar porque se hace público, nunca antes, se procede a una discreta retirada. Todo sigue igual u nadie reconoce que se ha equivocado y que no tiene buen ojo para elecciones tan serias.
Un decreto con firma del Tucho.
No deja de ser sorprendente que el decreto de excomunión que afecta a las consagraciones de la Fraternidad lleve firma del Cardenal Fernández, todo un chiste que los historiadores conseguirán desentrañar. Después nos sorprende que el uno no desate muchas simpatías y los otros las tengan crecientes. Era el 5 de marzo de 2023. En su catedral de La Plata, el arzobispo Víctor Manuel Fernández denunció las «clasificaciones» y «etiquetas» desarrolladas por la Iglesia. Tres años después, como prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, fue él quien promulgó el decreto de excomunión dirigido a los obispos, miembros y fieles de la Sociedad Sacerdotal de San Pío X tras las consagraciones episcopales del 1 de julio de 2026. En esa homilía: «Por lo tanto, cada hermano y hermana vale más que cualquier otra cosa en esta tierra. Sabes que, durante muchos siglos, la Iglesia ha tomado un rumbo diferente. Sin darse cuenta, ha desarrollado toda una filosofía y moralidad llena de clasificaciones, diseñadas para categorizar a las personas, para etiquetarlas: «Este es así, aquel es asá; este puede comulgar, aquel no; este puede ser perdonado, aquel no». Es terrible que esto haya sucedido en la Iglesia. Gracias a Dios, el Papa Francisco nos está ayudando a liberarnos de estos patrones. ¿Acaso el rechazo a las etiquetas solo se aplica al ámbito sexual?
La fraternidad San Pío X se defiende.
Y se ve que no está dispuesta a perder el protagonismo ni a caer en el silencio. «Este decreto, emitido tras las consagraciones del 1 de julio en Écône, fue firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández y sus dos secretarios. Bajo su aparente rigor, ¿acaso no contiene inconsistencias y errores de índole teológica y canónica? Sin pretender un análisis exhaustivo, deseamos ofrecer algunas reflexiones sobre este documento romano». Sobre el cisma afirman que «la Sociedad de San Pío X y su Superior General siempre han afirmado reconocer a León XIV como su cabeza. Se dirigen a él como un súbdito a su superior, como un hijo a su padre. Están dispuestos a obedecerle siempre que la orden esté de acuerdo con la fe o la moral. Más profundamente, la Sociedad nunca ha pretendido constituir una Iglesia paralela o autónoma; ejerce su apostolado como una obra de la Iglesia Católica, a su servicio y para su propagación. No se atribuye doctrina propia, liturgia propia ni misión independiente de la de la Iglesia». Afirman que «adherirse a ellas ( las cosagraciones) no implica adherirse a un cisma, sino a un acto de valentía que se presenta como una negativa a obedecer al Papa, sin duda seria pero perfectamente justificada».
Sobre la excomunión: «afirmar con certeza que ni los obispos consagrantes ni los obispos consagrados el 1 de julio están excomulgados. Esto se aplica con mayor razón a los sacerdotes y fieles de la FSSPX. Es evidente que los cuatro obispos consagrados el 30 de junio de 1988 jamás expresaron la más mínima retractación respecto a su consagración episcopal. Es imposible encontrar en ellos ninguna muestra de arrepentimiento, pesar o enmienda. Al contrario, expresaron repetidamente su gratitud a su obispo consagrante por este acto de valentía. Y aun así, el 21 de enero de 2009, el cardenal Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, actuando por mandato papal, consideró oportuno levantar la excomunión latae sententiae de los cuatro obispos. ¿Debemos interpretar esto como una señal de que las propias autoridades romanas no creían en la validez de esta censura? Siguen afirmando que la raíz del problema es doctrinal, no disciplinaria.
Cardenal Koch y el cisma lefebvriano.
El 2 de julio de 2026, un día después de que la Sociedad Lefebvrista de San Pío X llevara a cabo en Écone, Suiza, un acto que el Vaticano condenó como «cismático» , Tück se sentó con Koch para una entrevista sobre la FSSPX y las posibles formas de sanar el cisma en el futuro. La entrevista dura aproximadamente 28 minutos y se realizó en alemán. El audio original está disponible aquí .
Cuando el entrevistador le preguntó por qué Extra Ecclesiam Nulla Salus, Koch respondió textualmente: «Creo que es difícil incluso desde una perspectiva teológica, porque la fórmula « extra ecclesiam nulla salus » se aplica naturalmente a los católicos convencidos de que la Iglesia Católica señala el camino a la salvación eterna. Pero ya tenemos la convicción fundamental, en la Sagrada Escritura y también en la Tradición, de que Dios quiere la salvación de todos [cf. 1 Tim 2:4] y que, además, encuentra otros caminos para que quienes nunca se han alineado con el Evangelio de Jesucristo alcancen la salvación. Si la Compañía [de San Pío X] ahora, en esencia, condena al infierno a todo aquel que no pertenece a la Iglesia Católica, entonces no sé cómo se puede justificar esta convicción fundamental de la Sagrada Escritura: que Dios quiere que todos se salven. Y el peligro, por supuesto, es que el juicio teológico se anteponga a la voluntad judicial suprema de Dios, lo cual considero teológicamente muy problemático».
La Carta Suprema Haec Sacra del Santo Oficio de 1949 expone la correcta comprensión católica de Extra Ecclesiam Nulla Salus , que fue aprobada por el Papa Pío XII en audiencia el 28 de julio de 1949. Enseña explícitamente que la Iglesia Católica es necesaria para la salvación no solo por necesidad de precepto sino también por necesidad de medios : «Ahora bien, entre aquellas cosas que la Iglesia siempre ha predicado y nunca dejará de enseñar, se encuentra también esta declaración infalible que afirma que no hay salvación fuera de la Iglesia. Este dogma, sin embargo, debe entenderse en el sentido que le atribuye la propia Iglesia. De hecho, el Salvador confió la explicación de las cosas contenidas en el depósito de la fe no al juicio privado, sino a la enseñanza de la autoridad eclesiástica. (…) Por eso nadie se salvará si, sabiendo que la Iglesia es de institución divina por Cristo, se niega a someterse a ella o se separa de la obediencia al Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra.
Aparentemente, Koch piensa que el dogma de la Iglesia de Extra Ecclesiam Nulla Salus puede neutralizarse basándose en que Dios “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2:4). Considerando el desastre teológico que es la Iglesia del Concilio Vaticano II, debemos coincidir con Koch en que dicha iglesia no es necesaria para la salvación. De hecho, formar parte de ella representa un gran peligro para la salvación eterna.
Todo es muy sinodal, pero a los católicos alemanes no se le pregunta que obispos quieren, ya están los sinodales para decidir. El reciente ascenso de Christian Würtz, actualmente obispo auxiliar de la Archidiócesis de Friburgo de Brisgovia, como nuevo obispo de la Diócesis de Eichstätt no deja de ser noticia. A sus 55 años, Würtz sucede al obispo Gregor Maria Hanke, OSB, benedictino, quien renunció anticipadamente en Pentecostés de 2025 a la edad de 70 años, convirtiéndose así en el obispo diocesano más joven de Alemania. Según Catholic Culture , el nombramiento de Eichstätt se consideraba una verdadera prueba para el pontificado de León XIV, ya que es una de las pocas diócesis alemanas en la que el Papa tiene plena libertad para elegir al obispo, a diferencia de otras diócesis donde el cabildo catedralicio indica al candidato.
Dadas las posturas heterodoxas expresadas por el obispo Christian Würtz en el pasado reciente, es fácil imaginar que este nombramiento, deseado por el papa León XIV, suscitará considerables críticas. Por un lado, se excomulga a sacerdotes de la FSSPX, a pesar de su doctrina ortodoxa; por otro, se promueve a obispos como Würtz, notoriamente heterodoxos. Y no se puede culpar a quienes plantean estas críticas. Como mínimo, será difícil negar que algo no cuadra en toda esta situación.
El aspecto más destacable del perfil de Würtz es su participación activa en el controvertido Camino Sinodal Alemán, un proceso de reforma que ha generado un amplio debate en la Iglesia universal en los últimos años. En septiembre de 2022, votó a favor del documento que proponía una reevaluación doctrinal de la homosexualidad , argumentando que la orientación homosexual no es una elección personal y abogando por una mayor aceptación de las personas homosexuales en la vida eclesial. El texto aprobado afirmaba que, dado que la orientación homosexual forma parte de la persona humana creada por Dios, no debería juzgarse éticamente de manera diferente a la orientación heterosexual, y que los actos sexuales entre personas del mismo sexo no constituyen en sí mismos un pecado ni deben considerarse intrínsecamente malos.
En esa misma asamblea, Würtz también apoyó el texto sobre «diversidad de género», que instaba a las diócesis a revisar las prácticas pastorales y administrativas para promover la inclusión de las personas transgénero e intersexuales. En marzo de 2023, volvió a votar a favor de la introducción de celebraciones de bendición para parejas del mismo sexo y parejas divorciadas y vueltas a casar, una de las iniciativas más controvertidas de todo el Proceso Sinodal. Würtz también apoyó las resoluciones sinodales relativas a la ordenación de mujeres, que invocaban directamente la Ordinatio Sacerdotalis, la carta apostólica de 1994 en la que San Juan Pablo II reservó la ordenación sacerdotal exclusivamente para los hombres. En los tres puntos —la bendición de las parejas del mismo sexo, la reevaluación de la homosexualidad y la ordenación de mujeres— su predecesor, Hanke, había votado en contra, lo que evidenciaba una clara divergencia de visión entre los dos prelados.
Poco después de su ordenación episcopal en 2019, se reunió con algunos miembros del movimiento Maria 2.0, fundado en Alemania para abogar por reformas eclesiales, incluido el acceso de las mujeres al sacerdocio, y les entregó una carta personal y un ovillo de hilo rojo como símbolo de diálogo. Más recientemente, en mayo de 2025, como rector del seminario de Friburgo, recibió solicitudes simbólicas de admisión de nueve estudiantes de teología que protestaban por la restricción del sacerdocio ministerial exclusivamente a los hombres. Si bien reiteró que no podía admitirlas según la legislación vigente, Würtz calificó la iniciativa como «una buena muestra del compromiso y la seriedad con que estas mujeres abordan su vocación y su camino en la Iglesia», y posteriormente se reunió con las estudiantes en una conversación que ambas partes describieron como respetuosa y constructiva. Würtz será obispo de una diócesis histórica, sufragánea de la Archidiócesis de Bamberg, que hoy cuenta con 334.517 católicos distribuidos en 253 parroquias.
Un Italia también hay obispos sin cabeza.
El boletín de la diócesis de Módena-Nonantola, publicó un extenso discurso del arzobispo Erio Castellucci sobre la participación de las mujeres en la liturgia, pronunciado durante una conferencia organizada por el grupo feminista Centro Italiano Femminile en Carpi. La noticia fue retomada posteriormente por el blog italiano Messainlatino el 30 de junio. «Necesitaríamos identificar un rol para las mujeres que pudiera adoptar la forma de una copresidencia de la asamblea». «Las mujeres podrían encargarse especialmente de la primera parte, la Liturgia de la Palabra, proclamando la Pascua del Señor, como lo hizo María Magdalena a los apóstoles. Y los hombres podrían asumir la presidencia de la segunda parte, que incluye la consagración». La propuesta aparece en una sección del texto titulada «La Profecía de la Copresidencia». Castellucci añadió que tal arreglo evitaría lo que él describe como “las cuestiones teológicas relativas a la representación masculina de Cristo en el acto del pan y el vino”. En otras palabras, dado que la Iglesia ha reiterado su “no” al diaconado femenino, sus defensores están optando ahora por sortear el “punto muerto” mediante propuestas litúrgicas alternativas.
En una sección de su documento titulada «Más allá del punto muerto» defiende que las opiniones de los consejos consultivos sean «vinculantes» después de lo que él describe como un proceso de «maduración del consenso» y establecer equipos de fieles laicos que compartirían la responsabilidad del liderazgo y la toma de decisiones.
En marzo de 2024, la iglesia-museo diocesana acogió la exposición “Gratia Plena” del artista Andrea Saltini. Varias de las obras representaban a Jesucristo, la Santísima Virgen María y Santa María Magdalena realizando actos calificados de sumamente “blasfemos”, lo que provocó protestas de grupos de fieles católicos, quienes organizaron campañas de correo electrónico dirigidas a las autoridades diocesanas y presentaron denuncias penales por desacato a la religión. Castellucci se negó a clausurar la exposición y defendió públicamente su continuidad. Castellucci también fue uno de los obispos italianos más activos en el apoyo y la promoción de iniciativas relacionadas con la comunidad LGBT durante el llamado «Mes del Orgullo» en junio de 2026. No es extraño que dados los vientos que proceden del Vaticano se piense que el obispo está en campaña y podría ser nombrado pronto arzobispo de Milán tras la dimisión del arzobispo Mario Delpini.
«La religión entre igualdades y desigualdades».
Este fue el tema central de la novena edición de la «Academia Europea de la Religión», celebrada a principios de julio en Roma, en la Libera Università Internazionale degli Studi Sociali (LUISS), con la participación de más de 1300 académicos de todo el mundo. Se trató de un auténtico evento cuyo objetivo era hacer balance de la investigación académica que, directa o indirectamente, aborda el ámbito religioso. «Chiese in diretta» ofrece una mirada entre bastidores a esta megaconferencia interdisciplinaria, que refleja la vitalidad y la diversidad de la investigación en este campo.
La Capilla Sixtina en Brasil.
El Coro de la Capilla Sixtina, la voz oficial de las principales celebraciones litúrgicas del Vaticano, visitará el Santuario de Cristo Redentor en Río de Janeiro el sábado 11 de julio, como parte de su primera gira por Latinoamérica. La visita forma parte de una gira de quince días por Brasil, con conciertos gratuitos en varias ciudades hasta el 14 de julio. Fundada en el siglo VI, la Capilla Sixtina está dirigida por el monseñor brasileño Marcos Pavan, el primer director no italiano en dirigir el coro en sus más de seis siglos de historia. El conjunto está compuesto por 23 cantantes adultos y 29 niños, acompañados por el organista y el personal. El repertorio interpretado en Brasil incluye algunas de las obras más importantes de la tradición musical sacra occidental, desde el canto gregoriano hasta la polifonía renacentista. La gira también celebra el bicentenario de las relaciones diplomáticas entre Brasil y la Santa Sede.
Benedicto XIV y Summorum pontificum.
El papa Benedicto XVI flexibilizó las restricciones a la celebración de la Misa tradicional con su encíclica «Summorum Pontificum». Según su antiguo secretario privado, el arzobispo Georg Gänswein, el papa Benedicto XVI (2005-2013) no estaba conforme con el motu proprio «Traditionis custodes» de su sucesor. «Cuando le leí ‘Traditionis custodes’, percibí que sentía dolor en el corazón. Esa fue mi impresión», declaró Gänswein en una entrevista con el periódico italiano » Il Giornale «: «Ahora creo que es el momento oportuno para levantar estas prohibiciones y superar el daño causado por este texto».
El objetivo de Benedicto XVI era «restablecer la plena igualdad dentro de la Iglesia en el rito y la paz en la liturgia». Gänswein se mostró «muy complacido» con el resurgimiento de la «Antigua Misa», y sus frutos. «Ha tenido una acogida especialmente positiva entre los jóvenes, lo cual se evidencia principalmente en el aumento interanual del número de participantes en la peregrinación de París a Chartres». «Estos jóvenes se sienten inspirados por la belleza de la liturgia; no se oponen en absoluto al Concilio Vaticano II». «No es cierto que quien posee una sensibilidad litúrgica tradicional y participa en las Misas Tridentinas sea contrario al Concilio; quien afirme esto simplemente se guía por la ideología».
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?
Buena lectura.