León XIV y la acogida de refugiados, el ‘Estado de la diáspora africana’ ante el Vaticano, recuperar el Instituto de la Familia, la humildad de Benedicto XVI, Wilmer en Münster, la ruptura de Viganò, condena de obispos ortodoxos, Juan Fisher y Tomás Moro. 

León XIV y la acogida de refugiados, el ‘Estado de la diáspora africana’ ante el Vaticano, recuperar el Instituto de la Familia, la humildad de Benedicto XVI, Wilmer en Münster, la ruptura de Viganò, condena de obispos ortodoxos, Juan Fisher y Tomás Moro. 

Carta de Benedicto XVI al Cardenal Walter Brandmüller.

No recordamos haberla publicado, no está de más recordar estas cosas que tanto engrandecen al Papa Benedicto XVI en su incansable búsqueda de la verdad en todos sus términos. A Brandmüller no le gusto nada la renuncia de Benedicto XVI ni su forma y, con la honestidad que le caracteriza, justifico y argumento sus razones.  El Papa Benedicto XVI le contesto en estos términos el 9 de noviembre de 2017:

Su Eminencia,

En una reciente entrevista con FAZ (Frankfurter Allgemeine Zeitung), Su Eminencia escribió que al aceptar el título de Papa Emérito, creó una figura que no existe en toda la historia de la Iglesia. Por supuesto, Su Eminencia sabe que los Papas han renunciado a su ministerio, aunque solo en casos excepcionales. ¿En qué se convirtieron entonces? ¿Papas eméritos? ¿Quién más?

Como bien sabe Su Eminencia, Pío XII dejó instrucciones en caso de ser secuestrado por los nazis. Si esto ocurriera, dejaría de ser Papa para volver a ser cardenal. Desconocemos si un retorno tan sencillo a la dignidad cardenalicia sería siquiera posible. En mi caso, tal comportamiento sería inútil, porque seguiría estando en el ojo público, como cualquier otro cardenal. Es más, yo sería el mismo cardenal que fue papa anteriormente. Intencionadamente o no, esto acarrearía consecuencias complejas, especialmente en el contexto de la situación actual. Al asumir el título de papa emérito, busqué crear una situación en la que fuera completamente inaccesible para los medios de comunicación y en la que quedara perfectamente claro que solo hay un papa. Si Su Eminencia conoce una mejor solución que yo podría haber adoptado en aquel momento, por favor, hágamelo saber. En el Señor. Atentamente, Benedicto XVI

Wilmer ya es obispo de Münster.

En la catedral de San Pablo y en la plaza catedralicia, acompañado del cardenal Woelki, tomo posesión como 76.º sucesor de San Liudger. Se respetarón todas las formalidades, el cabildo examino las letras apostólicas y se le entregó el báculo que representa al San Liborio de la catedral.  Este báculo había sido llevado por los dieciséis laicos que, por primera vez, habían participado con el cabildo catedralicio en la búsqueda de un candidato para el nuevo obispo.  «¡No teman! ¡Manténganse firmes! ¡Aférrense a la fe!»: estas frases centraron su primera homilía y señaló a tres mujeres históricas de la región de Münsterland y su compromiso profético con las minorías marginadas: la poetisa Annette von Droste-Hülshoff , la beata hermana Maria Droste zu Vischering y la beata hermana Maria Euthymia . Ellas animaban a la gente a defender sus creencias, a pesar de «todo temor a ofender».

En las letras apostólicas, leídas en una traducción al alemán, el Papa León exhortó al nuevo obispo a la «firmeza y pureza de fe», citando como ejemplo al beato cardenal Clemente Augusto Graf von Galen , obispo de Münster de 1933 a 1946. Su tumba se encuentra en el deambulatorio, detrás de la cátedra episcopal de la catedral de San Pablo. Entre los invitados se encontraban el recién nombrado Nuncio Apostólico en Alemania, el arzobispo Hubertus van Megen , el cardenal luxemburgués Jean-Claude Hollerich, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el obispo Michael Gerber de Fulda, la presidenta del Comité Central de Católicos Alemanes, Irme Stetter-Karp, la presidenta del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania, la obispa Kirsten Fehrs , así como el ministro presidente de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst (CDU), y la viceministra presidenta de Baja Sajonia, Julia Willie Hamburg (Alianza 90/Los Verdes).

Prohibición de la Misa Tradicional.

Lo tienen en Infovaticana, y a la información publicada nos remitimos.  El obispo de Owensboro (Kentucky), Monseñor William F. Medley, ha ordenado al padre David Kennedy que deje de celebrar la Misa según el Misal de 1962 a partir del 30 de junio de 2026. En su lugar, le concede permiso únicamente para celebrar el Novus Ordo en latín y ad orientem, un detalle revelador: lo que se prohíbe no es el latín ni la orientación litúrgica, sino el rito antiguo en sí mismo. El hecho confirma que la Traditionis Custodes no es una norma reguladora, sino una ley de extinción. Medley reconoce que, según la instrucción de la Santa Sede de 2023, para renovar el permiso debía demostrar «las medidas adoptadas para guiar a los fieles apegados a la liturgia anterior hacia el Novus Ordo». «No puedo demostrar que se haya cumplido esta condición; no tengo derecho a solicitar una prórroga».

La ruptura de Viganò.

En artículo de hoy propone una profunda meditación, analizando el asunto desde perspectivas teológicas, históricas y sociales, con el fin de explorar las profundas raíces de la ruptura entre el arzobispo Viganò y la jerarquía de la Iglesia actual. La carta de Viganò constituye una verdadera «acusación» contra las acciones del Papa Francisco y, sobre todo, contra todo el legado del Concilio Vaticano II .  Viganò denuncia un trato discriminatorio y compara su situación con el trato que la Santa Sede ha dado a otras figuras. Repasa su trayectoria profesional, desde sus estudios de juventud hasta su servicio diplomático bajo cinco papas diferentes, recordando sus destinos en la Secretaría de Estado, en Nigeria y en Estados Unidos. Recuerda su compromiso de denunciar la corrupción y los abusos (mencionando, entre otros, el caso McCarrick). A continuación, detalla las duras medidas adoptadas contra él después de 2016 bajo el pontificado del papa Francisco, como la revocación de su ciudadanía vaticana, su pasaporte y su cobertura médica, describiéndolo como una especie de arresto domiciliario. Presenta su clara crítica al Concilio Vaticano II, interpretándolo no como un momento de renovación, sino como una ruptura histórica con la tradición milenaria de la Iglesia; lo califica de operación subversiva que allanó el camino para un proceso de descristianización. Considera ilegítima la excomunión que recibió. Reafirma con vehemencia su compromiso con la tradición y la Misa del Rito Tridentino, declarando que no tiene intención de crear una «Iglesia paralela».

Las condenas occidentales de obispos ortodoxos.

La participación activa en la justificación de la agresión rusa contra Ucrania también ha puesto a algunos miembros de la jerarquía ortodoxa rusa en el punto de mira de las sanciones occidentales. Entre ellos se encuentra el patriarca Kirill, cuyo nombre figura en la posible lista de personas sancionadas. Pero otro jerarca ruso, obispo de Crimea, ya se ha añadido a la lista de oligarcas señalados. Se dice que Kirill de Moscú posee importantes recursos financieros en Occidente y su nombre figura entre los posibles sancionados desde el inicio de la guerra en 2022.  Esto requiere la aprobación de los 27 países de la Unión Europea. La ministra de Asuntos Exteriores búlgara, Velislava Petrova, ya ha declarado que no apoyará las sanciones europeas contra el Patriarca porque alimentarían la propaganda y el sentimiento antieuropeo, no obstaculizarían su labor y serían puramente simbólicas.

El caso del metropolitano Tikhon de Crimea (Georgiy Shevkunov) es diferente, ya que figura en la lista de 79 personas sancionadas. Considerado consejero espiritual de Putin y subvencionado en gran medida por la administración estatal para sus necesidades pastorales en un territorio arrebatado militarmente a Ucrania en 2014, Tikhon es censurado por su «papel activo en la difusión de propaganda y desinformación rusas que justifican la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania». Miembro del Consejo para la Cultura y las Artes del presidente Putin, el Metropolitano «difunde sistemáticamente afirmaciones falsas, como la presencia del nazismo en Ucrania», negando su soberanía y justificando la agresión como «necesaria, defensiva y legitimada por Dios».

El tercer caso, relativo al cargo de Exarca para Europa Occidental, es diferente. El 8 de noviembre de 2025, el Metropolitano Nestor (Sirotenko) fue destituido de dicho cargo tras un procedimiento canónico iniciado en su contra por su participación en torneos internacionales de póker, en los que juega a nivel casi profesional. Terminó en el puesto 21 en el campeonato francés de 2024 y tercero en un torneo internacional en septiembre de 2025. Una pasión que no impidió que sus comunidades ortodoxas lo apreciaran ampliamente, y que, en el momento de su destitución, organizaron numerosas iniciativas para que permaneciera en el cargo, llegando incluso a considerar una transición a la obediencia canónica desde Moscú a Constantinopla. La partida de póker ocultaría el verdadero motivo de la censura: su disidencia respecto a la guerra contra Ucrania y su trato benevolente hacia los disidentes rusos expulsados ​​por el mismo motivo.  En abril de 2022, el metropolitano, junto con el obispo católico español Francisco Javier Martínez, firmó una declaración condenando la acción militar rusa y haciendo un llamamiento a «poner fin a la violencia y la barbarie y a escuchar con atención la voz de Dios, que rechaza el mal y la guerra».

Juan Fisher y Tomás Moro.

El 3 de noviembre de 1534, el Parlamento inglés aprobó el Acta de Supremacía, nombrando al rey Enrique VIII y a sus sucesores como jefes de la Iglesia de Inglaterra, rompiendo todos los lazos con el papa y la Iglesia Católica Romana. Muchos sacerdotes, obispos y laicos se unieron a la Iglesia de Inglaterra en apoyo al rey. Hoy recordamos a dos hombres que fueron asesinados por el rey Enrique VIII por negarse a someterse a la herejía: San Juan Fisher y Santo Tomás Moro.

Juan Fisher incluso fue tutor del joven Enrique VIII. En 1521, el obispo Juan Fisher fue llamado a estudiar la validez del matrimonio del rey Enrique VIII con Catalina de Aragón, viuda del hermano de Enrique. El matrimonio había sido validado por Roma, pero debido a los intentos fallidos de tener un hijo varón, Enrique VIII buscó anularlo. Juan Fisher llegó a la misma conclusión que el papa: que el matrimonio con Catalina era válido.  Juan Fisher se negó, fue arrestado, encerrado en la Torre de Londres y ejecutado el 22 de junio de 1535. Antes de su ejecución: “Cristianos, he venido aquí para morir por la fe de la Santa Iglesia Católica de Cristo.”

Santo Tomás Moro seguiría los pasos de San Juan Fisher, al negarse también a jurar el Acta de Sucesión, y fue ejecutado el 6 de julio de 1535. Enrique VIII y Tomás Moro establecieron una estrecha relación, y el rey confió en los talentos y conocimientos de Moro en los primeros años de su reinado y lo nombró Lord Canciller en 1529. Tomás Moro se negó a afirmar la validez del nuevo matrimonio con Ana Bolena  y no reconoció el título de Enrique como “Cabeza de la Iglesia de Inglaterra». Arrestado en abril de 1534 y encarcelado en la Torre de Londres durante 14 meses, negándose a firmar el juramento: “Muero como buen servidor del rey, pero primero de Dios.”

 

«….con la medida con que midáis se os medirá».

Buena lectura.

 

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