Jueves de tiempo ordinario. Esta tarde se beatifica en San Luis a Fulton Sheen, mañana el Papa vuela a Orly y hoy la víspera del viaje viene cargada: cinco víctimas de Rupnik escriben al Papa, el rabino jefe de Roma responde a la nota sobre el diálogo interreligioso y en Francia discuten si se puede obligar a un colegio concertado a dedicar un día lectivo al Pontífice. Veintidós temas y más de cuarenta enlaces, un día muy cargado que complica nuestro trabajo, vamos a intentarlo una vez más. Buena lectura.
«Que el progreso esté animado por la caridad»
Papa Leone XIV: il progresso sia animato dalla carità. En la audiencia general de ayer, con la plaza llena y los accesos congestionados, el Papa siguió con las catequesis sobre Gaudium et spes y planteó la pregunta de fondo: cuál es el valor del progreso. Su respuesta fue que el progreso técnico y científico debe estar animado y orientado por la caridad, y que los cristianos están implicados como todos en la edificación de la ciudad de los hombres. Rechazó lo que llamó el drama del humanismo ateo con una fórmula que conviene retener, porque ordena toda la catequesis: el hombre y Dios no son rivales, y por eso el progreso científico no aleja de Dios.
En los saludos pidió tutelar y asistir a los menores migrantes y refugiados, animó a transmitir los valores cristianos en la familia, saludó a los fieles de Rímini y recordó la memoria de san Pío de Pietrelcina. Y anunció la beatificación de Fulton Sheen. Dicho todo ello a cuarenta y ocho horas de hablar en la sede de la UNESCO, la catequesis se lee también como un ensayo general: es el argumento de Magnifica humanitas, probado antes en la plaza.
El Canon Romano tampoco en Francia
Leo XIV decides to exclude Roman Canon for all papal Masses on France visit, en LifeSiteNews, que traduce y difunde lo que publicamos el lunes en Infovaticana a partir del libreto oficial de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas. Las tres misas del viaje, la de la Place de la Concorde el sábado, la de la explanada de Lourdes el domingo y la de la catedral de San Esteban de Metz el lunes, emplean la Plegaria Eucarística III, íntegramente en francés. El dato tiene especial relieve en Lourdes, que es la celebración central: Credo y Gloria en gregoriano, Sanctus, Agnus Dei y Padrenuestro en latín, y en ese marco tan cuidado, en lugar de la plegaria que fue la única del rito romano durante catorce siglos, la anáfora compuesta en 1968.
Atribuye la decisión al Papa, pero no es una decisión personal documentada. Lo que sí está documentado es que sigue la serie: ni en Pascua, ni en Pentecostés, ni en Corpus, ni en Pedro y Pablo, ni en la Asunción. Este año el Canon ha sonado el Jueves Santo y en la misa del Sagrado Corazón de Tenerife del 12 de junio, veinticuatro horas después de celebrar esa misma solemnidad en Gran Canaria con la Plegaria III. Misma fiesta, mismo viaje, dos anáforas distintas.
«El arte hecha oración»
C’è ancora qualcosa di Cattolico? Venghino, siori, venghino: al gran circo del funerale di Thierry Parmentier a Caldogno. El hecho es de junio y ha reaparecido ahora. Thierry Parmentier, belga afincado en el Vicentino desde hacía más de cuarenta años, bailarín, coreógrafo, actor y figurinista, murió el 19 de junio a los setenta y cuatro años, y el 24 se celebró su funeral en la iglesia parroquial de Caldogno. Lo relevante no es el personaje sino el procedimiento: la crónica local lo cuenta con admiración y sin advertir el problema, que el propio difunto había planificado en persona los contenidos, los gestos y las coreografías, y que estas se ejecutaron dentro del templo. Celebró don Gigi Maistrello, capellán de la cárcel de Vicenza y amigo suyo, en la diócesis de mons. Giuliano Brugnotto.
La fórmula con que la prensa lo resume, «el arte mismo convertido en oración», es exactamente la que conviene discutir, porque la misa exequial no es un homenaje que el interesado encarga en vida: es el sacrificio que la Iglesia ofrece por un difunto. Quién dispone de la celebración no es asunto de gusto. Y no es un caso suelto: en tres días hemos contado una sura recitada desde el ambón en la misa de apertura de curso de Lovaina, el aviso del subsecretario del Culto Divino de que la liturgia no es obra nuestra y ahora unas coreografías planificadas por el difunto. La pregunta es: si la liturgia admite cualquier cosa siempre que emocione, ¿qué es lo que se está celebrando?
Un día lectivo dedicado al Papa
Francia, visita di Papa Leone XIV: polemica sulle lezioni obbligatorie nelle scuole cattoliche. El Secretariado General de la Enseñanza Católica, que dirige Guillaume Prévost, pidió en una nota interna del 10 de septiembre, revelada por Libération, que los centros concertados alteren el horario del viernes 25, día de la llegada del Papa a París, y sustituyan las clases por actividades sobre el Pontífice, la Iglesia y varios asuntos sociales. La jornada, dice el documento, «tendrá carácter obligatorio tanto para los alumnos como para todo el profesorado y el personal, igual que cualquier otro día lectivo». En primaria se proponen palomas de papel y un mural sobre la paz; en secundaria, trabajar el discurso que León XIV pronunciará en la UNESCO o la «civilización del amor», además de paz, fraternidad, inteligencia artificial y prevención del acoso.
El propio secretariado precisa que la obligación de asistir no lleva aparejada «ninguna obligación de convicción personal» y que las actividades explícitamente religiosas, como la oración o los cantos, siguen siendo voluntarias. Ahí está el nudo, porque el Ministerio de Educación recuerda dos límites: que ningún momento espiritual ni práctica religiosa puede imponerse a alumnos o personal, y que el secretariado no tiene autoridad jerárquica sobre los centros, de modo que puede proponer la jornada pero no imponerla. La justificación de que se trata del traslado de la «jornada de las comunidades educativas», que suele celebrarse en diciembre, la discute el colectivo Stop aux souffrances dans les établissements catholiques, que sostiene que esa jornada nacional no existe en esa forma.
La enseñanza católica escolariza en Francia en torno al 17 % del alumnado, más de dos millones de estudiantes, todos en centros concertados sujetos a los programas oficiales: de ahí que la discusión sea de legalidad y no de devoción. Y el segundo completa lo que contamos el sábado sobre el protocolo: Macron recibirá al Papa en Orly y en el Elíseo, pero no asistirá a ninguna de sus misas; a la del sábado en la plaza de la Concordia irán Brigitte Macron y el primer ministro, Sébastien Lecornu. Y hay un tercer frente que no conviene perder de vista: París ha denegado la acreditación al medio católico Tribune Chrétienne para cubrir los actos de la capital, después de habérsela concedido para Lourdes.
Metz, o la campaña europeísta
Leone in Francia, riparte la campagna europeista del Papa contro il nazionalismo identitario. El viaje lleva por lema una línea de Juan 3, 16, «Pour que le monde ait la vie», y un escudo con una paloma en vuelo; se esperan en torno al millón de peregrinos entre París, Lourdes y Metz. La clave está en la tercera etapa, y no la ha escogido nadie por casualidad: el lunes 28 el Papa habla en el Centro de Congresos Robert Schuman, en la ciudad donde nació el padre de Europa, bajo el título «A las raíces de Europa por la paz y la unidad», con los veintisiete jefes de Gobierno invitados por Macron y los presidentes de las instituciones comunitarias.
El embajador francés ante la Santa Sede, Charles Personnaz, lo resume diciendo que Lourdes y Metz son las dos etapas que dirigen el mensaje más allá de las fronteras. Que en ese discurso quepa una defensa de la integración europea frente al nacionalismo identitario es previsible; lo que no está dicho todavía es con qué palabras. Y conviene recordar quién escucha: Metz está en el Mosela, donde el Rassemblement National lleva años ganando elecciones. El Papa no va a hablar a Bruselas, va a hablar en el patio de atrás.
De 1980 a hoy
Da San Giovanni Paolo II a Papa Leone XIV: metamorfosi e crollo della Chiesa di Francia, traducción de la carta 1417 de Paix Liturgique, del 21 de septiembre, que traza el cuadro de la Iglesia francesa desde el viaje de Juan Pablo II, del 30 de mayo al 2 de junio de 1980, hasta el de la semana que viene. Arranca por donde hay que arrancar, por la entrevista que el nuncio en Francia, mons. Celestino Migliore, concedió a La Croix: describe una Iglesia «debilitada pero animada por una gran creatividad» y espera que la visita transforme los signos hoy perceptibles en un despertar católico profundo y duradero. Y admite, con toda la reserva diplomática, lo que sostiene el resto de la carta: que la transmisión de la fe por las vías tradicionales, los padres y el catecismo, alcanza ya a muy pocos feligreses, y que el número de sacerdotes cae con fuerza junto con la red territorial que garantizaba una vida cristiana mínima.
Conviene leerlo junto al dato del apartado anterior, porque los dos describen el mismo país desde lados opuestos: una Iglesia que escolariza a más de dos millones de alumnos y que no consigue transmitir la fe ni por los padres ni por el catecismo. El cierre de la carta, sin embargo, no es derrotista, y merece recogerse tal cual: la lucidez sobre la situación presente y pasada no impide la esperanza en el futuro; al contrario, es una de las condiciones fundamentales de cualquier recuperación.
«Nos han dicho que no sirve de nada denunciar»
Rupnik abuse victims publish open letter to Pope Leo. Cinco mujeres que acusan a Marko Rupnik —Gloria Branciani, Mirjam Kovac, sor Samuelle, Vida Bernard y una quinta que firma con seudónimo por miedo a represalias— han publicado su primera carta abierta a León XIV, difundida por su abogada, Laura Sgrò y reproducida íntegra en Duc in altum. La han hecho coincidir con el viaje a Francia y con Lourdes, donde el Papa se verá con víctimas de abusos y donde los mosaicos ya están tapados: ese gesto, escriben, es «poderoso y valiente» y lo agradecen. Lo que denuncian es lo otro. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe no ha respondido nunca a las peticiones reiteradas de su abogada para establecer comunicación sobre el caso, y de la marcha del proceso solo saben lo que han leído en la prensa: que había empezado lo supieron este verano, por los periódicos.
La frase que define la carta es esta: ese silencio prolongado lo viven como «una violencia ulterior y continuada, que pesa como una losa sobre la violencia ya sufrida». Y añaden lo que han tenido que oír: que son prostitutas, que mienten, que cobraron por acusar, que se han enriquecido con el asunto. La conclusión que sacan es la que debería preocupar en Roma, porque no habla de su caso sino de todos los demás: el mensaje que se transmite es que no sirve de nada denunciar ante las autoridades eclesiásticas, porque al final no pasa nada y nadie responde. No piden una condena: piden contradicción entre las partes, claridad, transparencia, celeridad e independencia de los jueces, porque «un proceso celebrado en el olvido no ofrece garantías a nadie, ni al imputado ni a las víctimas». Y piden ser consideradas, en este camino hacia la verdad, «un recurso, no un obstáculo».
Conviene sumar las fechas. El prefecto anunció el proceso en octubre de 2025, de modo que va camino de un año sin sentencia. Y hay un detalle del viaje que la carta ilumina: el Papa se reunirá en Lourdes con siete víctimas elegidas por la Iglesia local, no por las asociaciones, que ya lo han criticado; las cinco que firman no están entre ellas. En veinticuatro horas la carta la han llevado ANSA, la RAI, Il Messaggero, LifeSite, OSV, Rome Reports y las agencias internacionales. El silencio del que se quejan cinco mujeres ha terminado siendo el asunto de la víspera del viaje.
El rabino de Roma y la palabra que falta
Rav Di Segni al Vaticano: «Senza citare Israele il dialogo è difficile». El rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, ha publicado un comentario a Un cammino di speranza, la nota que firmaron hace ocho días los tres dicasterios, y su objeción principal es una ausencia: el nombre de Israel no aparece ni una sola vez. Le impresiona, dice, porque citar a Israel «no significa todavía Estado de Israel»; lo que echa en falta es el reconocimiento de que la realidad judía no es solo fe e identidad religiosa, que es como la trata la nota, sino también nación e historia. Y añade el reparo que más va a circular: la descripción del ambiente judío palestino de Jesús procede de un documento de 1985, pero «hoy un Jesús palestino suena extraño».
Conviene notar que del mismo texto de 1985 sale la fórmula que la nota recupera y que celebramos el jueves, «Jesús es judío y lo es para siempre». Dos citas del mismo documento, una bien recibida y otra no, y el problema no está en 1985 sino en 2026. El cierre de Di Segni le devuelve al texto su propio título: si falta la voluntad de comprender la identidad del otro, con sus problemas y sus dificultades, como ocurre en estos años y como esta nota parece atestiguar, el deseado camino de esperanza no acaba de arrancar. Es la cuarta lectura crítica en nueve días, después de Valli, de Ratisbona citado sin nombrarlo y de la memoria selectiva. Pero es la primera que viene de aquellos a quienes va dirigida, y eso cambia su peso. Y ya hay una quinta: Sabino Paciolla abre una serie de reflexión teológica al margen de la nota, sobre la necesidad de restablecer el orden del ser después de la Declaración de Abu Dabi, que ataca por el otro flanco: no por lo que la nota calla sobre el judaísmo, sino por lo que concede en el diálogo con el islam.
El miedo a una Iglesia de comités
Nuntius van Megen: Kirche in Deutschland will keinen Alleingang. Hubertus van Megen, neerlandés de sesenta y cuatro años, nacido a un paso de la frontera alemana y ordenado para Roermond, es desde el 23 de julio nuncio en Berlín, después de dieciséis años en África, los últimos como representante papal en Kenia y Sudán del Sur. En su primera entrevista larga pide comprensión para la mirada crítica de Roma sobre las reformas alemanas y la explica sin rodeos: «probablemente sea el miedo a que la Iglesia se convierta en una Iglesia de comités, donde todo tiene que discutirse y uno solo corre de una reunión a la siguiente». Y añade la segunda inquietud: «quizá también la preocupación de que se convierta en una Iglesia protestante».
El titular se queda con la parte amable, que también dijo: lo bueno es que los obispos alemanes presentan en Roma todas las propuestas del Camino Sinodal, señal de que la Iglesia de allí no quiere ir por libre. Pero el resto es menos amable. A veces da la impresión, dice, de que la Iglesia alemana «va siempre un poco por delante», y buena parte de la Iglesia mira y pregunta qué está pasando allí sin saber cómo manejarlo; quizá algún día se diga que fueron pioneros, y quizá no. En la entrevista paralela con Katholisch.de lo formula más seco: los católicos alemanes quieren a menudo demasiado y demasiado deprisa. Wilmer sostiene que Europa necesita absolutamente una Iglesia sinodal, Delpini se pregunta si no será una empresa fallida y el nuncio del Papa avisa del riesgo de acabar en una Iglesia de comités. Sobre la mesa sigue la recognitio de la Conferencia Sinodal, que es donde se verá quién tenía razón.
Tres días y veintiuna mesas
La Chiesa che ascolta se stessa da così tanto tempo da non sentire più il Vangelo, de Rob Mutsaerts, obispo auxiliar de Bolduque. Es el mismo taller del que hablamos el viernes, Shaping Synodality in Europe, en el castillo de Puchberg, cerca de Wels, donde Wilmer sostenía que Europa necesita absolutamente una Iglesia sinodal. Mutsaerts lo mira desde la otra punta y hace la crónica que faltaba: obispos, sacerdotes, religiosos, teólogos y laicos de treinta y un países recorren cientos de kilómetros, abren los portátiles, se reparten en veintiuna mesas, hablan de procesos, participación, discernimiento, corresponsabilidad, espacios relacionales y una nueva cultura del liderazgo, y al cabo de tres días llegan al sorprendente descubrimiento de que los cristianos bautizados deben dialogar entre sí.
No está contra el diálogo, aclara; lo cómico es que las obviedades las redescubran los expertos y se presenten como intuiciones revolucionarias. Y concede lo que hay que conceder: hablar del bautismo como fundamento de la dignidad de todos los fieles, de la escucha y de la corresponsabilidad no tiene nada de no católico, porque la Iglesia siempre ha enseñado que cada bautizado participa realmente en la vida y la misión de Cristo. Es ahí donde mete la pregunta que lo ordena todo: ¿y para qué fuimos bautizados? De no responderla sale el título, que es el mejor resumen del asunto.
Ocho días con todos los presidentes
Leone XIV: dal 7 al 14 ottobre l’incontro a dieci anni da Amoris laetitia. La Sala Stampa ha fijado fechas: el encuentro del Papa con los jefes de las Iglesias orientales y los presidentes de todas las conferencias episcopales se celebrará en el Aula Pablo VI desde la tarde del miércoles 7 de octubre hasta la del miércoles 14, bajo el título «A diez años de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias hoy». El último día el Papa presidirá misa en la plaza de San Pedro a las diez. La presentación es el 2 de octubre.
Conviene mirar la convocatoria antes que el tema. Ocho días, en el aula de los sínodos, con los patriarcas orientales y los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo: es exactamente el auditorio de un sínodo, sin serlo. Y el asunto es Amoris laetitia diez años después, es decir, el capítulo octavo y todo lo que arrastra. Reunir a ese elenco durante una semana y llamarlo encuentro y no sínodo es ya una decisión, y de las que se entienden mejor a la luz de lo que esta semana han dicho Delpini, Hollerich y el nuncio en Alemania.
«El problema está aguas arriba»
I supremi destini dell’uomo. Recuerda lo que nadie ha citado todavía: el 6 de julio la Secretaría General del Sínodo y el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida enviaron a las Iglesias locales un recorrido temático preparatorio cuyo cuarto punto retoma el asunto del capítulo octavo de Amoris laetitia, el acompañamiento de quienes viven situaciones que llama complejas, y pregunta qué resistencias emergen. De ahí saca su objeción, que es de método antes que de doctrina: la teología moral siempre ha distinguido entre la gravedad objetiva de un acto y la imputabilidad subjetiva de quien lo comete, y los condicionamientos pueden disminuir la responsabilidad; el problema es otro, convertir el juicio prudencial de un confesor en praxis eclesial que permita comulgar a quien sigue viviendo públicamente contra un mandamiento sin propósito de dejarlo. Y recuerda que los cinco dubia que Burke, Brandmüller, Caffarra y Meisner presentaron en 2016 sobre ese punto nunca recibieron respuesta.
Su tesis de fondo, sin embargo, no va del capítulo octavo. Va de lo que llama aguas arriba: la razón profunda de tantos matrimonios fracasados está en la pérdida del sentido del matrimonio y, más atrás todavía, en la ausencia de una predicación coherente sobre el fin de la vida del hombre. La Iglesia, escribe, no es una casa refugio donde recomponerse conviviendo con los hermanos; es la institución fundada por Cristo para custodiar la verdad, administrar los sacramentos y ofrecer los medios de la salvación eterna, y si olvida esa finalidad sobrenatural el acompañamiento pastoral se reduce a asistencia psicológica. Cierra citando a santo Tomás sobre el alma que, separada del cuerpo, va por sí misma al lugar de su eternidad, y sosteniendo que la respuesta a la crisis de la familia no es adaptar la ley de Dios a las debilidades humanas sino devolver a los hombres la confianza en la fuerza de la gracia.
La historia viaja
Il vincitore del Premio Ratzinger ha criticato la disposizione di papa Benedetto XVI sulla Messa tradizionale, recoge lo que contamos el lunes y que el martes llevaba The Catholic Herald: que el galardón que lleva el nombre de Ratzinger va este año al teólogo que sostuvo por escrito, en 2022, que Summorum Pontificum fue un error de Benedicto contra su propia hermenéutica de la continuidad. La entrega es el 19 de diciembre en el Palacio Apostólico. Que en tres días lo hayan recogido en inglés y en italiano indica que la pregunta incomoda más de lo que la Fundación esperaba.
El día que le quitaron el periódico
Vian: «Siamo eredi del Lutero cattolico, nati dal soldato friulano di Napoleone. Il nostro destino? È servire i Papi». Recupera la entrevista que Stefano Lorenzetto publicó el 6 de septiembre con Giovanni Maria Vian, setenta y cuatro años, treinta de catedrático de filología patrística en La Sapienza y once de director de L’Osservatore Romano, entre 2007 y 2018. La saga familiar justifica el titular. El antepasado más lejano es Andrea Vian, nacido en 1791, leñador de Meduno, en Friuli, a quien Napoleón reclutó como granadero para la campaña de Rusia y que sobrevivió al hielo del Berézina destripando su caballo y metiéndose dentro: es el soldado del poema friulano de Pasolini que Endrigo convirtió en canción en 1962. De vuelta se instaló en Venecia, se casó bien y prosperó en el comercio; la familia acabó emparentada con la rama de los dogos Contarini a la que perteneció el cardenal Gasparo, el Lutero católico, enterrado en la Madonna dell’Orto.
Desde el abuelo Agostino, amigo de san Pío X, que siendo patriarca ofició su boda, los Vian sirven a los Papas. El padre, Nello, fue secretario de la Biblioteca Vaticana y bibliotecario y amigo de Pablo VI. El hermano, Paolo, medievalista, es hoy viceprefecto del Archivo Vaticano, justo cuando el Papa acaba de firmar el quirógrafo de los nuevos depósitos. Y de su propia etapa quedan dos frases. Una, sobre el cambio de pontificado: Francisco cerró la corte para abrir un patio. Otra, la única petición que le hizo Bertone, que al menos escribiera Papa con mayúscula. No sirvió de nada: le quitaron la dirección de la noche a la mañana. Dicho en la semana en que el Dicasterio para la Comunicación espera relevo el 1 de noviembre, el testimonio del último director del diario del Papa antes de la reforma es más que una anécdota de familia.
Sheen, siete años después
Fulton Sheen beato a St. Louis. Esta tarde, a las dos, se beatifica en el Dome at America’s Center de San Luis a Fulton John Sheen, en una misa organizada por la diócesis de Peoria, donde nació, se ordenó y ejerció primero. Preside el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, como representante del Papa. Se esperan unos cuarenta y cinco mil peregrinos de cuarenta y ocho estados y doce países, más de ochenta obispos y varios centenares de sacerdotes. Benedicto XVI lo declaró venerable en 2012 y Francisco aprobó el milagro en 2019.
Lo que conviene recordar es por qué llega hoy y no entonces. La beatificación estaba fijada para diciembre de 2019 y la Santa Sede la aplazó indefinidamente unas semanas antes, a petición de obispos que pedían revisar su gestión de los destinos del clero cuando dirigía Rochester; Peoria sostuvo siempre que el sacerdote en cuestión lo había destinado su sucesor y que Sheen quedó exonerado. Siete años ha durado la revisión. En una semana en la que cinco víctimas de Rupnik escriben al Papa porque llevan un año sin saber nada de un proceso, la comparación de plazos se hace sola.
Ayer, en la audiencia, el Papa lo anunció y lo propuso como ejemplo: un obispo conocido por su trabajo evangelizador a través de los medios, cuya intercesión debería inspirar a otros a encontrar nuevos modos de difundir el Evangelio. Dicho de quien llenó las televisiones americanas entre 1952 y 1957 con Life Is Worth Living, y dicho en la semana en que hemos hablado del Dicasterio para la Comunicación, el elogio tiene destinatarios. LifeSiteNews, por su parte, recupera en la víspera sus consejos para un matrimonio feliz, materia en la que dejó obra propia: Three to Get Married, de 1951, cuyo título lo explica todo, porque los tres son el marido, la mujer y Dios. Se beatifica a un obispo que explicaba en horario de máxima audiencia cómo se sostiene un matrimonio la misma semana en que se convoca a los presidentes de todas las conferencias episcopales a hablar ocho días de lo mismo. Conviene comparar los públicos.
«Hija mía, tienes mucho dolor a tu disposición»
«Vi racconto la Messa e i miracoli di padre Pio», entrevista con motivo de la memoria de ayer, a Pia Manelli, hija espiritual del capuchino y una de los veintiún hijos de los siervos de Dios Settimio Manelli y Licia Gualandris. El nombre viene del santo: cuando nació, su padre le dijo que quería hacerle un homenaje y la llamaría Pia, y cuando ella le reprochaba que a sus hermanos les hubiera puesto nombres de la Virgen y de santos protectores, él respondía que con el Padre Pío tenía bastante. El retrato que hace del confesionario es el que interesa: brusco cuando se trataba de pecados y dulcísimo ante el dolor. A ella le dijo un día, en confesión, que era afortunada porque tenía mucho dolor a su disposición. Anotamos la coincidencia sin comentarla más de la cuenta. El fraile que sostenía que el sufrimiento es una gracia es el mismo que levantó un hospital y lo llamó Casa Alivio del Sufrimiento, y esa casa arrastra hoy un agujero de unos doscientos cincuenta millones y una comisión pontificia de rescate, como contamos el lunes.
Las vueltas de Paglia
Le giravolte di Paglia, che dice no all’eutanasia e sì alla legge. El reproche al presidente emérito de la Academia para la Vida es el de siempre y sigue sin respuesta: sostener a la vez que la eutanasia es inaceptable y que conviene una ley nacional sobre el fin de vida, en la línea de que una ley mala evita otra peor. Llega el mismo día en que el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Italiana ha cerrado su comunicado con un no a la eutanasia y al suicidio asistido y con la fórmula «que nadie sea dejado solo», y en la misma semana en que los obispos italianos han decidido pedir esa ley nacional. La discusión de fondo sigue siendo la que anotamos el martes, y no se resuelve con adjetivos: si limitar el daño de una sentencia constitucional obliga a legislarla, o si legislarla es aceptarla.
Eijk, profesor de doctrina social
A scuola di dottrina sociale con il cardinale Willem Eijk. La Nuova Bussola y el Observatorio Van Thuân anuncian una nueva edición de su escuela de doctrina social, esta vez con el cardenal Willem Eijk. La elección del profesor dice bastante. Arzobispo de Utrecht desde 2007 y cardenal desde 2012, médico antes que sacerdote y especialista en teología moral, Eijk es el hombre que lleva años repitiendo que la experiencia neerlandesa debería servir de aviso: en ningún sitio fue la Iglesia tan progresista como en los Países Bajos y en ningún sitio se ha secularizado tanto, de modo que la salvación no está en la reforma sino en el anuncio y en la liturgia, porque donde se predica bien y se celebra con dignidad las iglesias se llenan. Puesto al lado de lo que esta semana han dicho Hollerich sobre la contracción que sana y el nuncio en Alemania sobre la Iglesia de comités, el curso no es una actividad de otoño: es una posición.
El éxito, abandonarlo a Dios
La tentación de buscar el éxito y olvidar la misión, es un texto de san Alberto Hurtado con el que terminamos. El jesuita chileno define la humildad como ponerse en el sitio de uno, ni más arriba ni más abajo: reconocerse tan inteligente y tan capaz como uno cree ser, y saber a la vez que todo lo ha recibido y que, con santo Tomás, toda superioridad existe para el bien común. De ahí la disposición práctica: considerarse servidor de una obra, no rechazar las tareas humildes ni las de administración ni las de limpieza, y quedarse de preferencia con las que todos rehúyen. No esperar reconocimiento, aunque haya que agradecerlo cuando llegue. Advierte contra achicarse, reivindica la magnanimidad y sostiene que vale más la humildad de emprender cosas grandes con riesgo de fracasar que el orgullo de acertar rebajando la ambición. Y cierra con la frase que resume la semana: el éxito, abandonarlo a Dios. Conviene leerlo junto a lo que el Papa dijo el martes a las clarisas capuchinas, que las vocaciones no nacen de estrategias, junto a la pregunta del vicario apostólico de Jimma-Bonga sobre cómo dejar de ser un administrador, y junto a los tres días y las veintiuna mesas de Wels. Cuatro textos de procedencia muy distinta y una sola advertencia.
Buen jueves.
«Juan, yo lo decapité. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?» (Lc 9, 9).