San Pedro ya tiene arcipreste. León XIV nombró ayer al franciscano Vittorio Francesco Viola, que llega desde la secretaría del Culto Divino y hereda los tres cargos de Gambetti, no uno. P
odía ser la salida de Parolin: no lo ha sido.
El día trae también una corrección de lo que ha titulado media prensa italiana. El Papa no desafió a Trump por la pena de muerte. Publicó un mensaje en X en la jornada mundial del tema y reprodujo el número 2267 del Catecismo palabra por palabra, sin nombrar a nadie ni mencionar la ejecución. Quien habló del directo televisado fue Parolin, el día antes.
Y abusos otra vez, con material nuevo y peor que el de ayer: la sentencia de Enna número 191 de 2024 dice por escrito que la Curia facilitó la actividad depredadora de un sacerdote ya denunciado, hay una grabación en la que el propio obispo dice que encubrió la historia, y el vicario que aconsejó a la víctima olvidarlo todo acabó dirigiendo el servicio diocesano de protección de menores.
Además, la Secretaría de Estado reedita sin cambiar una línea su nota de 2012 sobre órdenes equestres falsas, una fundación pontificia de cuatro meses que mueve cien millones estrena web sin publicar una sola cifra, y rectificamos nuestras propias cuentas de ayer sobre el consumo eléctrico del Vaticano.
San Pedro tiene arcipreste, y sale de Culto Divino
El Bollettino de ayer trae el nombramiento y despeja la incógnita de ocho días: monseñor Vittorio Francesco Viola, franciscano, recibe los tres oficios que dejó Gambetti y no uno de ellos. Vicario general de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano, arcipreste de la Basílica Papal de San Pedro en el Vaticano y presidente de la Fábrica de San Pedro. Era, hasta ayer, secretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
Vatican News, SIR y
ANSA coinciden en los tres cargos;
la Rai lo dio por la mañana y el Piamonte lo celebró como lo que es allí, el ex obispo de Tortona.
Nació en Biella el 4 de octubre de 1965, de modo que cumplió sesenta y uno el día de san Francisco, seis antes de que lo nombraran para San Pedro. Es de los Frailes Menores, no Conventual como Gambetti: la crónica que dice «otro franciscano» acierta en la palabra y se salta la rama.
De la salida de Gambetti veníamos hablando desde julio, y se consumó el 2 de octubre. Viola profesó en Santa Maria degli Angeli en 1991, fue custodio de la Porciúncula y después de Santa Clara, se doctoró en liturgia en San Anselmo en el año 2000 con una tesis sobre las oraciones de ordenación del antiguo Sacramentario Gelasiano, y enseña allí desde entonces. Francisco lo hizo obispo de Tortona en octubre de 2014.
Y el 27 de mayo de 2021 lo llevó a la Congregación como secretario con un título llamativo: arzobispo-obispo emérito de Tortona, sin sede titular. Su dignidad arzobispal va unida a la diócesis que dejó, no a una sede antigua.
La reacción fue inmediata y de un solo lado.
Messainlatino tituló que es la peor noticia posible y lo llamó enemigo número uno de la misa antigua,
Repubblica lo presentó como mal visto por los tradicionalistas y Il Messaggero, directamente, como adversario de la misa en latín. Fuimos a comprobar en qué se apoya.
Viola no firmó ninguno de los dos documentos duros.
Los Responsa ad dubia sobre Traditionis custodes, de 4 de diciembre de 2021, llevan una sola firma, la del cardenal Arthur Roche como prefecto, y el asentimiento papal se dio en audiencia al prefecto.
El Rescriptum ex audientia de 20 de febrero de 2023, el que reservó a la Sede Apostólica las dispensas para usar iglesia parroquial, erigir parroquias personales y licenciar a los presbíteros ordenados después del motu proprio, lleva también una sola firma, la de Roche, y la audiencia se concedió al cardenal prefecto. El nombre de Viola no aparece en ninguno de los dos textos.
Lo que sí es cierto, y es bastante, es que fue secretario del dicasterio del 27 de mayo de 2021 al 10 de octubre de 2026:
Traditionis custodes es de 16 de julio de 2021 y toda la maquinaria de aplicación se desplegó bajo su secretaría. La escuela litúrgica de San Anselmo a la que pertenece, el cargo que ocupaba mientras pasaba todo aquello y atribuciones de autoría del motu proprio que nadie ha documentado públicamente, van en una línea contraria. Ni una declaración propia suya sobre la misa tradicional hemos encontrado, ni en entrevista ni en texto firmado. Para un cargo que tiene por delante la basílica de la cristiandad, su expediente es llamativamente parco.
El relevo en Culto Divino trae un español.
El mismo boletín nombra secretario del dicasterio a Aurelio García Macías, hasta ahora subsecretario, nacido en Pollos, Valladolid, el 28 de marzo de 1965, ordenado para Valladolid en 1992, doctor en liturgia por San Anselmo, rector de seminario y delegado diocesano de liturgia antes de entrar en la Congregación el 1 de septiembre de 2015. Fue jefe de oficina desde 2016 y subsecretario desde el 27 de mayo de 2021, el mismo día que Viola y con carácter episcopal y sede titular de Rotdon. El Bollettino escribe «García Marcías», con una erre de más, y lo viene escribiendo así desde la biografía de 2021. El apellido es Macías. Quien repase la lista de erratas del Bollettino con apellidos españoles encontrará material para una tarde. Lo que queda vacante, por lo demás, no es la secretaría sino la subsecretaría. Y de la toma de posesión en la basílica no hay fecha publicada en ninguna parte, ni del acto de cese de Gambetti, que no está en este boletín.
La Secretaría de Estado repite palabra por palabra lo de 2012
La Secretaría de Estado publicó ayer una precisión sobre las órdenes equestres, dice que responde a numerosas peticiones de información y reitera lo ya publicado en el pasado. Sostiene que la Santa Sede no reconoce ninguna orden dedicada a santos o con títulos sagrados fuera de las que enumera, sean de nueva institución o se reclamen herederas de órdenes medievales, y pide tres cosas: no atribuir valor alguno a los diplomas caballerescos que expidan, no considerar apropiado el uso de iglesias y capillas para las llamadas ceremonias de investidura, y advertir de la expedición ilícita de documentos que perjudica a personas de buena fe.
El SIR lo resume por el lado de los diplomas,
Il Sole 24 Ore por el de las investiduras y Silere non possum por el de los sodalicios.
El listado hay que darlo bien, porque casi todo el mundo lo da mal, nosotros incluidos hasta esta mañana. No son seis órdenes en una lista, son dos planos. Propias de la Santa Sede hay cinco: la Suprema Orden de Cristo, la Orden de la Espuela de Oro, la Orden Piana, la Orden de San Gregorio Magno y la Orden de San Silvestre Papa. Y luego hay dos que la Santa Sede reconoce y tutela sin que sean condecoraciones pontificias: la Soberana Orden Militar de Malta y la Orden Equestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. La Espuela de Oro es la que se cae de todas las listas.
Lo noticioso no es el contenido.
El 16 de octubre de 2012 la Secretaría de Estado publicó una precisión con el mismo título exacto, el mismo motivo, el mismo listado de cinco, la misma fórmula de reconocimiento y tutela para Malta y el Santo Sepulcro, y literalmente las mismas dos frases sobre los diplomas y sobre el uso de iglesias y capillas. Catorce años después se vuelve a publicar sin cambiar una línea. Así que la noticia es la reiteración, y la pregunta que ningún texto responde es qué la ha provocado ahora.
La nota tampoco dice algunas cosas que se le atribuyen. No menciona ninguna orden concreta por su nombre: habla en términos genéricos de organizaciones no reconocidas. Y no menciona dinero, ni cuotas, ni venta de títulos. Lo más próximo es esa expedición ilícita de documentos. El ángulo económico que sugieren algunos titulares no está en el texto, lo cual no quiere decir que no exista: quiere decir que la Secretaría de Estado ha preferido no escribirlo dos veces en catorce años.
El Papa no desafió a nadie: copió el Catecismo
La prensa italiana ha titulado que León XIV desafía a Trump por la pena de muerte. Conviene mirar qué pasó exactamente, porque la forma del acto es la noticia.
El Papa publicó ayer un mensaje en sus cuentas de X, con la etiqueta #NoDeathPenalty, en la Jornada Mundial contra la Pena de Muerte, que se celebra el 10 de octubre. No fue un discurso, ni una respuesta a periodistas, ni un telegrama. No está en el Bollettino de ayer, que trae cuatro entradas y ninguna sobre esto.
El texto oficial en español dice: «La pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona». Y sigue con que el bien común puede salvaguardarse y las exigencias de la justicia satisfacerse sin recurrir a la pena capital, porque hay sistemas de detención eficaces que protegen a los ciudadanos sin privar del todo a los culpables de la posibilidad de redimirse. Lo que no dice: no menciona la transmisión televisada, ni a Trump, ni a Estados Unidos, ni a Hasan, ni Fort Hood.
Newsweek lo hace constar expresamente.
Esa primera frase es el número 2267 del Catecismo, palabra por palabra.
Se redactó así por un rescripto ex Audientia SS.mi fechado el 1 de agosto de 2018, sobre audiencia concedida el 11 de mayo, firmado por el cardenal Ladaria como prefecto de la Doctrina de la Fe y publicado el 2 de agosto con una carta a los obispos,
y el texto español oficial es el mismo que el Papa tuiteó ayer. No está hablando por su cuenta.
Con eso en la mano, los titulares se leen distinto.
Il Messaggero habla de desafío a Trump,
Editoriale Domani pone en el titular que la pena de muerte «viola la dignidad humana», que es paráfrasis del redactor y no cita del Papa,
y la prensa en español lo dio como que el Papa tacha de inadmisible la ejecución, que es precisamente lo que no dijo: lo inadmisible, en su texto, es la pena de muerte, no esa ejecución. Tampoco es un giro. Es el quinto pronunciamiento del pontificado en nueve meses:
en enero pidió al Cuerpo Diplomático que se trabaje por abolirla, en abril mandó un videomensaje a la DePaul University de Chicago por los quince años de la abolición en Illinois, y hay al menos dos intervenciones más.
Quien sí habló de la transmisión fue Parolin, el día antes, y con palabras propias: llamó a la emisión en directo una «espectacularización de la muerte» y la calificó de «no aceptable», además de recordar la oposición total de la Iglesia a la pena capital.
Il Fatto Quotidiano reconstruye las dos piezas juntas. Así que la frase vaticana sobre el
streaming existe, pero es del Secretario de Estado. El Papa eligió la jornada mundial, el Catecismo y ningún nombre propio. Cada cual juzgará si eso es prudencia o es poco.
Del otro lado, las palabras sí son propias. Trump, el viernes, preguntado si había aprobado la emisión: «¿Si lo aprobé? Desde luego», y «me da bastante igual cómo se vaya, mientras se vaya». Hegseth, dos días antes, en una entrevista con Jack Posobiec: «serán soldados con rifles los que formen el pelotón», y «nos aseguraremos de que la gente pueda verlo, de que sea público». Y Vance, preguntado por cómo encaja eso con su fe católica, dijo que no cree que llegue a pasar y que él no lo vería. El vicepresidente convertido se desmarca del espectáculo y no de la ejecución.
La materia es memoria
El Papa recibió ayer por la mañana en la Sala Clementina a unos setenta directores de museos de todo el mundo, reunidos en Roma con el Bizot Group, la red que agrupa a los grandes museos y que trata de exposiciones y de circulación de obras. Preside el grupo Taco Dibbits, a quien el Papa saludó por su nombre. El tema del encuentro era la
materialidad.
El Governatorato lo anunció como recepción al Bizot Group, y hay una precisión de registro que hacer:
vatican.va no clasifica el texto como discurso sino como saludo.
El texto se sostiene sobre tres predicados, y están bien construidos: la materia está disponible, la materia es dúctil, la materia es memoria. En medio, la frase que han recogido las agencias: el arte «no como mero esteticismo, sino como forma de anuncio evangélico a través de la belleza».
El titular del SIR se queda con la segunda mitad y deja fuera el «no como mero esteticismo, sino como», que es justo lo que le da sentido. La última línea es la mejor: «Y, por último, la materia es memoria».
Una ausencia que anotamos sin rellenarla. En un encuentro mundial de directores de museos celebrado en el Vaticano, ni el texto oficial, ni el Bollettino, ni Vatican News, ni el SIR mencionan a los Museos Vaticanos ni a su directora. Es verosímil que estuvieran como anfitriones. Verosímil no es verificado, así que ahí queda.
Una fundación de cuatro meses, cien millones y ninguna cifra
Ayer dimos las cifras del dossier «Vatican to green» sobre la agrivoltaica de Santa Maria di Galeria. Hoy toca ponerlas contra lo anterior, porque no cuadran y el desajuste es grande.
El dossier que publicó pv magazine el jueves daba 119 megavatios, 53 hectáreas de las 370 de la finca, 202 gigavatios hora anuales y 90 millones de inversión.
En agosto, QualEnergia daba 80 a 90 megavatios, unas 200 hectáreas de una finca de unas 450, cien millones y un plazo de 18 a 24 meses, y advertía de que no existía estimación oficial de producción. Las superficies no se parecen, la potencia tampoco, y el coste baila diez millones.
El desajuste que de verdad importa es el del consumo. El dossier cifra en unos 160 gigavatios hora anuales lo que gastan juntos la Ciudad del Vaticano y la Santa Sede, y de ahí sale el titular de que la planta producirá más de lo que el Vaticano consume. Pero el propio Vaticano declaró un consumo eléctrico medio de unos 34 gigavatios hora al año para el periodo 2011-2019. Entre 34 y 160 hay casi cinco veces. Puede que la diferencia sea de perímetro, con el territorio extraterritorial y las estructuras vinculadas dentro de la cifra nueva y fuera de la vieja. Puede que no. Lo que no se puede es publicar las dos sin mirarlas juntas, y nosotros publicamos ayer una de ellas.
Y hay un dato de transparencia que vale por sí solo.
La Fundación Fratello Sole, erigida por quirógrafo del 1 de junio y responsable de construir, gestionar y financiar la obra, estrenó su web el 2 de octubre, con secciones sobre su origen, el quirógrafo, el proyecto y las noticias. No publica potencia, ni superficie, ni coste, ni plazo, ni de dónde sale el dinero. Una fundación pontificia de cuatro meses que mueve cien millones de euros y cuyo sitio institucional no contiene una sola cifra.
Del ex Forlanini seguimos sin poder leer a RomaToday, que mantiene cerrado todo el dominio.
El titular sigue siendo que para el Vaticano ya no es un buen negocio, y en veinticuatro horas lo ha recogido un solo sitio, que resume el artículo ajeno y declara en el propio texto que lo ha redactado con herramientas de inteligencia artificial. Eso no es una confirmación, es un eco. Lo apuntamos porque describe bien el estado del asunto: una exclusiva sobre un informe reservado que nadie puede leer, glosada por una máquina.
En el mismo capítulo verde, ANSA informa de que el Aula Pablo VI estrena iluminación LED, pieza que tampoco hemos conseguido abrir y de la que, por tanto, no damos ni un número.
Enna: «yo encubrí esta historia»
Ayer dimos la petición del fiscal de Enna, dos años sin suspensión condicional y con exclusión de las atenuantes para el obispo de Piazza Armerina, Rosario Gisana, y para su vicario judicial, Vincenzo Murgano.
Federica Tourn publica ahora la pieza que añade lo que faltaba, que es el expediente. Y lo que añade es duro.
Primero, la sentencia. Es la número 191 de 2024 del Tribunal de Enna, y sus motivaciones dicen que la Curia, en la persona del obispo, «omitía, con toda evidencia, cualquier debida y seria iniciativa de protección de los menores de su comunidad y de sus padres, pese a ser titular de puntuales poderes y deberes conferidos en el marco de la función de tutela de los fieles que revestía, facilitando la actividad depredadora de un prelado ya objeto de denuncia». Y añade que habría sido obligado impedir, aunque fuera de forma cautelar, que Rugolo coordinase y gestionase grupos de jóvenes en actividades recreativas de fondo religioso. Eso no es un titular de prensa: es un tribunal italiano describiendo por escrito la conducta de un obispo en ejercicio.
Segundo, las grabaciones. Tourn las atribuye al podcast
La Confessione y son de Rugolo grabando a escondidas a sus superiores. Gisana, al teléfono, hablando de Antonio Messina: «Lo único es rezar al Señor para que frene este ímpetu demoníaco, porque aquí el problema no es solo tuyo sino también mío, porque yo encubrí esta historia». La autenticidad y la fecha de la grabación no las hemos podido verificar por nuestra cuenta, y lo decimos porque la frase es de las que deciden un proceso. En otra, Rugolo llora y dice «ahora tienen que custodiarme», y Murgano lo tranquiliza y anuncia que hablará con el sacerdote psicólogo al que estaba confiado «para hacer equipo».
Tercero, el dato que cierra el círculo. Murgano, después de aconsejar a Messina que lo olvidara todo, fue nombrado responsable del Servicio de Tutela de Menores de la diócesis. Es párroco hoy de la Chiesa Madre de Enna y está pidiendo que lo absuelvan de falso testimonio.
Una afirmación de Tourn que no recogemos como hecho: escribe que la Conferencia Episcopal Italiana acaba de dar a Gisana «una promoción», sin decir a qué cargo, ni cuándo, ni con qué fuente. No la hemos encontrado. Si existe, es noticia; mientras no aparezca en un comunicado de la CEI, es una frase. Y el hilo que sigue abierto es el otro: el visitador apostólico que Roma mandó a Piazza Armerina en enero del año pasado, que estuvo en la zona del 15 al 18 de enero, que nunca fue identificado y que debía informar directamente al Papa. Veintiún meses después no consta que su informe se haya entregado ni qué dice. El 11 de diciembre habla Enna. Roma, de momento, no.
De Mattei escribió antes de que empezara
Messainlatino publicó el viernes un análisis de Roberto de Mattei sobre el encuentro de la familia, y hay que leerlo sabiendo cuándo se escribió: el propio texto lleva fecha interna del 21 de septiembre y está redactado todo en futuro, «del 7 al 14 de octubre se celebrará en el Vaticano». Es decir, no responde a nada de lo dicho en el aula estos días. Son principios, no crónica. Y una precisión que nos corrige a nosotros: de Mattei no lo llama encuentro de los diez años de
Amoris laetitia. La aritmética cuadra, porque la exhortación es de 19 de marzo de 2016, pero esa etiqueta la pusimos nosotros.
El argumento va en dos tiempos. El técnico concede lo que suele no concederse: que la teología moral siempre distinguió entre gravedad objetiva e imputabilidad subjetiva, y sitúa el problema no en el juicio de conciencia sino en el paso siguiente, «la posibilidad de transformar una valoración prudencial del confesor en una praxis eclesial que permita el acceso a la Eucaristía a quien sigue viviendo públicamente en una condición contraria a un mandamiento divino, sin propósito de abandonarla». Cita los números 301 y 305 de la exhortación, el
Percorso tematico que publicaron el 6 de julio la Secretaría General del Sínodo y el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y los cinco
dubia de 2016 de Burke, Brandmüller, Caffarra y Meisner, de los que recuerda que «ni esta pregunta ni los demás han recibido jamás respuesta».
El segundo tiempo es el que da título a la pieza y es el que de verdad le interesa: que el problema está aguas arriba y no aguas abajo, en la ausencia de predicación sobre los novísimos. De ahí el cierre sobre el Cielo y el infierno como destinos supremos del hombre, y la frase que resume su tesis: «la respuesta a la crisis de la familia no consiste en adaptar la ley de Dios a las debilidades humanas, sino en devolver a los hombres la confianza en la potencia de la gracia». No cita
Familiaris consortio ni
Humanae vitae, que es lo primero que uno esperaría en un texto así. Su pregunta final, en cambio, es legítima y nadie la ha contestado todavía: si el encuentro reiterará las ambigüedades o intentará releer el documento en sentido ortodoxo. El miércoles sabremos.
Dos Nobel y una frase de Parolin
El Nobel de la Paz de este año es para Navanethem Pillay, jurista sudafricana de ochenta y cinco años, anunciado el viernes en Oslo. Defendió a Mandela y a otros activistas contra el apartheid, fue la primera mujer no blanca en el Tribunal Supremo sudafricano, estuvo en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde su jurisprudencia contribuyó a establecer que la violación puede constituir crimen contra la humanidad y genocidio, fue Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos y presidió la comisión de investigación sobre los Territorios Palestinos Ocupados. Israel condenó el premio.
Parolin lo comentó con una sola frase, al margen de un acto sobre Newman: «Mientras se luche por los derechos humanos, creo que es algo positivo». No consta declaración del Papa ni de la Oficina de Prensa, lo cual no es lo mismo que un silencio deliberado.
Trump, en cambio, escribió largo en Truth Social: que no sabe nada de esa mujer y nadie más tampoco, que nadie había oído hablar de ella «aparte del hecho de que, muy evidentemente, odia a Israel», y que el premio «es una mancha indeleble sobre Noruega, una que nunca se olvidará». La Casa Blanca acusó al comité de poner la política por encima de la paz y sancionó de nuevo a la Corte Penal Internacional. Pillay dedicó el premio a los supervivientes de crímenes internacionales y bromeó con compartirlo con Trump.
El de Literatura, anunciado el día antes, fue para la poeta canadiense Anne Carson.
Matteo Castagna lo lee en Stilum Curiae como la coronación del modelo queer y le opone el realismo tomista. Hay una atribución suya que no sostiene: dice que Carson declaró en una entrevista que no soporta la autoridad del papado, y no cita el medio, la fecha ni la entrevista. Lo curioso del conjunto es la presentación del propio blog, que distingue entre los dos premios y llama al de la Paz «el bien merecido». La misma casa acepta a Pillay y rechaza a Carson, que es más matiz del que suele atribuirse a esa orilla.
Un patrimonio, un sobrino y ninguna cifra
Circula estos días un relato sobre bienes sustraídos a
monseñor Carlo Maria Viganò, excomulgado por cisma en julio de 2024, con sombras del Vaticano y del IOR. Hay que empezar por la cadena de manos, porque no es la que sugiere el titular.
Lo que Stilum Curiae publica no es un artículo propio: es un texto de Augusto Sinagra, difundido por Viganò en su cuenta de X, reproducido después por Tosatti sin una línea de verificación. Es la segunda entrega de una serie cuya primera parte no está en el blog.
El relato sostiene que Viganò confió fiduciariamente la gestión de sus bienes heredados a su sobrino, monseñor Carlo Maria Polvani, durante su nunciatura en Washington; que al detectar conductas singulares informó al cardenal Parolin, superior directo de Polvani; que el 1 de febrero de 2015 Parolin encaró a Polvani delante de su tío; que Polvani respondió anunciándole que a partir de ese momento era su peor enemigo y que haría todo lo posible por destruirlo; y que al día siguiente se presentó en el IOR y se apoderó del patrimonio con la aquiescencia del Instituto, que ni informó al titular.
Lo verificable es poco y lo decimos entero. Existe el sobrino: Polvani dirigió desde 2011 la oficina de información y documentación de la Sala de Prensa y en agosto de 2019 Francisco lo sacó de la Secretaría de Estado al Pontificio Consejo de la Cultura. Existe un comunicado de Viganò del 5 de mayo del año pasado anunciando que demandaría al IOR, a varios directores generales y a un prelado de la Curia no nombrado ante el tribunal civil de Roma, con Sinagra como abogado y Parolin señalado como testigo y no como demandado. Que la demanda se presentara no lo hemos podido verificar: no hay número de causa, ni estado procesal, ni cobertura independiente. Así que lo sostenible es que lo anunció, no que lo hizo.
Y lo que falta en el relato es justamente lo que lo haría relato. Ni un importe, ni un extracto, ni un decreto, ni un número de expediente, ni el nombre de un solo funcionario del IOR. Del «ingente patrimonio» no se da una cifra. La única fecha dura es el 1 de febrero de 2015. El texto encuadra además un litigio familiar y patrimonial en una tesis general de decadencia desde el Concilio, con la Pachamama y Francisco por medio, y llama a Prevost «el agustino» y lo sitúa al frente del Dicasterio para los Obispos, sin aludir a que es el Papa reinante. El primer comentarista del propio blog pregunta qué tienen que ver el Vaticano II, la Pachamama y Francisco con una controversia familiar. Es la objeción correcta y la hace la casa.
Queda un aviso para no mezclar expedientes. Sinagra es el abogado de Viganò en este asunto; el tratamiento de catedrático que le dan sus difusores no lo hemos podido confirmar en ninguna ficha institucional. Y hay un pleito anterior y distinto, de noviembre de 2018, en el que Viganò fue condenado a devolver unos dos millones de euros a su hermano en un litigio hereditario. Hermano, no sobrino; herencia, no IOR. Quien los junte está contando otra cosa.
Dos piezas con el mismo defecto
Notizie Nazionali publica que los hechos y las sentencias desmienten a Pietro Orlandi cuando habla de secuestro, firma Mario Barbato. El titular promete sentencias y el cuerpo no tiene ninguna: los únicos actos judiciales que cita son los archivos de 1997 y de 2015 de dos investigaciones de la fiscalía de Roma. Un archivo no es una sentencia y no desmiente un hecho; constata que no se hallaron elementos para sostener la acusación. El resto son razonamientos: que Pietro Orlandi cambió de versión sobre quién debía recoger a su hermana, y que en Corso Rinascimento, a pleno día y junto a Palazzo Madama, nadie vio violencia ni oyó gritos.
De ahí el autor concluye que Emanuela subió a un coche voluntariamente, traicionada por un abordaje improvisado o porque conocía a quien conducía, y que no hay secreto de Estado ni trama financiera ligada al IOR. Es una hipótesis sin una sola prueba forense, presentada como «la realidad», frente a otra hipótesis sin pruebas forenses a la que sí se le exigen. Y aquí está lo que une esta pieza con la anterior, que es lo que nos ha llamado la atención hoy: las dos reclaman pruebas a la tesis contraria y se eximen de aportarlas a la propia. Barbato reprocha a Orlandi la falta de pruebas y afirma sin ninguna que su hermana subió al coche por su voluntad; Sinagra reprocha al IOR una apropiación y no aporta un extracto, un decreto ni un número. Vienen de orillas opuestas y argumentan igual.
Más lecturas
Uccronline recupera la conversión del ateo más famoso del mundo, Antony Flew, y conviene afinar lo que en el titular queda grueso: el texto, que es la traducción de una reseña de Daniel Asia, dice que Flew murió en 2010, que su convicción «no deriva de la fe sino de la razón fundada en las pruebas», que su libro no se propone defender la verdad de ninguna religión concreta y que el Dios en el que creía es «el de Aristóteles, igual que el del judaísmo y el del cristianismo». El propio artículo pone «conversión» entre comillas y cierra con la frase de Flew: «algunos sostienen haber entrado en contacto con esta Mente. Yo todavía no». Teísmo filosófico, por tanto, y no conversión religiosa. La exageración está en el titular, no en el cuerpo.
El presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, monseñor Ramón Castro Castro, entregó al Papa un libro de más de doscientas páginas con fichas de personas desaparecidas en México, aportadas por sus familiares; el proyecto nació del Diálogo Nacional por la Paz después de la visita de Parolin en agosto, y la Compañía de Jesús cifra en más de ciento treinta y dos mil los desaparecidos en el país. Del Papa no hay palabras citadas: solo la descripción de los jesuitas mexicanos, que escribieron que se detuvo en las páginas e inclinó la mirada sobre las fotografías.
Y la asociación Donne in Vaticano celebra diez años, la primera asociación de mujeres que la Santa Sede reconoció, en diciembre de 2016.
Buen domingo.
«Porque muchos son los llamados y pocos los elegidos» (Mt 22, 14).