El sillón que deja Gambetti podría ser la salida de Parolin

El sillón que deja Gambetti podría ser la salida de Parolin
Pietro Parolin durante la celebración de la Misa en San Pedro (Vatican News)

El arcipreste de la basílica vaticana, vicario general para la Ciudad del Vaticano y presidente de la Fábrica de San Pedro, uno de los cardenales más identificados con el pontificado de Francisco, pasa a gobernar una archidiócesis de provincias. Los tres cargos quedan vacantes y runores en Roman sitúan a Parolin como posible sucesor, con Gallagher en la Secretaría de Estado.

El boletín de la Santa Sede de este sábado, 3 de octubre, confirma lo que InfoVaticana había adelantado el pasado 21 de julio: León XIV ha aceptado la renuncia de monseñor Bruno Forte, de 77 años, al gobierno pastoral de Chieti-Vasto tras veintidós años al frente de la archidiócesis abruzesa, y ha nombrado para sucederle al cardenal Mauro Gambetti, de 60, franciscano conventual, hasta hoy vicario general de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano, arcipreste de la basílica papal de San Pedro y presidente de la Fábrica de San Pedro. Tomará posesión el 29 de noviembre.

El comunicado no dice una palabra sobre quién ocupará los tres cargos que Gambetti deja vacantes. Los traslados desde la Curia a una sede residencial suelen anunciarse con el relevo ya resuelto, y la basílica vaticana, el Governatorato y la Fábrica son organismos demasiado delicados para quedar descabezados en vísperas de una semana en la que Roma acoge al episcopado mundial. Que el Papa haya preferido vaciar primero el puesto y decidir después su ocupante indica que la pieza siguiente del movimiento está todavía en estudio, o que no quiere revelarla aún.

Un cardenal de Francisco, fuera del Vaticano

Gambetti fue una de las creaciones más sorprendentes de Bergoglio. Custodio del Sacro Convento de Asís, recibió el capelo en el consistorio del 28 de noviembre de 2020 sin haber sido obispo, ordenado seis días antes a toda prisa en la basílica de San Francisco, y tres meses más tarde fue puesto al frente de San Pedro en sustitución del cardenal Angelo Comastri. Su gestión de la basílica, con la supresión de las misas privadas en los altares laterales en 2021, el confinamiento de la liturgia tradicional en la cripta, la apertura al patrocinio de grandes empresas tecnológicas para el gemelo digital del templo y una gestión de la Fábrica contestada en el interior de los Sacros Palacios, hizo de él una de las figuras más discutidas del entorno pontificio.

El traslado a Chieti-Vasto, una archidiócesis metropolitana histórica pero de peso menor, puede leerse de dos maneras y en Roma se leen las dos. La primera, la oficial, habla de la vuelta de un fraile a la vida pastoral. La segunda recuerda que un cardenal de 60 años sale de la Curia con muchos años de ministerio por delante y sin dicasterio alguno.

El sillón vacío y el nombre de Parolin

Lo relevante de la jornada está en lo que falta. El arciprestazgo de San Pedro, unido desde 2005 al vicariato general para el Vaticano y a la presidencia de la Fábrica, es uno de los pocos cargos de primer rango que permiten a un Papa recolocar con dignidad a un cardenal de la máxima categoría sin crear un dicasterio a medida. Y ese es precisamente el perfil que León XIV necesita acomodar si decide, como se viene comentando en Roma desde el verano, renovar la Secretaría de Estado.

La hipótesis más concreta la ha puesto por escrito Il Giornale d’Italia: el cardenal Pietro Parolin, de 71 años, trece al frente de la diplomacia vaticana y gran rival de Prevost en el cónclave de mayo de 2025, pasaría de la Secretaría de Estado a la basílica vaticana, y su puesto lo ocuparía monseñor Paul Richard Gallagher, actual secretario para las Relaciones con los Estados. El diario lo presenta como rumor, pero el movimiento de hoy le da verosimilitud: el sillón que Gambetti deja libre es exactamente el que esa operación necesita, y a Parolin le ofrecería una salida honorable, como antaño la tuvieron otros purpurados al final de su recorrido curial.

El guión tiene variantes. Korazym apuntaba en agosto a que Parolin podría relevar al cardenal Filoni, ya octogenario, como Gran Maestre de la Orden del Santo Sepulcro, un cargo de perfil internacional que encajaría con su biografía diplomática, y situaba al frente de San Pedro a monseñor Guido Marini, obispo de Tortona y antiguo maestro de ceremonias de Benedicto XVI. Cualquiera de las dos combinaciones supondría el cambio de mayor calado en la Curia desde la elección de León XIV, y en ambas Gallagher aparece como el hombre llamado a dirigir la Secretaría de Estado.

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