El Papa llama a Zelenski y la tregua se la había pedido a Putin, Kiev dice que hay contactos con Moscú, hay audiencia, veinticuatro nuevos para la Comisión Teológica Internacional: tres de ellos polémicos, el Osservatore no calla sino que reconduce.

El Papa llama a Zelenski y la tregua se la había pedido a Putin, Kiev dice que hay contactos con Moscú, hay audiencia,  veinticuatro nuevos para la Comisión Teológica Internacional: tres de ellos polémicos, el Osservatore no calla sino que reconduce.

Ocho días después de la operación, todos en los sacros palacios contienen la respiración, en este caso todos intuimos que la falta de noticias no es una buena noticia, si fueran buenas se darían con entusiasmo.  El Papa llamó ayer a Zelenski, es la segunda llamada a un jefe de Estado en guerra en tres días, después de la de Putin del viernes, y las dos giran sobre la misma ciudad sitiada. Hay además audiencia general mañana en la plaza, y no va a Castel Gandolfo: se queda en el Palacio Apostólico. De las tres cosas, dos tienen documento y una no. Y la que no lo tiene es la que todos los periódicos han dado por confirmada.

Llamó a Zelenski, y la tregua se la había pedido a Putin

El comunicado de la Sala Stampa, B0822 y doc. [01529-IT.01], tiene cuatro frases y hay que leerlo despacio, porque no dice lo que se está contando. En nuestra traducción del italiano, que es el original y del que no hay versión española oficial:

«En el día de hoy, el Santo Padre León XIV ha mantenido una conversación telefónica con S.E. el Señor Volodymyr Zelensky, Presidente de Ucrania. En el curso de la conversación, el Santo Padre ha recordado la grave situación en la ciudad de Oleshky, en la región de Jersón, refiriéndose a la petición de una tregua humanitaria ya presentada al Presidente de la Federación Rusa. El Santo Padre ha deseado que la colaboración de ambas partes pueda permitir la llegada de ayuda alimentaria y sanitaria y la evacuación voluntaria y segura de la población civil. El Santo Padre ha reiterado, por último, el compromiso de la Santa Sede en favor del diálogo y de la paz.»

La petición de tregua está dirigida a Moscú, no a Kiev. A Zelenski no le pide nada: le recuerda la situación de Oleshky remitiéndose a lo que ya había pedido a Putin, y a continuación desea —el verbo italiano es auspicare— que la colaboración de las dos partes permita entrar la ayuda y salir los civiles. No son dos llamadas simétricas. Es una petición y su seguimiento.

Hay además una palabra nueva. El comunicado del 16 decía «una tregua», sin más. El del 19 la cualifica retroactivamente como «tregua humanitaria», que es bastante más preciso y bastante menos de lo que algunos titulares entendieron el viernes. No menciona prisioneros de guerra, ni niños deportados, ni dice quién tomó la iniciativa de la llamada.

Lo que añade Kiev y no dice el Vaticano

La Presidencia de Ucrania publicó su propia nota a las 22:14, más de cuatro horas después de la vaticana, y se repite el patrón del Kremlin: ni «tregua» ni «evacuación» aparecen en el texto ucraniano. Kiev habla de «la catástrofe humanitaria en la Oleshky temporalmente ocupada», dice que está «preparando soluciones», informa al Papa de los ataques rusos y le agradece «todos sus esfuerzos por alcanzar una paz digna». Jersón no se nombra. Las ayudas alimentarias y sanitarias, tampoco. El vocabulario humanitario es exclusivamente vaticano, igual que el viernes.

Pero esta vez la asimetría se invierte en un punto, y es el dato del día: Zelenski afirma que «Su Santidad me informó de contactos con la parte rusa sobre esta cuestión». Eso es lo más parecido a un canal que existe documentado, y no lo dice la Santa Sede: lo dice Kiev. El comunicado vaticano no menciona contacto alguno.

La única palabra sobre el estadio la pone Ucrania

Y en la misma nota hay algo que anotar por lo que significa. Al desear al Papa una buena recuperación, la Presidencia ucraniana describe la operación como la extirpación de «an early-stage lung growth», una formación pulmonar en estadio inicial. Es un político parafraseando en una nota de cortesía: no es parte médico, no es fuente clínica y no es vaticano. Pero es más de lo que ha dicho la Santa Sede. Lo hemos vuelto a comprobar: el último documento médico es del 17 de octubre, son las dos comunicaciones a los periodistas de aquel día, y el índice de ese canal se cierra ahí: nada del 18, nada del 19, nada del 20. Ocho días después de la lobectomía no se ha publicado informe histológico, ni estadificación, ni plan de tratamiento. La única palabra sobre el estadio en todo el expediente la ha puesto la presidencia de un país en guerra, de pasada, en inglés.

«El Vaticano media»: lo dice uno, y sin fuente

Conviene cortar esto hoy, antes de que se instale. Domani, firma de Davide Maria De Luca, escribe «su intervención a mediar con Putin» como hecho consumado, y no cita documento, cargo ni fuente; más abajo, en el mismo texto, baja el tono a «reiterada la disponibilidad de la Santa Sede para favorecer el diálogo», que es otra cosa. La incoherencia es del artículo.

Los demás son más prudentes y uno roza la línea. ANSA, firma de Laurence Figà-Talamanca, no usa la palabra mediación y cita bien el comunicado, pero se atribuye una causalidad: que la apertura sobre Oleshky se produce «gracias a las presiones del Papa». El dato duro que maneja —negociación avanzada entre Kiev y Moscú para evacuar unos seis mil civiles— es de Dmytro Lubinets, comisario parlamentario ucraniano de derechos humanos, y él no lo vincula a la Santa Sede.

Lo que dicen los dos comunicados, el del viernes y el de ayer, es «compromiso de la Santa Sede en favor del diálogo y de la paz». En ninguno de los dos se ofrece como mediadora ni se atribuye papel negociador. Entre eso y «el Vaticano media» hay un salto que ningún papel autoriza. Vatican News, por cierto, atribuye a Parolin que la llamada a Putin fue iniciativa del Papa, y no dice nada equivalente de la de Zelenski.

Hay audiencia mañana, y no hay papel

Esto es lo que no tiene documento. Lo hemos buscado en tres sitios: el Boletín del 19 trae dos entradas y ninguna es un aviso de audiencia, el del 20 no existía todavía, y «Comunicazioni ai giornalisti» cierra el 17 de octubre. La nota de la Prefectura del 12, que anulaba «todas las audiencias hasta el martes 20 de octubre», no ha sido sustituida por ninguna otra. El miércoles cae justo el día siguiente al límite, de modo que formalmente no hay nada que revocar; tampoco hay nada que confirme.

Lo que hay es un briefing oral, y los tres medios que lo recogen le dan tres rangos distintos. AgenSIR escribe que la audiencia se celebrará «como de costumbre, en la plaza de San Pedro» y que «lo hace saber la Sala Stampa». Avvenire, firma de Giacomo Gambassi, dice que la Sala Stampa «anuncia oficialmente» que el Papa tendrá la audiencia. Y ANSA lo atribuye en el cuerpo a «fuentes vaticanas», dejando la Sala Stampa para el subtítulo. El mismo briefing, de boca de la misma gente, convertido en tres cosas que no son equivalentes.

Castel Gandolfo: hoy no, o nunca

La cita más precisa es la que da Avvenire de la Sala Stampa: «permanece en el Palacio Apostólico, donde continúa la recuperación y la reanudación». Pero hay un matiz que no ha respetado nadie. AgenSIR y ANSA escriben «hoy no va»; Avvenire y EWTN lo dan como renuncia a la estancia. Un «hoy no» y un «no irá» no son lo mismo, y el comunicado no existe para decidirlo.

Y falta la otra mitad: nadie puede decir quién había anunciado que iría. AgenSIR precisa expresamente que no identifica la fuente de aquel anuncio previo. De modo que la noticia «el Papa renuncia a Castel Gandolfo» se sostiene sobre un plan que no consta que nadie haya hecho público.

Y Asís sigue sin anunciarse

El encuentro de la Comunidad de San Egidio por los cuarenta años de la jornada de 1986 se cierra el 27 de octubre, y la asistencia del Papa sigue sin aviso oficial: Avvenire dice que la Sala Stampa lo dirá «en breve» e Il Messaggero la daba ayer por incierta. Es exactamente lo que ANSA precisó el día 17.  Vatican News lo dio por hecho el 6 de octubre, antes de la operación: «a cerrar el acto de este año será el Papa León XIV», y «el Papa estará en Asís el último día». Pero quien lo decía era Marco Impagliazzo presentando la edición, y el obispo de Asís, Felice Accrocca, declarándose «muy contento del regreso del Santo Padre». No había Boletín ni comunicado detrás, y sigue sin haberlo. Que lo publique un medio vaticano no lo convierte en anuncio de la Santa Sede.

Veinticuatro nombres para la Comisión Teológica Internacional

El otro acto de ayer. El Boletín B0821, doc. [01528-IT.01], bajo el epígrafe «Rinunce e nomine», nombra veinticuatro miembros de la Comisión Teológica Internacional. Y conviene precisar qué publica y qué no: publica los veinticuatro nombramientos y ninguna renovación. Los seis mandatos renovados y el total de treinta miembros los dan Vatican News y Silere non possum, no el Boletín. Son dos planos y más de un medio los está fundiendo.

Los datos: undécimo quinquenio, 2026-2031; ocho mujeres, cinco de ellas laicas, frente a cinco en el quinquenio anterior; trece europeos, cinco sudamericanos, cuatro asiáticos, cuatro africanos, tres norteamericanos y un australiano. La Comisión la creó Pablo VI en 1969 y sus estatutos son el motu proprio Tredecim anni iam de Juan Pablo II, del 6 de agosto de 1982: el artículo 1 le encarga estudiar «los problemas doctrinales de gran importancia» y asistir al magisterio, el artículo 2 pone al frente al cardenal prefecto de la Doctrina de la Fe —hoy Víctor Manuel Fernández— y el artículo 4 fija el tope de treinta miembros y los mandatos de cinco años renovables. Secretario general, monseñor Piero Coda.

Tres de los nombrados, y tres documentos«

 

Circula desde anoche una pieza que llama “herejes notorios” a tres de ellos. El adjetivo no lo vamos a usar, porque hemos cotejado sus ocho atribuciones una por una y hay una reescrita, otra que no existe y dos que son de otro autor. Pero el fondo existe, y se puede escribir mejor.

Sara Parvis, de la School of Divinity de Edimburgo, escribió en 2020, en Teología y Vida —la revista de la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Chile, no un boletín militante—, que «solo se permite llegar a obispos a aquellos hombres de los que consta que creen explícitamente que las mujeres no pueden ser ordenadas», y que «el Papa Francisco sigue hablando habitualmente, en términos teológicos, de “la mujer”: no existe una “mujer” genérica como sujeto teológico o moral distinto: solo hay mujeres». Enfrente: Ordinatio sacerdotalis, de Juan Pablo II, 22 de mayo de 1994, declara que la Iglesia «no tiene en modo alguno la facultad de conferir a las mujeres la ordenación sacerdotal» y que eso «debe ser mantenido de modo definitivo»; y el Responsum de Ratzinger del 28 de octubre de 1995 añade que esa doctrina «ha sido propuesta infaliblemente por el magisterio ordinario y universal».

Tiago de Fraga Gomes, de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul, sostiene en un artículo de enero en Fronteiras, escrito con Vanessa Mirapalheta Oliveira, que «ninguna religión histórica es absoluta» y que «la singularidad de Jesús de Nazaret no puede absolutizarse hasta el punto de excluir a las demás religiones». Enfrente: Dominus Iesus, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 6 de agosto de 2000, firmada por Ratzinger y Bertone, que declara contrario a la fe católica «considerar la Iglesia como una vía de salvación junto a las constituidas por las otras religiones».

Claudia Leal Luna, del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, dijo en una entrevista del 17 de marzo de 2021, dos días después de publicarse el Responsum sobre las bendiciones, que «a la moral sexual de la tradición cristiana le falta dar algunos pasos» y que la antropología de aquella declaración era «un tanto taxidérmica», porque distingue entre bendecir a la persona y bendecir sus relaciones. Enfrente: el Responsum del 22 de febrero de 2021, firmado por Ladaria, responde «negativamente» a si la Iglesia puede bendecir uniones del mismo sexo, y Fiducia supplicans, del 18 de diciembre de 2023, lo cita cinco veces sin derogarlo. Y el dato que no ha dado nadie y que vuelve el asunto del revés: Leal Luna es consultora del Dicasterio para la Doctrina de la Fe desde el 23 de septiembre de 2024, por Boletín. Lleva dos años asesorando al dicasterio, nombrada por el mismo prefecto que preside la Comisión, y nadie dijo nada entonces.

«La cortesanía papal ya ha hecho su tiempo»

Messainlatino publica, con entradilla de Luigi Casalini, un análisis cedido por Luis Badilla, que es alguien a quien hay que presentar: chileno, llegado a Italia en 1973, décadas en Radio Vaticana, y fundador y director durante catorce años de Il Sismografo, el agregador de prensa religiosa en cinco lenguas que nació dentro del Vaticano como apoyo a la Sala Stampa y que él cerró el 17 de diciembre de 2023. Su tesis de ahora es que la Sala Stampa ha hecho estos días «una información irreprochable», que «ahora hay una sola fuente, la oficial», y que con Francisco el recorrido fue «más complejo y fragmentario». Cierra: «comprender el pontificado actual exige, antes que nada, la conciencia de que la cortesanía papal ya ha hecho su tiempo».

No nombra a ningún cortesano, y conviene decirlo porque el titular invita a buscarlo: alude en genérico a la prensa adulatoria y a «algunos altos prelados de la Curia romana». Lo recogemos por quien lo firma y porque su veredicto sobre la información oficial de esta semana es exactamente el contrario del nuestro. Dejamos los dos juntos y que el lector elija: la audiencia de mañana no tiene aviso escrito, los partes diarios se suspendieron el 16 y el informe histológico no se ha publicado ocho días después. Eso es lo que hay en los canales.

Y hay dentro una cita de Parolin que no se parece en nada al Parolin que lleva cuatro días recibiendo. Dicha al margen de un congreso sobre Juan Pablo I: «estamos confiados y naturalmente lo acompañamos todos con nuestra oración y con nuestro afecto», «a todos nos ha impresionado la serenidad» y «esperamos, como él ha dicho, que estemos justo al principio de esta dificultad». Lo último es un eco de la «fase muy inicial» que dijo el propio Papa el día 11.

«Querido Parolin, usted no puede sustituir al Santo Padre»

Ese es el titular real de la columna de Mario Giordano en La Verità, una carta abierta de opinión, no una crónica. Y es el mejor ejemplo de lo que venimos diciendo sobre este expediente: entrecomilla de Parolin una sola palabra, «rimodulare», no da fecha ni lugar, y no recoge la cláusula que él puso en la misma intervención, que no se pueden hacer previsiones de ningún tipo. Hecho nuevo verificable: ninguno.

Lo que sí tiene son dos afirmaciones sin fuente alguna —que Parolin iba en cabeza en las votaciones del cónclave hasta el último momento y que le perjudicó un bulo sobre su salud— y tres frases de las que se van a citar: «lo único que hay que remodular, a lo sumo, son sus expresiones»; «no se puede poner a un Papa bajo tutela, a lo sumo se pone bajo tutela a un Secretario de Estado»; y el viejo dicho, «al cónclave quien entra Papa, sale cardenal».

A quien busque el dato médico del mismo periódico, está en otra pieza: la crónica de Giuliano Guzzo del día 18, donde el oncólogo Francesco Cognetti, docente en la Universidad UniCamillus de Roma, calculaba —en discurso indirecto y hablando en torno al día 15— que «ya dentro de una semana podrían incluso estar en condiciones de levantar la reserva sobre el viaje a Sudamérica».

El dossier de Fides, titulado por lo menos interesante

La Nuova Bussola dedica una pieza, firma de Anna Bono, al dossier estadístico de Fides que dimos el sábado, y lo titula «Católicos en aumento en todos los continentes. Boom en África». El titular es exacto y es el menos interesante posible. Exacto, porque Fides afirma que el incremento se dio en los cinco continentes. Y menos interesante, porque vale solo para los bautizados: en el mismo dossier las religiosas caen 9.292, los seminaristas mayores 2.891, los menores 980, los religiosos no sacerdotes 237, los sacerdotes religiosos 71 y los sacerdotes de Europa 2.483.

Pero lo llamativo es la omisión. Titula «boom en África» y no menciona en ningún punto que África haya superado a Europa, que es el cruce histórico y que Fides dice con todas las letras. La diferencia son 1.072.000 bautizados y se deduce de las cifras que la propia pieza publica: da el dato y pierde la noticia.

Y una precisión sobre la otra pieza de la Bussola, esta de Nico Spuntoni, que cita bien el texto del Ángelus y enlaza al original. Atribuye al Papa la concesión de la indulgencia plenaria por el centenario de la Jornada Misionera. El texto oficial del Ángelus no menciona ninguna indulgencia: se concedió por decreto de la Penitenciaría Apostólica. No la pronuncio el Papa León en el ángelus.

Romano en español, y tres citas que no están

Lo que circula hoy firmado por Antonio Romano en el blog de Marco Tosatti es la traducción al español, a cargo de José Arturo Quarracino, de la pieza italiana del 16 de octubre que ya comentamos. La propia página lo declara y enlaza el original. No es una segunda entrega. La segunda entrega existe, es del mismo 19, está en italiano y se llama «Amoris Laetitia Operata d’Urgenza al Capitolo VIII»: es otra pieza.

Aprovechamos para cotejar sus atribuciones, porque hay tres que no se sostienen. La frase «abramos la puerta, no nos cerremos» existe, pero no es de un discurso a las universidades pontificias: es de la homilía de la misa de inauguración del año académico, el jueves 8 de octubre en la basílica de San Pedro, y ese texto no menciona Amoris laetitia en ningún punto; la encíclica que cita es Magnifica humanitas. La frase que atribuye a la homilía que leyó Tagle el 14 no es verificable: vatican.va publica el epígrafe de esa homilía sin texto debajo. Y el discurso de apertura del 7 y el mensaje del 19 de marzo que cita no los hemos encontrado. Insinúa además, sin un solo documento, que el momento del ingreso del Papa fue oportuno y que el informe del encuentro se retuvo: las dos cosas son conjetura suya y así las damos.

El amigo del Papa, y lo que el NCR dice con todas las letras

Justin McLellan entrevista en el National Catholic Reporter al agustino Arthur Purcaro, hoy vicepresidente adjunto de Misión y Ministerio en la Universidad de Villanova, que conoció a Prevost en 1985 cuando este visitó la aldea andina donde él estaba destinado y convivió con él seis años en Roma, de 2001 a 2007, mientras dirigía la Orden. El titular es su frase: «quizá el cómo, pero no el qué». Espera «una pequeña desaceleración del ritmo», pero añade que le sorprendería «que hubiera algún cambio en la velocidad de los cambios de personal». Y sobre la enfermedad: «creo que él sabía que esto era mucho más que algo menor».

Lo que vale el apartado, sin embargo, no es la entrevista: son dos frases del redactor. Que «se necesitan más resultados de pruebas para determinar el estadio del cáncer del Papa y hasta dónde se había extendido», y que «no está claro qué tratamiento adicional necesitará, si alguno». Un periódico católico estadounidense escribe el 19 de octubre, en su propia voz, lo que la Santa Sede no ha dicho en ocho días. Y no nombra quimioterapia ni radioterapia, porque tampoco lo sabe.

El Osservatore no calla: reconduce

La edición 238 del Osservatore Romano, del 19, lleva en portada la crónica del Ángelus titulada con la frase del Papa, «he sentido realmente su apoyo», sin firma. Y no practica el silencio que cabría suponer: nombra «el programado viaje de principios de noviembre a América Latina», da la audiencia general del miércoles 21 con fuente nombrada —Matteo Bruni— y publica además una entrevista de Andrea Tornielli al cirujano en cuya pregunta aparece la palabra «adenocarcinoma pulmonar».

Lo que omite es otra cosa, y es precisa. En la crónica no aparecen las palabras cáncer, tumor ni adenocarcinoma: la dolencia se nombra por la vía quirúrgica, «la operación al pulmón derecho». El informe histológico está ausente de toda la edición. Y Parolin no se menciona ni una vez. Faltan también la indulgencia plenaria, la Jornada Misionera y el comentario del evangelio, que era la mitad del Ángelus.

Dicho sin adjetivos: el periódico de la Santa Sede no calla,  intenta reconducir. Pone el agradecimiento en el titular, concede el viaje y la audiencia con fuentes con nombre, y sustituye la pregunta por el pronóstico con la respuesta del cirujano. Quien sí tituló por donde iba el texto fue la Agencia Fides: «León XIV: que la Iglesia sea siempre fiel al mandato misionero recibido de Cristo Resucitado».

«Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas» (Lc 12, 35).

Y la oración que  seguimos rezando con intensidad:

«Oremus pro Pontifice nostro Leone. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.»

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