En el centenario de aquella gloriosa gesta

Artículo de mi muy querido amigo Nemesio Rodíguez Lois conmem0rándolo:

1 de julio de 2026

¿Fue legítima la cristiada?

El ataque a la libertad religiosa fue legal pero ilegítimo; por eso la rebelión en defensa de la libertad de culto fue legítima.

Cada vez está más cercano el 1 de agosto, día en que se cumple un siglo de que los obispos mexicanos ordenaron tanto el cierre de templos como la suspensión de Misas y sacramentos en todo el país.
Los obispos tomaron tal medida para mostrar su inconformidad por la política anticatólica seguida por el presidente Plutarco Elías Calles.
Tras la suspensión de cultos, empezaron las rebeliones armadas…
Una protesta general llevada a cabo con la fuerza de las armas y en la cual participaron dieciocho estados de la República Mexicana.
Un siglo está a punto de cumplirse de aquel movimiento armado conocido como la Cristiada.
La Cristiada, una epopeya digna de ser cantadas por poetas al estilo de un Homero con la “Iliada” o de un Virgilio con la “Eneida”
Sin embargo, a partir de que finalizó el conflicto, un manto de silencio se encargó de ocultar lo que había pasado.
Lógico que así sucediera puesto que al Sistema fundado por Calles y materializado en un partido único, no le convenía reconocer como unos rancheros analfabetos y mal armados con escopetas hubiesen estado a punto de derrotar al poderoso ejército mexicano que estaba apoyado por el ejército más fuerte del mundo como era el de los Estados Unidos.
Una vergüenza humillante para el Sistema (PRI-GOBIERNO) que durante siete décadas gobernó al país por medio de un partido único.
Eso explica el manto de silencio.
Ahora bien y en otro orden de ideas, vale la pena preguntarse: ¿Qué tan legítima fue la rebelión de los cristeros?
Desde luego que -apegándose a las leyes en aquel entonces en vigor- el gobierno de Calles era legal puesto que se apoyaba en fundamentos jurídicos emanados de la Constitución.
Ante ello. ¿Fue legítima la rebelión de los cristeros?
Es aquí donde hacemos una distinción entre legalidad y legitimidad.
*Legalidad: Afecta lo externo o sea la forma. En este caso es legal todo acto que se apegue a la ley vigente.
*Legitimidad: Es algo mucho más profundo puesto que se basa en el apoyo que dicho acto tenga en el Derecho Natural.
Así pues, puede ser legal una ley que ordene matar a los ancianos, pero, al mismo tiempo, ser ilegítima porque esa ley afecta el sagrado derecho a la vida.
Quien desobedezca dicha ley estará obrando legítimamente, aunque esté cometiendo una falta contra le legalidad.
Aquí lo más importante es la legitimidad, aunque no se tenga legalidad.
Un gobernante pudo haber llegado al poder apoyándose en las normas jurídicas en vigor, pero perder la legitimidad si atenta contra los sagrados derechos naturales.
Tal fue el caso de Calles quien -a pesar de contar con la legalidad- perdió la legitimidad al impedirle al pueblo practicar libremente su religión.
Y al carecer de legitimidad como gobernante, lo más lógico fue que el pueblo se opusiera a un gobernante ilegítimo y dictatorial.
Vale la pena recordar unos versos que escribió Lope de Vega allá por el siglo XVII:
                                                      “Todo lo que manda el rey

                                                       Si va contra lo que Dios manda

                                                       No tiene fuerza de ley

                                                       Ni es rey quien lo demanda”

Lope de Vega
Según esto, las órdenes dadas por Calles no solamente carecían de la fuerza que debe tener una ley sino que -lo más importante- Calles carecía de autoridad moral para aplicarlas.
Así pues, el movimiento cristero (Cristiada) fue algo totalmente legítimo.
Cuando los cristeros andaban levantados en armas, muchos sintieron escrúpulos de conciencia en el momento de decidir si se rebelaban o no contra el gobierno.
Fue entonces cuando monseñor José María González Valencia, arzobispo de Durango, publicó una Carta Pastoral con fecha 11 de febrero de 1927 de la cual resaltamos un párrafo que aclara la cuestión:
“….Nos nunca provocamos este movimiento armado. Pero una vez que, agotados todos los medios pacíficos, ese movimiento existe, a nuestros hijos católicos que andan levantados en armas por la defensa de sus derechos sociales y religiosos, después de haberlo pensado largamente ante Dios y de haber consultado a los teólogos más sabios de la ciudad de Roma, debemos decirles: Estad tranquilos en vuestras conciencias y recibid nuestra bendición”
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