Cupich, que sigue siendo Mierdich tuvo que automoderarse

El cardenal Cupich pide a los católicos abandonar las creencias más preciadas en aras al diálogo

Sabemos que la improvisación casi siempre está reñida con la precisión. Las palabras preocupantes  dirigidas a los católicos estadounidenses del Papa León en relación con el caso del senador demócrata Durbin está levantando ampollas.  Se ha sabido que el senador ha renunciado al premio . El Papa ha confundido la doctrina sobre el aborto con la pena de muerte, afirmando que « decir ‘ estoy en contra del aborto ‘ pero ‘ a favor de la pena de muerte ‘ no es verdaderamente provida, como tampoco lo es « estar de acuerdo con el trato inhumano a los inmigrantes en Estados Unidos».  Como la pena de muerte o la inmigración, que, si bien son importantes, permiten un debate legítimo entre los fieles y no todas son igualmente serias moralmente. «Este enfoque relativista, que parece minimizar la gravedad de los pecados contra la vida, solo alimenta la ya generalizada confusión doctrinal y socava la claridad moral que se espera del Pastor Universal».

El Papa León ya está bajo fuego por sus comentarios del martes, cuando dijo: «Quien dice que está en contra del aborto pero a favor de la pena de muerte no es realmente provida. Quien dice que está en contra del aborto pero que está de acuerdo con el trato inhumano a los inmigrantes en Estados Unidos, no sé si eso es provida». Todo en medio de la disputa por  los planes del cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, de honrar al senador demócrata de Illinois Dick Durbin , un político católico que apoya el derecho al aborto, con un premio a la trayectoria por su defensa de la inmigración. El martes, Durbin “ha decidido no recibir un premio en nuestra celebración Keep Hope Alive”, lo dice el mismo Cupich. 

Cupich sangra por la herida ¿ha recibido órdenes de arreglar el entuerto?:  «El senador Durbin me informó hoy que ha decidido no recibir un premio en nuestra celebración de Keep Hope Alive. Si bien me entristece esta noticia, respeto su decisión. Sin embargo, quiero aclarar que la decisión de otorgarle un premio se tomó específicamente en reconocimiento a su singular contribución a la reforma migratoria y su inquebrantable apoyo a los inmigrantes, tan necesario hoy en día. Sin embargo, sería negligente si no aprovechara esta oportunidad para compartir algunas reflexiones adicionales que ofrezco como su pastor. Al reflexionar sobre mis 50 años como sacerdote y 27 como obispo, he visto cómo las divisiones dentro de la comunidad católica se profundizan peligrosamente. Estas divisiones dañan la unidad de la Iglesia y socavan nuestro testimonio del Evangelio. Los obispos no pueden simplemente ignorar esta situación, ya que tenemos el deber de promover la unidad y ayudar a todos los católicos a abrazar las enseñanzas de la Iglesia como un todo coherente».

«La tragedia de nuestra situación actual en Estados Unidos radica en que los católicos se encuentran políticamente desamparados. Las políticas de ninguno de los dos partidos políticos reflejan a la perfección la amplitud de la doctrina católica. Además, las encuestas tienden a mostrar que, en materia de políticas públicas, los propios católicos siguen divididos por líneas partidistas, al igual que todos los estadounidenses. Este estancamiento se ha afianzado con los años y nuestras divisiones socavan nuestra vocación de dar testimonio del Evangelio. La controversia de estos últimos días señala la profundidad y el peligro de tal impasse. Algunos dirían que la Iglesia nunca debería honrar a un líder político si este sigue políticas diametralmente opuestas a elementos críticos de la doctrina social católica».

«Pero la trágica realidad en nuestra nación hoy es que prácticamente no hay funcionarios públicos católicos que persigan consistentemente los elementos esenciales de la doctrina social católica porque nuestro sistema de partidos no se lo permite. La condena total no es la solución, ya que cierra el debate. Pero el elogio y el estímulo pueden abrirlo, al invitar a quienes lo reciben a considerar cómo extender su buen trabajo a otras áreas y problemas. En términos más generales, un enfoque positivo puede mantener viva la esperanza de que vale la pena hablar y colaborar para promover el bien común. Nadie quiere relacionarse con alguien que lo trata como una amenaza moral absoluta para la comunidad. Pero las personas se relacionarán, e incluso podrían aprender de, quienes reconocen su contribución a un esfuerzo común».

«También es importante dejar claro que sería erróneo interpretar las decisiones sobre el evento “Keep Hope Alive” como una moderación en nuestra postura sobre el aborto. Afirmamos firmemente lo que el Catecismo de la Iglesia Católica establece claramente: «Desde el siglo I, la Iglesia ha afirmado la maldad moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado y permanece inmutable». Asimismo, no debe haber duda sobre nuestro deber de defender leyes que protejan la vida humana, así como el derecho de la Iglesia al libre ejercicio de la religión. Los obispos católicos respondieron heroicamente cuando el derecho a la vida de los no nacidos fue negado por las decisiones de 1973 de la Corte Suprema. Ese derecho a la vida aún debe defenderse sin concesiones».

Otro problema, el de la inmigración, ha sido abordado inadecuadamente por nuestra nación durante mucho tiempo, pero también es un problema en el que los obispos estadounidenses hemos invertido nuestra energía y recursos desde hace mucho tiempo. Hace treinta años, San Juan Pablo II pronunció una homilía en nuestra nación en la que defendió con vehemencia los derechos de los no nacidos, los ancianos y las personas con discapacidad, y citó el poema inscrito en la base de la Estatua de la Libertad. Preguntó: «¿Se está volviendo la América actual menos sensible, menos compasiva con los pobres, los débiles, los extranjeros, los necesitados? ¡No debe ser así!».

Hoy todo se pesa y se mida y ya tenemos muchas personas se han manifestado en contra de que el Papa León bendiga un bloque de hielo durante una cumbre mundial de iglesias sobre el cambio climático , un  “extraño ritual hippie pagano de adoración a la Tierra”. Una grabación del Papa bendiciendo un bloque de hielo se ha compartido ampliamente en línea. Varias figuras han criticado la acción, calificándola de «paganismo» y afirmando que «el líder de la Iglesia Católica no debería estar cerca de esta tontería». El evento se desarrolló en el contexto de una creciente polarización política en Estados Unidos en torno a cuestiones climáticas, con el Papa León lanzando críticas veladas a quienes ridiculizan la ciencia del calentamiento global. Al mismo tiempos el Papa León ya enfrenta reacciones negativas por sus comentarios sobre el aborto y lo que significa ser pro vida.

Pese al respaldo pontificio.

Si es que los Estados Unidos son muy especiales  y allí si tienen que cantarle las cuarenta a alguien, se las cantan. Y Mierdich las escuchó.

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