Santa Ángela de la Cruz: la religiosa sevillana que fundó una congregación para vivir entre los más pobres

Santa Ángela de la Cruz: la religiosa sevillana que fundó una congregación para vivir entre los más pobres

La Iglesia celebra este jueves 5 de noviembre la memoria de santa Ángela de la Cruz, fundadora de la Compañía de la Cruz y una de las figuras más queridas de la historia religiosa de Sevilla. La fecha coincide con el 44.º aniversario de su beatificación, celebrada por san Juan Pablo II durante su viaje apostólico a España en 1982.

Nacida en Sevilla en 1846, María de los Ángeles Guerrero González, conocida como sor Ángela de la Cruz, dedicó su vida a la atención de los enfermos y de las personas más necesitadas, desde una espiritualidad marcada por la pobreza y la unión con Jesucristo crucificado.

Una vocación nacida en una familia humilde

Ángela Guerrero creció en un ambiente familiar profundamente religioso y comenzó a trabajar desde muy joven en un taller de zapatería.

Su contacto con la pobreza y el sufrimiento de numerosas familias sevillanas influyó en el desarrollo de su vocación.

Después de distintas experiencias de discernimiento religioso, comprendió que su camino consistía en fundar una comunidad dedicada a vivir entre los pobres y a servirlos personalmente.

En 1875 inició la Compañía de la Cruz, cuyos miembros se comprometieron a llevar una vida sencilla, austera y profundamente religiosa.

La nueva congregación se distinguió por la atención domiciliaria a enfermos, especialmente a aquellos que carecían de medios económicos y de personas que pudieran asistirlos.

La pobreza como forma de vida

Uno de los aspectos más característicos de la espiritualidad de santa Ángela fue su decisión de no limitarse a ayudar a los pobres desde fuera, sino compartir voluntariamente sus condiciones de vida.

Las Hermanas de la Cruz adoptaron una existencia austera, basada en la oración, la penitencia, el trabajo y la atención directa a los necesitados.

En su homilía de beatificación del 5 de noviembre de 1982, Juan Pablo II recordó que sor Ángela quiso instalar su instituto dentro de la pobreza.

El Pontífice destacó que las religiosas atendían a trabajadores sin recursos, familias sin hogar, enfermos y personas que necesitaban educación o asistencia material.

También recordó que su actividad estaba inspirada en una caridad ejercida por amor a Cristo y sin distinción de personas.

La cruz y la caridad cristiana

La espiritualidad de santa Ángela se desarrolló alrededor del misterio de la Cruz.

La religiosa entendía que la unión con los sufrimientos de Jesucristo debía traducirse en una entrega generosa a los demás.

Su obra se extendió progresivamente fuera de Sevilla y alcanzó distintas localidades andaluzas y españolas.

Murió el 2 de marzo de 1932, dejando una congregación dedicada a continuar su apostolado entre los pobres.

Fue beatificada por Juan Pablo II en 1982 y canonizada por el mismo Pontífice en Madrid el 4 de mayo de 2003.

Su memoria permanece especialmente arraigada en Andalucía, donde las Hermanas de la Cruz continúan desarrollando una labor religiosa y asistencial inspirada en las enseñanzas de su fundadora.

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