El Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Polaca, reunido de urgencia este miércoles 4 de noviembre en Varsovia, se ha ofrecido a mediar en el enfrentamiento entre el Gobierno de Donald Tusk y el presidente Karol Nawrocki por el control del Tribunal Constitucional, y ha convocado a los católicos del país a un día de ayuno y penitencia el martes 10 de noviembre. En el texto aprobado, los obispos declaran su «disposición a prestar toda la ayuda posible» para poner en marcha y sostener un proceso de mediación y diálogo entre las partes.
Los obispos piden no agravar el conflicto, emprender un diálogo constructivo y resolver todas las dificultades de forma pacífica, y reclaman que se abandonen los prejuicios y las acciones de fuerza. Advierten de que las divisiones políticas y sociales, ahondadas durante años, están derivando en odio y agresividad, y recuerdan que la responsabilidad por el bien común recae de manera especial en los políticos. «Junto con el Santo Padre creemos en el diálogo y rechazamos la violencia y el odio», escriben. El texto cita a León XIV, que ha pedido reconocer que la paz se construye sobre la justicia, el respeto a la ley y el diálogo, y no sobre la violencia, y recoge la advertencia de Juan Pablo II en Centesimus annus de que una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo abierto o encubierto.
La declaración termina con una llamada a la oración. Los obispos invitan a los fieles a pedir por la paz social, el entendimiento nacional y la reconciliación, proponen cantar la Súplica y el himno Boże, coś Polskę y rezar la oración por la patria del jesuita Piotr Skarga. «Recemos por la luz y la sabiduría para los gobernantes», piden. Las citas, en polaco en el original, son traducción de esta redacción.
La reunión la anunció el martes en un vídeo el cardenal Konrad Krajewski, arzobispo de Łódź, que explicó que el Consejo Permanente se reuniría para pronunciarse sobre la situación del país en nombre de millones de católicos y creyentes. Según el portal alemán katholisch.de, es la primera sesión extraordinaria de este órgano en muchos años. Lo forman catorce obispos, entre ellos el presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo de Gdansk, Tadeusz Wojda, y los cardenales Krajewski y Grzegorz Ryś. El portavoz del episcopado, el sacerdote Leszek Gęsiak, resumió el contenido de la declaración, según EWTN Polska.
La crisis se agravó el viernes 30 de octubre, cuando la policía entró en el recinto del Tribunal Constitucional y una de sus juezas anunció la suspensión de su presidente, Bogdan Święczkowski. Nawrocki interrumpió un viaje oficial a Senegal y regresó a Varsovia esa misma noche. El presidente acusa al Gobierno de haber provocado una grave crisis constitucional y de actuar ilegalmente; el Gobierno le reprocha desde hace meses que se niegue a tomar juramento a cinco jueces constitucionales elegidos por la Cámara baja. El sábado 31, la presidencia de la Conferencia Episcopal ya había pedido diálogo y oración, sin pronunciarse sobre las responsabilidades del conflicto.
El nuevo texto tampoco señala culpables, pero va más allá que el del sábado. Los obispos polacos han pasado de pedir diálogo a ofrecerse para hacerlo posible, y de la oración al ayuno de todo el país.
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