Ha dimitido Óscar Puente y Vida Nueva lo ha sacado en procesión. El ministro de Transportes anunció su marcha el martes en la Diputación Permanente del Congreso, después de los accidentes ferroviarios de Adamuz, en enero, y de Urda, el 28 de octubre: 115 muertos entre los dos. La revista tituló al día siguiente con la caída del político «de izquierdas que va a misa», y el titular ya reparte los papeles. Decide quién va en el paso.
La crónica está ordenada, en cierto modo, como un cortejo. Abre la marcha el estandarte, que son las palabras del ministro sobre su decisión, «cuestión de dignidad política, coherencia y empatía con las víctimas», colgadas sin tocarles una coma; siguen las autoridades, con el agradecimiento de Sánchez en X; los reproches del PP y de Vox caben en una frase cada uno (a los de la acera se les ve de refilón), y al final llega el paso, que es lo que la gente ha venido a ver.
El paso es de 2020.
Casi dos tercios de la hagiografía reproducen la entrevista que el director de la publicación, José Beltrán, hizo al entonces alcalde de Valladolid para un número sobre el laicado, publicado el 5 de enero de aquel año. Allí la revista lo presentaba como un político que se sabe «católico y socialista. O a la inversa, sin que el orden altere el producto». La fórmula viene de la tabla de multiplicar, y en la tabla de multiplicar funciona.
Fuera de ella, el producto se conoce: el Consejo de Ministros del que Puente formaba parte acordó el 14 de octubre de 2025 impulsar la reforma del artículo 43 de la Constitución para blindar el aborto, y el 7 de abril de 2026 aprobó el proyecto definitivo. El orden, efectivamente, no alteró el producto.
En la misma conversación, Puente sostenía que «no se puede condenar a partidos que tienen un contenido social cercano al Evangelio porque no compartan posiciones sobre la eutanasia o el aborto». Vida Nueva lo reproduce casi siete años después sin una línea de contraste, y no por falta de bibliografía.
Evangelium vitae, en su número 73, no permite hacer campaña por una ley que admite el aborto o la eutanasia ni darle el voto. La Nota doctrinal de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 2002, en el número 4, excluye que una conciencia cristiana bien formada favorezca con su voto un programa contrario a los contenidos fundamentales de la fe y la moral. Y Benedicto XVI dedicó el número 83 de Sacramentum caritatis, el de la coherencia eucarística, a quienes deciden desde un cargo público sobre la vida humana. El ministro, según contaba él mismo, participa en la eucaristía.
La revista se quedó en el 82.
Hay otra cosa, más reciente. La crónica recoge que Puente tomó la decisión «en los primeros minutos tras la tragedia». El 28 de octubre, en Urda, dijo que no estaba pensando en sí mismo; el 30 descartó dimitir con esta fórmula, «mi forma de asumir responsabilidades es dar la cara», y ese mismo viernes contó a los periodistas, en corrillo, que había ofrecido el cargo a Sánchez y que Sánchez se lo había rechazado. La decisión de los primeros minutos necesitó seis días, una negativa de Moncloa y una rueda de prensa en sentido contrario. Vida Nueva no ve ahí contradicción alguna. Ve coherencia, que es la palabra que eligió el ministro y que la revista copia con buena letra.
Para colmo, el detallito de la lista. Puente seguirá figurando como número uno de la candidatura socialista por Valladolid el 29 de noviembre, y la crónica lo presenta como una fatalidad: las candidaturas publicadas en el BOE, dice, no pueden modificarse. No es exacto. El artículo 48.1 de la LOREG permite cambiar una candidatura por renuncia del candidato durante el plazo de subsanación, antes de la proclamación, que fue el 2 de noviembre; Puente anunció sus dos renuncias el día 3. O la decisión no fue de los primeros minutos, o se tomó dejando correr el plazo para salir de la lista. La revista no elige (en procesión no se hacen preguntas).
Falta el palio, y la crónica lo encuentra en el arzobispado. En 2020 Puente hablaba de «casi una amistad entrañable» con Luis Argüello, entonces obispo auxiliar de Valladolid y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, hoy su presidente. La revista rescata la frase y deja sin hacer la pregunta que caía por su peso: qué piensa el presidente de los obispos de su casi entrañable amigo, del Consejo de Ministros en el que se sentaba, del artículo 43… Vida Nueva no informa. Puentifica.
La pieza se despide con una foto de 2022: el entonces alcalde entrega a Ricardo Blázquez el título de Hijo Predilecto de Valladolid. Es el final exacto. Vida Nueva le ha devuelto la cortesía. El ministro de Adamuz y Urda acaba la procesión como hijo predilecto.
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