El teólogo laico Rafael Luciani, experto del Sínodo sobre la sinodalidad, ha publicado el 31 de octubre en L’Osservatore Romano un artículo en el que reclama que las mujeres participen en el gobierno de la Iglesia como miembros de pleno derecho, con voz y voto en los organismos eclesiales. El texto, titulado «Mujeres en el gobierno de la Iglesia: una exigencia radicada en el Bautismo», apareció en la sección «Mujeres Iglesia Mundo» del diario de la Santa Sede. Luciani, profesor de eclesiología en la Universidad de Santa Clara, fundamenta su propuesta en la teología bautismal y en la eclesiología del Pueblo de Dios.
Una reforma «incompleta» mientras no se reconozca a los no ordenados
El autor parte de las conclusiones de los grupos de estudio constituidos tras la Asamblea sinodal, que proponen una participación efectiva de las mujeres en el gobierno eclesial. Para Luciani no se trata de una cuestión marginal, sino que afecta a toda la Iglesia. Atribuye al Grupo de estudio 5 la base teológica más sólida y recoge su idea de que la plena participación «no es ni una concesión ni una mera reivindicación de poder, sino una exigencia intrínseca a la naturaleza misma de la Iglesia».
El problema, sostiene, está en cómo se concibe el sujeto de la potestas. Mientras las personas no ordenadas no sean reconocidas como sujetos plenos del gobierno eclesial, la reforma señalada por el Concilio Vaticano II seguirá siendo, a su juicio, incompleta. Reconoce, no obstante, los pasos ya dados, entre ellos la constitución apostólica Episcopalis communio.
Voz y voto en los organismos, y no solo en los dicasterios
Entre las propuestas, Luciani pide reconocer a las mujeres como miembros con derecho de palabra y de voto en los organismos eclesiales, y no únicamente en los dicasterios vaticanos, de modo que no queden reducidas al papel de consejeras o consultoras. Plantea además armonizar el Código de Derecho Canónico vigente con la teología bautismal y «superar la concepción del ejercicio de la potestad de jurisdicción como una simple excepción concedida por delegación».
El teólogo sugiere también que la reforma no se encomiende solo a comisiones de canonistas, sino que trabajen de forma colaborativa y sinodal teólogas y teólogos. En su argumentación añade que este paso haría a la Iglesia más creíble y más fiel a su vocación en un mundo que, escribe, se orienta hacia modelos sociopolíticos cada vez más autoritarios y piramidales.
Una línea ya defendida en el diario vaticano
El artículo se suma a otros textos del propio Luciani en la misma sección del periódico. En marzo de 2026 publicó «Una Iglesia a pleno pulmón necesita el liderazgo femenino», y en mayo de 2025 defendió reformas estructurales a partir del bautismo, de modo que el poder no se base ya en el sacramento del orden sino en la igual dignidad bautismal. En abril de 2026 la misma sección comentó el informe final del Grupo de estudio 5, un documento sin valor normativo que no introduce cambios inmediatos y que, según ese comentario, no ve impedimento teológico para que una mujer ejerza una autoridad de gobierno delegada.
La propuesta de Luciani cuestiona, en la práctica, el criterio vigente del canon 129, que vincula la potestad de régimen a quienes han recibido el orden sagrado y admite la cooperación de los fieles laicos en su ejercicio.