Varias diócesis alemanas han incorporado oficialmente a sus orientaciones pastorales el manual Segen gibt der Liebe Kraft («La bendición da fuerza al amor»), que contempla celebraciones de bendición para parejas del mismo sexo y divorciados vueltos a casar civilmente. La decisión se produce pese a que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el propio León XIV han rechazado expresamente la instauración de ritos formales para estas uniones.
Los obispados de Limburgo, Osnabrück y Aquisgrán han publicado el documento en sus boletines oficiales, mientras que Tréveris lo ha incorporado a su pastoral y Rotemburgo-Stuttgart ha recomendado su aplicación, según informa la prensa católica alemana.
La guía fue aprobada en abril de 2025 por la Conferencia Episcopal Alemana y el Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK), en el marco de las propuestas surgidas del Camino Sinodal alemán. Aunque se presenta como una orientación no vinculante, su incorporación a los boletines diocesanos supone un paso hacia su aplicación institucional.
El texto contempla celebraciones con música, cantos y lecturas bíblicas, aunque sus autores advierten de que no deben confundirse con la liturgia del matrimonio. También sostienen que la elaboración del documento se realizó en estrecha consulta con Roma, una afirmación que contrasta con las posteriores intervenciones de la Santa Sede.
Roma rechaza los ritos formales de bendición
La posición del Vaticano quedó expresada en una carta del prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, cardenal Víctor Manuel Fernández, dirigida al obispo de Tréveris, Stephan Ackermann, responsable de liturgia en la Conferencia Episcopal Alemana.
La misiva, fechada el 18 de noviembre de 2024 y publicada el 4 de mayo de 2026, explicaba por qué la Santa Sede rechazaba la elaboración de ceremonias formales para bendecir a parejas en situaciones irregulares o del mismo sexo.
Fernández recordó que la declaración Fiducia supplicans, publicada en diciembre de 2023, permite bendiciones pastorales breves y espontáneas, pero excluye la creación de ritos o ceremonias que puedan confundirse con una celebración matrimonial.
La distinción resulta fundamental: el documento vaticano contempla bendiciones no ritualizadas para personas que las soliciten, pero no autoriza a establecer una estructura litúrgica destinada a bendecir estas uniones.
León XIV reafirmó esta posición durante la rueda de prensa celebrada a bordo del avión de regreso de su viaje apostólico a África.
El Pontífice señaló que la Santa Sede ya había comunicado a los obispos alemanes que no aprobaba las bendiciones formales de parejas del mismo sexo, al tiempo que recordó que la Iglesia bendice a todas las personas.
Pese a estas declaraciones, varias diócesis han continuado adelante con la aplicación del manual.
El cardenal Marx también recomienda utilizar la guía
Entre los principales defensores de estas orientaciones figura el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Frisinga.
En abril de 2026, el purpurado dirigió una carta a sacerdotes y agentes de pastoral en la que recomendaba utilizar el documento como referencia para las celebraciones de bendición.
La archidiócesis precisó posteriormente que se trataba de una comunicación interna y que no había sido publicada en el boletín oficial diocesano.
La decisión adquirió especial relevancia después de que Marx fuera recibido por León XIV pocos días después de que Roma reiterara su rechazo a las bendiciones ritualizadas.
La iniciativa tampoco ha contado con el respaldo unánime del clero de Múnich. En julio, 26 sacerdotes de la archidiócesis cuestionaron públicamente las orientaciones promovidas por el cardenal y expresaron sus dudas sobre su compatibilidad con la enseñanza de la Iglesia.
Los sacerdotes advirtieron de las dificultades doctrinales que plantea establecer celebraciones específicas para parejas cuyas relaciones no corresponden a la concepción católica del matrimonio.
El episcopado alemán, dividido ante las indicaciones del Vaticano
La aplicación del manual ha puesto de manifiesto las diferencias existentes dentro de la propia Conferencia Episcopal Alemana.
Mientras Limburgo, Osnabrück, Aquisgrán, Tréveris y Rotemburgo-Stuttgart han dado distintos pasos para introducir las orientaciones, otras diócesis han decidido no adoptarlas.
Es el caso de Colonia, Augsburgo, Eichstätt, Passau y Ratisbona, cuyos responsables han rechazado incorporar la guía y han remitido a los criterios establecidos por Fiducia supplicans.
Por el contrario, el obispo de Limburgo, Georg Bätzing, y otros prelados han defendido la continuidad de estas celebraciones.
También la presidenta del Comité Central de los Católicos Alemanes, Irme Stetter-Karp, ha manifestado que no existen motivos para retirar o modificar el documento.
Un portavoz de la Conferencia Episcopal Alemana ha recordado que las orientaciones no son obligatorias y que cada diócesis conserva la capacidad de decidir sobre su aplicación.
Según un recuento publicado por el portal católico alemán katholisch.de, menos de la mitad de las 27 diócesis del país ha adoptado plenamente el manual.
La situación deja así un panorama desigual: mientras algunas diócesis se atienen a las restricciones expresadas por Roma, otras continúan promoviendo celebraciones de bendición con elementos rituales.
El Vaticano mantiene abierto el diálogo, sin anunciar sanciones
La controversia también ha planteado interrogantes sobre las posibles consecuencias canónicas para los obispos que promueven estas celebraciones.
El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, abordó esta cuestión en junio y consideró «prematuro» hablar de sanciones contra los prelados alemanes.
Parolin explicó que cualquier decisión en ese sentido correspondería al Papa y señaló que continuaba abierto el diálogo con el episcopado alemán, como se informó al analizar la respuesta de la Secretaría de Estado a la controversia sobre las bendiciones.
Hasta el momento no se ha anunciado públicamente ninguna medida disciplinaria relacionada con la aplicación del manual.
La incorporación de Segen gibt der Liebe Kraft a los boletines oficiales de varias diócesis introduce un nuevo elemento en el conflicto entre una parte del episcopado alemán y la Santa Sede.
La cuestión ya no se limita a una propuesta pastoral discutida en el marco del Camino Sinodal, sino que afecta a decisiones concretas de gobiernos diocesanos que continúan aplicando unas orientaciones cuya dimensión ritual ha sido expresamente cuestionada por Roma.
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