El cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, no formará parte de la comitiva que acompañará a León XIV en su primer viaje apostólico a Hispanoamérica. Lo ha confirmado él mismo en una entrevista concedida a Vida Nueva, en la que también despeja cualquier sombra sobre la salud del Pontífice y adelanta el sentido del libro que firmará el próximo 24 de noviembre con los escritos íntimos de Francisco.
Ausente en la tierra de Bergoglio
El purpurado argentino explica que pidió al Papa quedarse en Roma durante la gira, que la Santa Sede ya ha confirmado y que llevará a León XIV a Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre. Alega la duración del recorrido y varios asuntos pendientes del dicasterio que, según dice, están madurando precisamente ahora. Añade que viajará a Argentina poco después por un compromiso adquirido tiempo atrás.
Fernández justifica su decisión con una curiosa confesión sobre su método de trabajo: asegura que no le gusta ausentarse más de cinco días seguidos y que incluso sus vacaciones las toma troceadas, en pequeñas tandas repartidas a lo largo del año. Resta importancia a su ausencia al sostener que el único protagonista del viaje es el Papa con el Pueblo de Dios, y que en Argentina el foco tampoco debe estar en Francisco, sino en León XIV.
La ausencia resulta llamativa. Hablamos del colaborador más estrecho del difunto Pontífice argentino, cuya figura sobrevolará inevitablemente cada etapa de la visita a su país natal.
«El Papa está espléndido»
Preguntado por la salud de León XIV, a quien extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho el pasado 13 de octubre en el Gemelli tras detectarle un tumor, el prefecto se muestra rotundo. «El Papa está espléndido», afirma, y relata que esa misma mañana había tenido audiencia con él y que aprovechó para resolver todas sus dudas sobre su estado, saliendo del encuentro completamente tranquilo. Va más allá y asegura tener claro que la Iglesia puede seguir contando con un pontificado largo.
El cardenal desmiente que la operación haya marcado un antes y un después en el ritmo del Papa. A su juicio, cuando se habla de «reorganizar» la agenda solo se quiere decir que conviene no abrumarle en los días posteriores a la intervención con todo lo acumulado durante su ausencia, algo que, recuerda, también ocurre tras cualquier viaje apostólico.
Para ilustrarlo recurre a su propia experiencia: revela que hace unas semanas fue operado de un quiste sebáceo benigno y que la cicatrización le exigió un esfuerzo adicional, aunque reconoce que al Papa la recuperación le ha costado menos que a él. Como prueba de vigor, cuenta que la víspera León XIV convocó por iniciativa propia una reunión sobre un asunto que llevaba un grupo de trabajo, señal de que no solo ha recuperado su ritmo ordinario, sino que lo ha intensificado. Fernández da el tema por zanjado.
Las palabras del prefecto coinciden con el último parte vaticano, según el cual la enfermedad estaba localizada y el Pontífice no necesita tratamiento oncológico adicional.
El diario íntimo de Francisco
El grueso de la conversación gira en torno a «El diario personal del papa Francisco», el volumen que la Librería Editora Vaticana publicará el 24 de noviembre, apenas una semana después del regreso del Papa de Hispanoamérica, de forma simultánea en 94 países. Reúne apuntes privados de Jorge Mario Bergoglio fechados entre 1992 y 2024, seleccionados y comentados por el propio Fernández.
El cardenal sostiene que el libro da prioridad a la voz de Francisco, aunque considera que su comentario, que define como discreto, resulta de gran ayuda para entender con precisión ciertas frases y su contexto. Admite que el contenido le sorprendió: había tenido el material en sus manos, pero no lo había leído hasta preparar la edición. Tras hacerlo, lo describe como imprescindible para conocer el alma y la intimidad del Papa argentino, con aspectos ausentes de todo lo publicado hasta ahora y que, a su entender, permiten completar el retrato de su identidad.
Queda por ver si ese retrato íntimo, filtrado y anotado por el colaborador que redactó buena parte de los documentos más controvertidos del pontificado anterior, aclarará el legado de Francisco o servirá más bien para fijar una lectura oficial del mismo.