El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Frisinga, ha afirmado en una entrevista con Patrick Hudson publicada por The Tablet que «el gran desafío al que nos enfrentamos en los próximos 20 años» es la amenaza a la democracia que plantean el crecimiento del nacionalismo étnico y de los partidos populistas de extrema derecha. La conversación, que el semanario británico presenta con el título «El cardenal, a propósito del dinero», se centra también en la corrupción dentro de la Iglesia y en la influencia que, según la revista, ejercen determinados grupos de interés adinerados.
Según el avance de The Tablet, Marx, que ha dirigido la reforma de las finanzas vaticanas, aborda con franqueza esos asuntos antes de pasar a lo que considera el principal peligro político para Europa. El cardenal lo formula como una amenaza para el sistema democrático, y no solo como un problema de determinados partidos o países.
«La Unión Europea y la Santa Sede»
En ese marco, Marx sostiene que existen dos poderes con influencia política que se mantienen firmes en favor de la democracia, los derechos humanos y las ideas multilaterales: la Unión Europea y la Santa Sede. El cardenal añade a esa lista la «casa común» y la humanidad como causas por las que ambas instituciones se pronuncian, en una referencia a la Laudato si’, y formula a continuación una pregunta retórica: «¿Dónde están los demás?». Según The Tablet, el purpurado golpea la mesa y responde él mismo: «En ninguna parte».
La entrevista se ha difundido en la edición de esta semana del semanario, cuyo boletín de 22 de octubre la presentó como uno de los reportajes principales del número.
Un discurso que Marx ya había expresado en 2024
No es la primera vez que el arzobispo de Múnich vincula su magisterio con la política europea. En junio de 2024, tras las elecciones al Parlamento Europeo y los resultados de Alternativa por Alemania, Marx declaró que «como Iglesia debemos ser claros contra todo nacionalismo», según recogió entonces InfoVaticana.
Más recientemente, el cardenal volvió a defender el Camino Sinodal alemán y rechazó que la futura Conferencia Sinodal pueda actuar como una instancia de supervisión sobre las diócesis, como publicó este medio el pasado 21 de septiembre. Sus palabras en The Tablet se suman así a una intervención pública constante sobre la relación entre la Iglesia y el debate político en Alemania y en Europa.