El obispo Claudio Giuliodori, presidente de la Fundación Instituto Científico Internacional Pablo VI, ha advertido de las implicaciones morales de la fecundación in vitro durante un congreso internacional celebrado en Roma del 16 al 18 de octubre. El encuentro, que contó con la participación de los cardenales Pietro Parolin y Matteo Zuppi, abordó la infertilidad desde la doctrina católica y presentó propuestas centradas en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de sus causas.
Bajo el título «El esplendor de lo humano: custodiar la fertilidad, curar la infertilidad», el congreso se celebró en la sede romana de la Universidad Católica del Sagrado Corazón y conmemoró el 25.º aniversario del Instituto Científico Internacional Pablo VI y los 50 años del Centro para la Regulación Natural de la Fertilidad.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, inauguró las sesiones académicas con una conferencia dedicada a «la dignidad y la belleza de la procreación en el magisterio de la Iglesia».
Giuliodori advierte sobre las consecuencias éticas de la fecundación in vitro
Durante su intervención, monseñor Claudio Giuliodori cuestionó las técnicas de reproducción artificial que separan la generación de una nueva vida del acto conyugal.
Según explicó, la fecundación in vitro «sustrae el acto generativo a la responsabilidad de los cónyuges» y lo traslada a la intervención de médicos y técnicos de laboratorio.
El obispo recordó la enseñanza de la instrucción Donum vitae, publicada en 1987 por la Congregación para la Doctrina de la Fe, que establece que «lo que es técnicamente posible no es por ello moralmente admisible».
Giuliodori señaló que las técnicas de reproducción asistida plantean cuestiones que van más allá de la posibilidad de conseguir un embarazo. Entre ellas mencionó la obtención de células germinales, la selección de gametos mediante inteligencia artificial y la producción y congelación de embriones humanos, así como su posible utilización en investigaciones científicas.
El presidente de la Fundación ISI sostuvo que el debate público sobre la reproducción artificial suele centrarse en el deseo de los adultos de tener hijos, mientras presta menos atención a los derechos del niño y a las circunstancias de su concepción.
También se refirió a los embriones crioconservados en Italia. Según sus estimaciones, podrían encontrarse entre 30.000 y 100.000, aunque reconoció que no existen cifras precisas.
La Iglesia enseña que la procreación humana debe respetar la dignidad de los esposos y del hijo desde el primer instante de su existencia. Donum vitae rechaza las técnicas que sustituyen el acto conyugal por procedimientos de fecundación artificial y recuerda que el hijo no puede ser considerado un objeto al que se tenga derecho.
La prevención y el tratamiento de las causas de infertilidad
El congreso dedicó varias sesiones a la salud reproductiva de los matrimonios, el conocimiento de la fertilidad natural y la prevención de las causas que dificultan la concepción.
La doctora Paola Pellicanò, médica del Centro para la Regulación Natural de la Fertilidad y presidenta de Donum Vitae, defendió una atención a las parejas que no se limite a ofrecer procedimientos de reproducción asistida.
Pellicanò destacó la importancia de la educación sobre la fertilidad, los hábitos saludables y el diagnóstico temprano de los problemas que pueden afectar a la capacidad de concebir.
El Centro para la Regulación Natural de la Fertilidad, creado en 1976 a partir de un proyecto impulsado por la doctora Anna Cappella con el apoyo de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal Italiana, ha acompañado durante estas décadas a más de 8.000 parejas.
Según explicó la especialista, en Italia trabajan más de mil instructores del método de ovulación Billings, basado en el reconocimiento de los signos naturales de fertilidad de la mujer.
Por su parte, Giuliodori presentó los resultados de los programas desarrollados por el Instituto Científico Internacional Pablo VI, que actualmente trabaja en el ámbito de la Fundación Policlínico Universitario Agostino Gemelli.
El obispo aseguró que los porcentajes de embarazos obtenidos mediante sus programas superan los comunicados por algunos centros de reproducción asistida, aunque no ofreció en esa comparación datos metodológicos que permitan establecer una equivalencia entre los distintos tratamientos y grupos de pacientes.
Los participantes defendieron una atención integral a las parejas con dificultades para concebir, que combine los conocimientos médicos con el respeto a la dignidad de la persona y a la enseñanza moral de la Iglesia.
Parolin y Zuppi defienden la dignidad de la vida humana
El cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, presidió la misa inaugural del encuentro.
Durante su intervención, según informó Vatican News, defendió la vida humana «desde la concepción hasta la muerte» y denunció que «el derecho a la vida es pisoteado con tanta arrogancia».
El purpurado también afirmó que «la humanidad no florece con limitaciones, sino a través de ellas», en una reflexión sobre la dignidad de la persona y la necesidad de acompañar las situaciones de sufrimiento y fragilidad.
La conferencia inaugural de Parolin situó el encuentro en el marco del magisterio de la Iglesia sobre la transmisión de la vida humana, mientras que las sesiones científicas abordaron cuestiones como la salud preconcepcional, la prevención de la infertilidad y los desafíos planteados por el desarrollo de nuevas tecnologías reproductivas.
El programa también incluyó una reflexión sobre la denominada «cultura del descarte» y los riesgos de reducir la procreación humana a un proceso exclusivamente técnico.
León XIV tenía previsto recibir a los participantes durante la primera jornada, pero la audiencia fue cancelada debido a su hospitalización tras la intervención quirúrgica del 13 de octubre.
Zuppi expresó durante el encuentro el afecto y la cercanía de los participantes al Pontífice, por quien pidió oraciones mientras continuaba su recuperación.