Las jóvenes españolas vuelven a llevar medallas de la Virgen y rosarios

La periodista Nuria Labari describe en El País cómo padres agnósticos y ateos ven a sus hijas colgarse vírgenes y rosarios

Las jóvenes españolas vuelven a llevar medallas de la Virgen y rosarios

Las medallas de la Virgen y los rosarios despiertan interés entre las jóvenes españolas, incluso entre las hijas de familias alejadas de la religión. Así lo describe la periodista Nuria Labari en un artículo publicado en El País bajo el título «Mamá, soy rebelde: cómprame una virgen», en el que retrata la sorpresa de algunos padres agnósticos y ateos ante el interés de sus hijas por símbolos de la tradición católica.

Labari relaciona este fenómeno con el llamado catholic-core, una tendencia estética que ha incorporado las medallas marianas, los crucifijos y los rosarios como accesorios de moda. Como señala la periodista, «no hace falta ser católica para colgarse una virgen».

El artículo describe el desconcierto de madres y padres que descubren cómo sus hijas se sienten atraídas por símbolos religiosos que ellos mismos habían dejado atrás. La situación invierte la idea tradicional de rebeldía juvenil: si durante décadas rebelarse contra los padres podía significar abandonar la religión, ahora, en determinados ambientes, puede consistir precisamente en acercarse a ella.

Labari plantea incluso la inquietud que podría provocar en esas familias la posibilidad de que el interés por la Virgen María termine llevando a sus hijas a asumir valores como la castidad o la pureza, tradicionalmente asociados a la moral católica.

Aumenta la identificación católica entre los jóvenes españoles

La periodista cita los datos del informe Jóvenes Españoles 2026 de la Fundación SM, que recoge un aumento de 13,4 puntos porcentuales en la identificación católica de los jóvenes españoles entre 2020 y 2025.

Según el estudio, el porcentaje de jóvenes de entre 15 y 29 años que se consideran católicos, incluidos los no practicantes, pasó del 31,6 % en 2020 al 45 % en 2025. Además, el 38,4 % considera que la religión tiene bastante o mucha importancia en su vida, el porcentaje más alto registrado en la serie histórica del informe.

Estos datos se suman a otros estudios que han detectado un repunte de la práctica religiosa entre los jóvenes católicos españoles. Uno de ellos señalaba que el 34,6 % de los católicos de entre 18 y 24 años se considera practicante, una proporción superior a la registrada en varias generaciones adultas, aunque los jóvenes continúan siendo el grupo con mayor presencia de personas no religiosas.

El informe de la Fundación SM también muestra que el aumento de la identificación católica convive con creencias de distintas tradiciones espirituales, por lo que no puede equipararse directamente con un incremento de la práctica religiosa o de la adhesión a la doctrina de la Iglesia.

¿Moda o inicio de una búsqueda espiritual?

Gaudium Press se ha hecho eco del artículo de Labari y plantea si el interés por las medallas marianas y los rosarios responde únicamente a una moda o puede ser el comienzo de una búsqueda espiritual.

La publicación señala que llevar estos símbolos no demuestra por sí solo una conversión religiosa, pero tampoco excluye que algunas jóvenes encuentren en ellos una primera aproximación a la fe católica.

Respecto a la inquietud que Labari atribuye a determinados padres ante valores como la castidad o la pureza, la tradición cristiana presenta a la Virgen María como una mujer que responde libremente a la llamada de Dios. También subraya que la castidad no es una virtud reservada a las mujeres, sino una exigencia moral que la Iglesia propone tanto a hombres como a mujeres.

Más allá del componente estético, Labari relaciona el interés por estos símbolos con la necesidad de las nuevas generaciones de encontrar espacios para una búsqueda personal. La periodista se pregunta qué les queda a las jóvenes cuando fallan los referentes y los lugares donde desarrollar esa inquietud íntima.

Su respuesta, con la que concluye el artículo, resume la paradoja de esta nueva forma de rebeldía: «Tal vez la Virgen. O la revolución».

Ayuda a Infovaticana a seguir informando