Semeraro beatifica este sábado en Ibiza a veinte sacerdotes asesinados por odio a la fe en 1936

Juan Torres Torres y sus diecinueve compañeros, de entre 24 y 77 años, murieron entre el 7 de agosto y el 13 de septiembre de 1936; diecisiete de ellos, en el castillo de Dalt Vila

Semeraro beatifica este sábado en Ibiza a veinte sacerdotes asesinados por odio a la fe en 1936
Vicente Ribas Prats obispo de Ibiza

El cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, beatificará este sábado 17 de octubre, a las once de la mañana, en la catedral de Ibiza, a Juan Torres Torres y diecinueve compañeros, sacerdotes diocesanos asesinados por odio a la fe entre agosto y septiembre de 1936 en el territorio de la diócesis de Ibiza. Semeraro presidirá en representación de León XIV, que autorizó el 18 de junio la promulgación del decreto que reconoce su martirio. Según el Obispado, será la primera beatificación que se celebre en Baleares.

La diócesis abre hoy viernes la víspera con un recorrido por los lugares donde murieron. El obispo, Vicent Ribas, rezará a las diez de la mañana un responso en el antiguo castillo de Dalt Vila, hoy parador; después, en Sa Carrossa y en La Savina, en Formentera; a las siete de la tarde, en la plaza de la iglesia de Sant Carles, y a las ocho y media presidirá las vísperas en la iglesia de Santa Eulària. El domingo 18 habrá misa de acción de gracias en la catedral, el 24 y el 25 de octubre en todas las parroquias, y el 6 de noviembre se celebrará por primera vez la fiesta litúrgica de los nuevos beatos.

Los veinte sacerdotes tenían entre 24 y 77 años y murieron en poco más de cinco semanas, entre el 7 de agosto y el 13 de septiembre de 1936. El primero fue el que da nombre a la causa: Juan Torres Torres, ordenado el 6 de junio de ese año, al que mataron en La Savina el 7 de agosto antes de arrojar su cuerpo al mar. Tenía 24 años. El mayor del grupo, José Tur Bennassar, había sido ordenado en 1884, de modo que medio siglo separa ambas ordenaciones. Al día siguiente de la muerte de Torres fueron fusilados el ecónomo de Sant Carles, Antonio Tur Costa, y su padre; según ha relatado la diócesis, también mataron después a su hermano en Santa Eulària, solo por serlo. Diecisiete de los veinte fueron asesinados en el castillo de Dalt Vila el 13 de septiembre, fecha en que la diócesis los recuerda cada año.

De otro de ellos, Antonio Roig Guasch, ecónomo de Sant Francesc Xavier, en Formentera, el obispo contó en junio, según recogió Periódico de Ibiza, que lo llevaron a Ibiza, le exigieron que renegara de la fe y blasfemara, y que murió en Sa Carrossa gritando «¡Viva Cristo Rey!». Ribas resumió entonces el sentido de la causa en una frase: «murieron solo por cuestión de fe». Tres de los futuros beatos, Antonio Cardona Vingut, José Ramón Escandell y Mariano Roig Marí, figuran en los libros de la Cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio, fundada en 1890. Su presidenta, María de las Nieves Jiménez Bonet, ha dicho a ese mismo diario que es «una alegría enorme que tres personas que formaron parte de nuestra cofradía vayan a ser beatificadas».

La causa la abrió el obispo Vicente Juan Segura el 23 de noviembre de 2008. La fase diocesana se cerró el 12 de junio de 2015 y Roma reconoció su validez el 27 de enero de 2017. Los consultores historiadores aprobaron la Positio el 28 de enero de 2025, los teólogos dieron su voto favorable un año después y los cardenales y obispos del Dicasterio emitieron su juicio el 16 de junio de 2026, dos días antes de la aprobación del Papa. El proceso empezó con veintiún nombres. El Dicasterio dejó fuera a Francisco Planells Tur porque, según explicó la diócesis, los elementos reunidos no permitían alcanzar la certeza moral necesaria. La diócesis estudia además los casos de once laicos y de un grupo de jóvenes de Acción Católica de la parroquia de Sant Jordi.

La beatificación llega dos días después de que la Oficina para las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal actualizara sus datos sobre la persecución religiosa de los años treinta: según recogió El Debate, son 2.404 los beatos, 11 los santos y 3.040 los que están en proceso, hasta un total de 5.455, sin contar los casos aún en estudio en las diócesis ni los de quienes nunca tuvieron causa abierta. Noventa años después, estos veinte sacerdotes serán declarados beatos en la catedral de la diócesis que servían, y no en Roma.


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