Prado abre el primer sínodo de la historia de San Sebastián, que se alargará hasta 2028

La diócesis guipuzcoana inaugura un proceso de escucha que pondrá sobre la mesa la participación de los laicos, la organización de las parroquias y la transparencia; el obispo será el único legislador

Prado abre el primer sínodo de la historia de San Sebastián, que se alargará hasta 2028
Mons. Fernando Prado Ayuso. Obispo de San Sebastián

La diócesis de San Sebastián inauguró el sábado 17 de octubre el primer sínodo diocesano de su historia, con un encuentro en el Seminario Diocesano para el que había anunciado más de trescientos participantes. El proceso, convocado por el obispo Fernando Prado Ayuso bajo el lema Zurekin – Contigo, se prolongará al menos hasta 2028 y pretende, según los materiales difundidos por la diócesis, abrir un tiempo de «escucha, reflexión, diálogo y discernimiento sobre el futuro de la Iglesia en Gipuzkoa». Prado y su vicario general, Mikel Aranguren, lo presentaron a los medios el viernes 16 de octubre.

La diócesis, creada en 1950, nunca había celebrado un sínodo con esta forma canónica. Según el dosier recogido por Vida Nueva, el propósito no es confirmar decisiones previas, sino abrir un proceso de escucha, y el texto advierte de que el sínodo no es «otra ronda de reuniones para la renovación futura». La convocatoria se dirige a sacerdotes, religiosos, laicos, parroquias, movimientos, colegios y Cáritas, y también a quienes se sienten católicos o cercanos a la Iglesia aunque no participen en ella con regularidad. Los lemas de la campaña son «Cabemos todos» y «Tu voz es importante».

El calendario tiene cuatro etapas. Hasta diciembre, la diócesis recogerá aportaciones mediante una encuesta, en papel y en formato digital, preparada con la Universidad de Deusto. Entre enero y junio de 2027 trabajarán los grupos sinodales. A partir de octubre de 2027 se reunirá la asamblea sinodal, encargada de estudiar las propuestas, y desde 2028 se aplicará lo que se discierna. No hay fecha para las conclusiones. La lista de asuntos no está cerrada, pero incluye la participación de los laicos y el papel de los equipos pastorales, la catequesis, la liturgia, la dimensión caritativa, la organización territorial de las parroquias y las unidades pastorales, la sostenibilidad económica y patrimonial y la transparencia.

La diócesis precisa que el sínodo no debe reducirse a una votación sobre el futuro de la Iglesia local. El Código de Derecho Canónico define el sínodo diocesano como una asamblea de sacerdotes y otros fieles que prestan su ayuda al obispo, y establece en el canon 466 que «el Obispo diocesano es el único legislador en el sínodo diocesano»; los demás miembros tienen solo voto consultivo, y únicamente él suscribe las declaraciones y decretos. Para explicarlo, la diócesis ha organizado tres sesiones de formación en el seminario: el 5 de noviembre, con el obispo de Solsona, Francisco Conesa; el 11 de noviembre, con la canonista Carmen Peña, profesora de la Universidad Pontificia Comillas, y el 3 de diciembre, con José San José Prisco, decano de Derecho Canónico en Salamanca.

En la rueda de prensa, Prado respondió también a preguntas sobre la política española. Pidió romper «la espiral de la polarización que no es buena para nadie», dejar de lado los tics ideológicamente agresivos y «quitar un poco de vísceras y dar a conocer las razones», y sostuvo que la Iglesia no debe contagiarse de esa polarización, sino ser fermento y «una profecía de comunión social». Sobre la vivienda, que considera uno de los problemas más graves de Gipuzkoa, dijo que no se resuelve con soflamas sino con reflexión y consenso. Pidió además rezar por León XIV y calificó su enfermedad de «cosa seria».

Prado, claretiano, gobierna la diócesis desde diciembre de 2022, cuando sucedió a José Ignacio Munilla. En diciembre de 2025, en su carta pastoral Nuestros seminaristas, reconoció que no había ningún joven en el seminario diocesano y llamó a confiar en que Dios los estaba preparando. La Iglesia de Gipuzkoa se pregunta ahora por su futuro en un sínodo que durará al menos hasta 2028 y que se inauguró precisamente en ese seminario.


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